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El papel de la familia en la salud emocional de las personas con diabetes

Por El Espectador | 13 Marzo, 2017 - 12:26
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El apoyo del entorno ayuda a modificar poco a poco el estilo de vida sin mayores traumatismos y a asimilar el diagnóstico.

Cambiar los hábitos alimenticios de toda la familia ayuda a los diabéticos a sobrellevar mejor su enfermedad. / IStock
“Está científicamente comprobado que la diabetes y la salud mental están conectadas. Las personas que la padecen tienden a sufrir de más depresiones, pierden la motivación y algunas veces se avergüenzan”. Y eso no es todo. “En etapa tardía, la diabetes también puede causar demencias o deterioros cognitivos”. Así explica Dilcia María Luján Torres, jefa de consulta externa de la Asociación Colombiana de Diabetes el impacto emocional de esta enfermedad.
 
Es natural que se sienta temor al conocer el diagnóstico, dice. Una noticia que puede resultar estresante y afectar las emociones. La negación, el miedo, el enojo, la confusión y la depresión son síntomas emocionales que acompañan a esta enfermedad crónica, por eso además de un tratamiento integral para sobrellevarla, son claves la compañía y el apoyo de los seres queridos.
 
Desde el primer momento, la vida de una persona con diabetes cambia considerablemente. Además de las inyecciones de insulina, los exámenes y las citas médicas, debe modificar su estilo de vida. Y el círculo más cercano puede ayudar directamente a que esto sea una realidad sin traumatismos.
 
“El apoyo familiar es fundamental. Y solo es necesario hacer pequeños cambios en los estilos de vida para que, con el ejemplo, la persona con diabetes se sienta acompañada. Además, se trata de hábitos que contribuyen al bienestar de todos. Comer más sano, hacer ejercicio, abandonar el consumo de cigarrillo o el exceso de alcohol y controlarse el peso son actividades que mejorarían la salud de todos”, asegura Luján.
 
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay más 422 millones de personas con diabetes, una enfermedad crónica que cada día es más común. Probablemente si cada uno les pregunta a sus amigos o familiares, encontrará algún conocido con esta condición. Por eso hay que estar preparados y sobre todo ser conscientes de que el apoyo y el ejemplo pueden facilitarle y hacer más amable la cotidianidad de un diabético.
 
En este sentido es importante tener en cuenta que se deben respetar las decisiones de la persona, procurando guiarla en caso de que éstas no sean aconsejables para su salud. “Muchas veces mis pacientes me cuentan que los descalifican en público, les dicen qué deben y qué no deben hacer y hasta se pierde el respeto. Hay que dejarlos elegir, que sus horarios de comidas o ejercicio no se les conviertan en una imposición”, añade.
 
Finalmente, desde la Asociación Colombiana de Diabetes se hace un llamado a las empresas y organizaciones que evitan tener entre sus empleados a personas diabéticas por temor a que se ausenten demasiado. Según Luján, “es equivocado pensar que se van a enfermar todos los días o van a estar cansados o deprimidos. Con el debido tratamiento están en capacidad de sacar adelante cualquier cosa que se propongan”.