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El renacer de Miami, más allá del shopping y la playa

Por El Espectador | 30 Enero, 2017 - 15:25
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Popular ciudad del Estado de Florida hoy es uno de los epicentros del mundo del arte.

Dicen que en Miami sale el sol 364 de los 365 días que tiene el año. En esta ciudad del estado de la Florida, los cambios entre estaciones no son tan bruscos. Allí la vida parece más amable o por lo menos así es el clima. Aunque a decir verdad, todo resulta ser ameno. Desde sus habitantes (muchos de ellos latinos) hasta sus playas y los precios. No en vano es uno de los lugares favoritos para ir de compras. Miami siempre ha sido sinónimo de fiesta, shopping y verano eterno. Y aunque estas características resultan muy llamativas, hace algunos años sus pobladores entendieron que algo faltaba, que había mucho más por mostrar y que podía dar la talla de ciudades como Nueva York ofreciendo múltiples alternativas de turismo.
 
¿Cómo hacer para mostrar un Miami diferente, que complemente lo que ya existe? Con esta pregunta en mente comenzaron a explorar otra opción que, aunque existía, aún le faltaba madurar: el arte. Desde ese momento, grandes ideas salieron a flote y más de uno decidió remangarse y contribuir a construir una nueva imagen que traería muchos más turistas.
 
Tal vez la idea más novedosa fue la creación de Wynwood, un distrito artístico reconocido a nivel mundial, que no solo le cambió la cara a un barrio abandonado de Miami, sino que le abrió la puerta a un nuevo nicho de viajeros, que buscaban algo más que el shopping y las playas. La historia de este gran cambio no fue tan sencilla, pues no se trataba de llegar a construir una nueva zona de Miami, sino de recuperar un área que por mucho tiempo permaneció en el olvido. Talleres en mal estado, bodegas abandonadas, calles inhóspitas, deshabitadas y llenas de basura. Ese era el panorama de lo que en su momento se llamó el Pequeño San Juany que luego tomó la forma de Wynwood.
 
Tony Goldman, dueño de Goldman Properties, una empresa que compra propiedades abandonadas para embellecerlas y darles vida a través del arte, decidió que su nuevo proyecto sería este barrio. Ya había logrado reconocimiento en Soho, Nueva York, y Ocean Drive, en Miami, y ahora buscaba más transformaciones. Fue así como este histórico lugar terminó siendo el escogido para regresar al presente y proyectarse como una de las zonas más importante de arte urbano del planeta.
 
La compra de los primeros locales comenzó en 2006. Luego, cuando ya se tenía la mayor parte de propiedades, convocaron a artistas, entre los que se encontraban Futura (Estados Unidos), Nunca (São Paulo), How&Nosm (Alemania) y Barry McGee (Estados Unidos), quienes con diferentes técnicas debían adornar cada esquina.
 
Una tarea fascinante, pues sus lienzos eran paredes de dos y tres metros de alto y hasta ocho de largo. Amarillo, fucsia, azul, blanco, rojo son los colores predominantes en estas calles, que se convirtieron en uno de los museos a cielo abierto más famosos del mundo.
 
 
En vista de que esta fórmula estaba funcionando, la familia Goldman decidió abrir en 2009 Wynwood Walls, un bello recorrido que sirve como plataforma para que artistas internacionales muestren sus raíces, culturas y hasta críticas.
 
 
Un espacio lleno de vida, color y creatividad, al cual se fueron uniendo otros proyectos de comerciantes y compañías que decidieron abrir restaurantes y tiendas alrededor. Así que además del arte y el diseño, es un sitio ideal para quienes aman la buena mesa, las compras y las fiestas. Aquí se desvanece la idea de que una cena americana es solo comida chatarra. Restaurantes como Alter demuestran que la gastronomía estadounidense puede ser muy diversa y sofisticada.
 
En un mismo plato hay frutas, hierbas, verduras junto a unos mariscos o un pedazo de carne. Todo balanceado y llamativo, en sus justas proporciones. Caminar por Wynwood es tal vez una de las experiencias más inspiradoras. Enormes murales lo harán detenerse cada cinco minutos. Allí nada pasa desapercibido.
 
Todo tiene color, luz, música, diseño. Todo tiene un porqué, una razón de ser. Hasta el asfalto y las luces conservan el rastro de los artistas, que sin miedo a ser juzgados plasman sus visiones de la realidad. Wynwood, sin quererlo, ahora guarda un pedazo de cada continente, de diferentes culturas alrededor del mundo. Actualmente hay alrededor de 70 galerías, museos y colecciones de arte.
 
Sin embargo, este no es el único lugar de arte en Miami. En la apuesta por mostrar otra cara de la ciudad, hace dos años se abrió, en pleno centro, un nuevo espacio: Pérez Art Museum. Su arquitectura moderna, que está adornada por jardines hidropónicos verticales, hace pensar que adentro solo hay ideas y proyectos innovadores.
 
Nació para revitalizar el turismo del downtowny para mostrar a la llamada Capital del Sol como un punto de encuentro Un paseo por Wynwood y Pérez Art Museum La entrada de Wynwood Walls, un museo a cielo abierto en el que artistas urbanos de todo el mundo plasman su visión sobre problemáticas actuales.
 
Solo se exhiben obras de arte contemporáneo, así que muchas de las temáticas se sienten familiares. Migraciones, medios masivos de comunicación, medio ambiente, tecnología, memoria e identidad son algunos de los temas que decenas de artistas abordan en Pérez Art Museum.
 
Son dos pisos que se deben recorrer con tiempo, pues la colección actual es de 1.800 objetos. Se puede encontrar desde una pared tapada con 2.242 fotos de atardeceres tomadas de la plataforma Flickr y un poster de pixelado de Paris Hilton, hasta un mar hecho con residuos de los habitantes de Cuba. Incluso, se topará con obras de colombianos, como María Fernanda Cardoso, quien plasmó un cementerio en una enorme pared del museo, haciendo alusión a la práctica antiquísima de colocar flores en las tumbas de nuestros seres queridos muertos, muchos de ellos víctimas del conflicto colombiano.
 
Pérez Art Museum es una mezcla de identidades, de culturas, de idiomas. Diversos lenguajes deambulan por este espacio, que inevitablemente lleva a sus visitantes a ponerse en el lugar de losdemás.Su nombre es un homenaje al billonario latino Jorge M. Pérez, quien donó 40 millones de dólares para la construcción del museo y la mitad de su colección privada de arte, que incluye obras de Diego Rivera, Roberto Matta Echaurren y Beatriz González. Desde la inauguración, en la que el artista invitado fue el chino Ai Weiwei, los habitantes de Miami supieron que esta gran obra arquitectónica sería un hito del mundo del arte.
 
Si decide conocer la otra parte de Miami, la artística, la que cada vez cobra mayor protagonismo, el mejor momento para hacerlo es a partir del 3 de diciembre, cuando empieza Art Basel, una de las ferias de arte más importantes de Estados Unidos, que se celebra en Miami Beach y atrae a la península de la Florida alrededor de 267 galerías líderes de América del Norte, América Latina, Europa, Asia y África. Un espacio para exhibir el talento de los maestros del arte moderno y contemporáneo, además de la nueva generación de estrellas emergentes.