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Airbnb: alquileres que provocan odios y amores

Por Ania Liste/ Diario Las Américas | 11 Mayo, 2017 - 13:38
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En sus casi nueve años de existencia, la plataforma que opera en 191 países y 65 mil ciudades ha ganado casi por igual adoradores y detractores.

La plataforma Airbnb fue fundada en agosto del 2008 y tiene su sede en San Francisco, California. Sus cofundadores son Joe Gebbia, Brian Chesky y Nathan Blecharczyk. El nombre de la compañía es un acrónimo de “airbed “and “breakfast” (colchón inflable y desayuno). Airbnb opera en 191 países y 65 mil ciudades, con más de 150 millones de huéspedes.
 
Pero a veces la imagen de la compañía se ve afectada por situaciones como la ocurrida a principios del mes de abril en Big Bear, California. A última hora la anfitriona canceló la reserva, vía mensaje de texto, de Dyne Suh, aduciendo el origen asiático de su huésped. A través de su portavoz, Airbnb declaró que la anfitriona ha sido eliminada permanentemente del sistema y calificó el comportamiento como “aborrecible e inaceptable”.
 
Diario Las Américas ha dado cobertura al conflicto entre Airbnb y las alcaldías de Miami y Miami Beach. Tomás Regalado y Philip Levine inicialmente manifestaron que “en sus respectivos municipios se prohibiría, en zonas residenciales, el alquiler de viviendas para turistas a través de la plataforma Airbnb”.
 
Asimismo Pedro García, tasador de la propiedad del condado Miami-Dade, ha avisado vía comunicado que “los propietarios de viviendas que reciben exención de impuestos (el llamado “homestead tax exemption) podrían estar haciendo fraude si alquilan sus propiedades a turistas”.
 
En el caso del Condado Miami-Dade, la comisión confirmó (9 votos a favor y 3 en contra) el trato al que llegó el alcalde Carlos Giménez con Airbnb. La compañía tendrá que pagar un impuesto del 6% al condado, con independencia de las regulaciones que impongan los municipios.
 
Las desavenencias entre la compañia con sede en California y las autoridades no son solo en la Florida. Un reciente reportaje del sitio digital www.eldiario.es informa que la alcaldía de Amsterdam, la capital de Holanda, y Airbnb renovaron un acuerdo que “limita a 60 días el plazo máximo que se puede alquilar una vivienda particular”.
 
En Londres, una norma vigente desde marzo del 2015 “permite que se alquile la vivienda propia con uso turístico, pero limita esto hasta 90 días como máximo”. La decisión de las autoridades de Berlín fue más radical: prohibieron el alquiler turístico.
 
 
Dentro de los Estados Unidos, de acuerdo con datos de www.airbnbcitizen.com/airbnb-tax-facts, Airbnb “ha llegado a acuerdos con 275 ayuntamientos para recoger o remitir los impuestos relativos a las tasas turísticas o a otros conceptos relativos al alojamiento”.
 
La compañía de alquileres turísticos recibe además quejas desde Cuba. Tras el inicio del deshielo, Airbnb fue de las primeras grandes compañías que entraron a la isla. Pero recientemente en el artículo "Los atrasos en los pagos de Airbnb a los hostales cubanos", publicado por el periodista Fernando Ravsberg en su blog Cartas desde Cuba, se dice: "Los arrendatarios de Airbnb en la isla se han comenzado a quejar de un creciente retraso en los pagos. Cuando empezó, hace dos años exactamente, el pago a los arrendatarios se demoraba aproximadamente seis días. Sin embargo, desde diciembre del 2016 hasta marzo de este año, ya se demoraba entre 15 y 18 días, y en estos momentos, el pago ya está demorándose un mes".
 
Los clientes
 
Diario Las Américas se ha puesto en contacto con personas que habitualmente se van de vacaciones por el mundo y prefieren en vez de pasar sus estadías en hoteles, alquilar casas o habitaciones a través de Airbnb. También conversamos con quienes alquilan sus propiedades mediante la plataforma. Lo que sigue son sus testimonios.
 
Kathy: Para familias es muy cómodo y da esa sensación de intimidad que no da una estructura hotelera. La mayoría de los hoteles en que he estado tienen precios exorbitantes y la verdad pocos son realmente satisfactorios, aun los más caros. Falta ese algo que una casa siempre tendrá.
 
Iván: La primera vez en Budapest, tuvimos un apartamento de un cuarto que era como mezzanine (barbacoa) con cocina amplia, sala, baño y el cuarto arriba, con un espacio delante en el que podrían dormir otras dos personas. Por el precio y la localización, todo de maravillas.
 
En Praga también nos quedamos por Airbnb, en una apartamento más pequeño, pero nuevo, o sea habían restaurado el edificio. Tenía un salón cuarto, cocina-comedor y baño, igual lleno de comodidades.
 
