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10 grandes escritores que no ganaron el Nobel de Literatura

Por Rodrigo Riquelme/ El Economista.com.mx | 13 Octubre, 2016 - 13:32
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César Vallejo, Alfonso Reyes y Jorge Luis Borges fueron algunos de los creadores ignorados por la Academia Sueca.

A lo largo de la historia de este premio, ha habido muchos escritores que, aunque reúnen los requisitos para conseguir el galardón, es decir que tienen un legado literario basto con una destacada influencia entre los escritores de su misma lengua, así como haber creado una obra coherente, cuyo conjunto reúna sus intereses temáticos, su línea estilística general y sus preocupaciones con respecto a su época; no fueron laureados por la Academia Sueca.
 
1. León Tolstói
 
Tolstói es junto con Fiodor Dostoievski uno de los autores rusos más prominentes en la historia de la literatura. Proveniente de una familia que pertenecía a la antigua nobleza rusa, Tolstoi desarrolló en su obra un realismo profundamente vinculado con sus experiencias durante la Guerra de Crimea y el ambiente aristocrático del que formaba parte. No obstante, durante los últimos años de su vida, Tolstói desarrolló un ideario que lo vincula con las corrientes anarco-cristianas, cuyas creencias con respecto al activismo sin violencia influyeron en personajes como Martin Luther King y Mahatma Gandhi. Tal vez ésta sea la razón por la que el autor ruso no obtuvo el Nobel de Literatura.
 
Su obra más representativa es Guerra y Paz, publicada en 1869.
 
2. Emile Zola
 
Zola es el más grande exponente del naturalismo francés. Su obra aborda muchas de las teorías sociales y científicas que surgieron en el siglo XIX, aplicadas a la realidad de la familia de una forma metódica y experimental, sin concesiones, con una crudeza que causó no pocas críticas entre sus contemporáneos. Su objetivo era escribir una obra que profundizara en la condición humana de la forma más clara y objetiva posible. De este propósito surge Les Rougon-Macquart, una serie de 20 novelas publicadas entre 1871 y 1893, las cuales narran la vida de una familia durante cinco generaciones y la forma en la que se relaciona su pequeña historia con la gran Historia del Segundo Imperio napoleónico.
 
Algunas de sus obras más destacadas son Nana, Germinal y La bestia humana.
 
 
3. James Joyce
 
Joyce recurrió a uno de los textos más reproducidos en la historia de la humanidad La Odisea para narrar una de las historias que modificaron la literatura en todo el mundo a lo largo del siglo XX. El escritor irlandés refleja en el Ulises sus propios conflictos con muchas de las instituciones religiosas y culturales que imperaban en la Irlanda de principios del siglo pasado, sobre todo la Iglesia católica. Ulises narra las aventuras de Leopold Bloom por Dublín, la capital irlandesa, a lo largo de un día, el 16 de junio de 1904, haciendo una comparación entre la vida moderna y ajetreada del joven Bloom y la cuna de la cultura occidental, en Grecia.
 
Sus obras más destacadas son Ulises, Dublinesses y Retrato del artista adolescente.
 
4. Franz Kafka
 
Casi todo el mundo conoce a Franz Kafka, pero pocos lo han leído. El autor checo que escribió en alemán supo predecir muchas de las situaciones en las que la vida moderna modificó al ser humano. En sus obras, la desesperación y el absurdo son circunstancias recurrentes producidas por el enfrentamiento entre los personajes y el entorno que los rodea. En La Metamorfosis, Kafka hace una alegoría del trabajador occidental de nuestros tiempos, un joven que se transforma en insecto ante la responsabilidad que tiene de ir a trabajar. En lugar de preocuparse por su estado físico, el joven Gregorio Samsa se preocupa porque no podrá acudir al trabajo, lo que tendrá consecuencias para él y para su familia.
 
Sus obras más destacadas incluyen El Proceso, El Castillo y Carta al padre.
 