 
El de Venecia no fue tan excelente como los anteriores, porque cuando llegamos había un problema eléctrico y el refrigerador no funcionaba, lo que hizo que tuviéramos que comer fuera más veces de las que pensamos, además de que por ser Venecia, cuesta trabajo encontrar un supermercado.
 
En todos los casos, los anfitriones, han sido personas muy agradables y serviciales.
 
Lo que más preocupa es que en algunas ciudades que están teniendo mucho turismo, los que deciden usar Airbnb contribuyen mucho a la "gentrificación" de los centros. Por ejemplo, eso está pasando en Lisboa en estos momentos, en algunos barrios. Compran y remodelan edificios para alquilar y a la larga, eso termina por reducir las opciones para que la gente que de verdad quiere vivir en el centro lo haga allí.
 
Es necesario aclarar que "gentrificación", término muy de moda, es una adaptación al español del inglés "gentrification", con el que se alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.
 
Ana Carolina: Puede que sea competencia para el sector hotelero, pero no desleal... es una fórmula más y no vale para todo tipo de viajes. Aunque es cierto que muchas veces acudo a Airbnb cuando por las vías tradicionales no encuentro lo que busco.
 
La he usado para estancias de tres días en adelante, en ciudades como Baeza, Madrid o Lisboa. Los comentarios de otros huéspedes te ayudan a decidirte. Normalmente busco apartamentos/estudios pequeños, que tengan cocina y tal. Para viajes más cortos (una noche o fin de semana) prefiero hotel, porque cuando vas poco tiempo no te dedicas a cocinar.
 
Karelia: Creo que Airbnb lo que ha hecho es eliminar la necesidad de un intermediario, en ese sentido ha dañado más a las agencias de viaje. Quizás también a los hoteles de mediano a bajo precio, porque el que quiere los servicios de un hotel cinco estrellas lo tiene que seguir pagando. Lo que debería pasar es que Airbnb regulara a la baja los precios de la oferta hotelera.
 
 
Lo que a mi juicio sí está dañando Airbnb es "la ecología" de los barrios de los centros de ciudades como Madrid y Barcelona, donde han subido los alquileres casi el doble y los antiguos barrios ahora parecen parques temáticos de extranjeros, renacen las tiendas y los supermercados para turistas y desaparece el pequeño negocio de barrio de toda la vida.
 
Erika: La primera vez que utilicé Airbnb fue cuando fui a Barcelona en un viaje relámpago, decidido en la misma semana y la ocupación hotelera estaba hasta arriba. Los precios eran superaltos, en incluso los hostales de menos calidad. Entonces me metí en Airbnb y vi un apartamento reformado en la zona del Born, que la oferta de precio era mejor. Otra cosa que también me llamó la atención es que en un principio pensé que sería de particular a particular, pero me sorprendió que tenían un centro de reserva donde ibas a recoger la llave. Para una persona que conoce la ciudad, eso está bien, pero si te pasa en Nueva York o en Hong Kong… te pegas un tiro.
 
¿Competencia? Sí y no. Es competencia, pero el sector hotelero tenía precios altos que no iba a pagar. Más que nada por la poca calidad que ofrecían. Había hostales terribles y pedían mucho dinero por una sola noche.
 
En ciudades como Nueva York, Airbnb entre comillas es una opción más económica pero ya es cara. Al fin y al cabo también te diriges a un turista que tiene dinero porque puede viajar a Nueva York, y no cualquiera puede pagarse esos precios de noche por hotel.
 
El público de plataformas como esta es gente que puede prescindir de ciertas comodidades: que te limpien la habitación todos los días, tener un desayuno buffet; estás dispuesto a bajar al supermercado de al lado y a lavar tus platos después de desayunar.
 
Que los hoteles tienen razones para preocuparse, sí… pero también en este mundo hay que moverse. No vas a estar ganando mucho dinero por no hacer nada; hay que ver lo que la gente está buscando ahora y proporcionárselo. También ley de oferta y demanda: Barcelona y Nueva York son dos lugares que todo el mundo quiere visitar y puedes poner los precios que te dé la gana, los hoteleros lo saben y por eso los precios.
 
 
Alina: Solo lo hemos usado en Portugal hace dos veranos. Para un piso en Lisboa y otro en Cascais. La experiencia fue muy buena aunque en los dos casos diferentes. En el piso de Lisboa se hizo la reserva y el pago por Internet y allí nos dejaron instrucciones de dónde recoger la llave y luego una señora que vive en el edificio se ocupó de revisar todo el día que nos íbamos. En Cascais fue directamente con la propietaria del piso y pago en efectivo.
 
Carmen: Intento tratar de entender a las autoridades de algunas ciudades que les molesta el auge de Airbnb. Mis experiencias siempre han sido muy buenas. El capitalismo es competencia, ¿o no? El mundo cambia y hay que irse adaptando. A algunos no nos gusta el turismo hotelero, y queremos escoger otras alternativas.
 
En el caso de Miami y Miami Beach, y las prohibiciones que quieren imponer sus alcaldes... ¿para quiénes gobiernan? ¿para todos los ciudadanos o solo para los empresarios del sector hotelero? A veces creo que piensan que los electores somos tontos.
 
Iris: La experiencia fue buena. La habitación era un estudio. Tenia baño separado y era tan grande que tenía sofá, sillas, mesa de comedor y cocina. Precioso. Todo lleno de detalles. Excelente el dueño. Un americano que ha vivido siempre en Bordeaux. Incluso una botella de vino y dulces de bienvenida.
 
Pero ya incluso después de esa excelente experiencia ahora este viaje de esta semana volví a Booking y no miré Airbnb. Razones varias. Primero no puedes reservar inmeditaamente, pues debes recibir aprobación y respuesta del dueño. Y yo cuando decido quiero reservar inmediatamente sin esperar confirmación.
 
Lo otro y esto es lo más importante para mí como cliente es que nunca estaría en casa compartida con los dueños como hace la gente. Lo otro es que en hoteles siempre hay recepción y llegas a la hora que sea. Muchos precios además suman un gasto por limpieza, que crea un precio falso.
 
 
Un hotel, grande o pequeño, te garantiza ciertos estándares de calidad mientras en un privado siempre está el elemento sorpresa y encontrarte cualquier cosa. En un hotel sabes que es una institución atendida por profesionales cuyo trabajo es ese. En Airbnb es algo que muchos hacen además de su trabajo y dedican poco tiempo. No son profesionales de hotelería y aunque algunos sean buenos huéspedes eso no garantiza un buen servicio.
 
A mí me gusta la anonimidad del hotel, y no vivir con objetos de otras personas en la habitación.
 
Damaris: He usado Airbnb en España, Portugal y Canadá, varias veces en cada sitio, y siempre la experiencia ha sido muy buena: desde el trato de los dueños o encargados de las casas o apartamentos en que nos hemos quedado, hasta el estado de los sitios; y la comunicación ha sido abierta y grata en cada caso.
 
Creo que las ofertas de Airbnb no son desleales y que ni siquiera es competencia para los hoteles; todo lo contrario, me parece que es beneficiosa en todos los niveles. Por una parte, le ofrece oportunidad a familias como la mía, que es grande (somos cinco, a veces más) de tener un espacio en el que no hay interacción con otros huéspedes, comodidad para preparar comidas o para tener personas invitadas al sitio donde uno se esté quedando.
 
No tiene que ver solo con el precio -que por lo general es mucho más barato en Airbnb- sino sobre todo con el tipo de viajero que usa este servicio o que va a un hotel. Poder cocinar, lavar y recibir invitados es una ventaja que, cuando se viaja con una familia numerosa, por muchos días, no es posible encontrar en una oferta de hotel. Me parece que la diferencia principal entre uno y otro servicio tiene que ver con eso: qué tipo de viajero usa cada uno. Y en este sentido, me parecen servicios complementarios.
 
Por ejemplo, cuando viajo sola, o con mi esposo, por pocos días, siempre uso el servicio hotelero. Y por otra parte, para los dueños de espacios -ya sea un cuarto, un apartamento o una casa- significa una entrada adicional de dinero que es siempre bienvenida. Y hay otro factor que, al menos en mi caso, no me parece nada trivial: la posibilidad de interactuar con otras personas. Cuando vas a un hotel, todo es bastante impersonal, pero cuando usas Airbnb, la relación que se establece es mucho más humana, más directa. Al menos esa ha sido mi experiencia. En general me parece que Airbnb ofrece un tipo de servicio que no está disponible en el sector hotelero.
 
Respecto a mi experiencia como parte de quienes ofertan este servicio: hemos empezado hace poco, apenas en noviembre pasado, y por ahora no hemos tenido una demanda muy grande. Es decir, la casa no está ocupada todos los días de todos los meses. Hasta ahora no hemos tenido problemas con ningún huésped. Y de nuevo: el tipo de personas que busca este servicio es diferente al que va a un hotel: en nuestra casa siempre se han alojado familias, algunas que han tenido que estar en la ciudad por varios días. Los huéspedes, en mi caso, han sido siempre muy responsables, y han dejado la casa limpia, y todo en su lugar.
 
Es algo que empezamos por casualidad mi esposo y yo, y creo que ha sido una buena decisión.
 
Carol: Desde que empecé, no he tenido ninguna mala experiencia. Cierto es que hay clientes más cuidadosos con el apartamento, menos escrupulosos con la limpieza, más puntuales que otros, etc... En general, han sido experiencias gratificantes. Con la plataforma Airbnb también. Ellos cumplen con lo que dicen, por lo menos, hasta ahora.
 
Empecé a alquilar mediante la plataforma porque era una manera rápida y cómoda de hacerlo yo misma, sin más intermediarios. Me habían comentado de otros huéspedes que estaban ya trabajando con Airbnb y que les estaba funcionando muy bien. Así que, me lancé!
 
Airbnb me garantiza mantenerme al tanto de cualquier novedad o información necesaria para alquilar. Me garantizan además el pago de las reservas y la difusión del anuncio.