5. Alfonso Reyes
 
El único escritor mexicano incluido en esta lista es uno de los más grandes ensayistas en lengua española, de acuerdo con Jorge Luis Borges, quien también figura en este conteo. Alfonso Reyes nació en Monterrey, Nuevo León, en 1889. Junto con José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña y Antonio Caso fundó el Ateneo de la Juventud, un grupo cuyo fin era la difusión cultural y el estudio de la literatura clásica y que tuvo una importante influencia en el desarrollo de las instituciones políticas y culturales en nuestro país después de la Revolución. Reyes esperó buena parte de su vida que se le adjudicara el Nobel de Literatura, cosa que no sucedió. Murió en la Ciudad de México en 1959.
 
Algunas de sus obras más destacadas son Cartones de Madrid, Visión de Anáhuac y El deslinde
 
 
6. Virginia Woolf
 
La única mujer dentro de esta lista desarrolló una obra que fue rescatada por el movimiento feminista de los años 70, particularmente su ensayo Una habitación propia, en el cual Woolf aborda las dificultades que debe enfrentar una mujer que quiere dedicarse a la escritura en un mundo dominado por los hombres. Su obra más famosa es Orlando, en la que realiza una parodia del género biográfico y con la que expone muchos tabúes sexuales de la época, como la homosexualidad de la protagonista, quien cambia de género, lo que desafió los roles de género en una sociedad profundamente machista.
 
Sus obras más destacadas son Orlando, Las Olas y La señora Dalloway.
 
7. Witold Gombrowicz
 
Ante la invasión de Polonia por parte del ejército alemán, el escritor polaco Witold Gombrowicz decidió permanecer en Argentina, país al que había acudido a un encuentro de escritores. A pesar de que ya había publicado Ferdydurke, novela en la que realiza una acérrima crítica del nacionalismo polaco y con la que obtuvo su primer éxito literario, el autor comienza a desarrollar su característico estilo del absurdo en Trasatlántico, con la que caricaturiza prácticamente todos los temas que le parecen relevantes. Una anécdota curiosa de este autor es que cuando se disponía a abandonar la capital argenta, en 1963, un periodista le preguntó: “¿Qué necesitan los escritores argentinos para alcanzar la madurez literaria?, a lo que el autor respondió: “Maten a Borges”.
 
Sus obras más destacadas son Ferdydurke, Trasatlántico, Cosmos y Contra los poetas.
 
8. Jorge Luis Borges
 
El siempre próximo ganador del Premio Nobel de Literatura es un referente para la letras hispánicas, aunque él siempre declaró que su idioma preferido era el inglés. El autor argentino tradujo El príncipe feliz a los nueve años, algo que prefiguraba su futuro como una de las más grandes influencias de la literatura universal del siglo XX. No sólo los estudiosos de la literatura ven en Borges a una figura fundamental para el pensamiento, también los matemáticos, los músicos, los físicos y otros tantos profesionistas han notado en su obra, que abarca la poesía, la narrativa y el ensayo, un tipo de intuición que se lanzó a descubrir los más profundos misterios del Universo.
 
Sus obras más destacadas son El libro de arena, El Aleph, El Hacedor, Historia de la eternidad y El oro de los tigres.
 
 
9. Italo Calvino
 
La sencillez y la complejidad se unen de una forma sutil en la obra de Italo Calvino. Nacido en 1923, este autor italiano retrata la complejidad del hombre contemporáneo a través de una literatura que aunque cabe en el género de lo fantástico, en realidad se desdobla en muchas direcciones interpretativas. Su trilogía Nuestros antepasados, compuesta por las novelas El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente es una alegoría que hace referencia a la vida del hombre moderno a través de pasajes de una historia universal que aunque ficticia, contiene los elementos esenciales del devenir humano.
 
10. César Vallejo
 
Vallejo fue el poeta que estableció un puente entre la poesía de Rubén Darío y las vanguardias latinoamericanas. Sus poemas incluyen imágenes de la vida rural y cotidiana de la capital de Perú, Lima, pero con un estilo que parece estar en una constante búsqueda de una voz única, solemne pero descarnada, humilde pero poderosa, común pero profética. De profunda devoción católica, Vallejo podría compararse con el primero de los escritores de esta lista, Tolstói. Aunque sus circunstancias y su contexto fueron muy distintos, lo mismo que el producto de su trabajo, ambos escritores tienen una filiación revolucionaria que más que de una corriente política, abreva de la reflexión espiritual acerca del hombre.
 
Entre sus obras más destacadas se encuentran Los Heraldos Negros, Trilce y España, aparta de mí este cáliz.