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Estado de ánimo modifica el sabor de los alimentos

Por Nelly Toche/ El Economista.com.mx | 26 Enero, 2017 - 18:09
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Entre quienes consumen habitualmente alimentos amargos, el estrés reduce la aversión al café, mientras que el chocolate produce un mayor rechazo ante un posible sobrepeso.

Seguramente usted ya había escuchado o por lo menos intuido que de acuerdo a nuestro estado de ánimo se modifica el sabor de los alimentos.
 
Hoy gracias a un estudio realizado por la Universidad de Granada y la Pontificia Universidad Católica de Argentina, esta teoría ha sido confirmada.
 
“El estado psicológico modifica el sabor de los alimentos que comemos”, se lee en el artículo. Los resultados publicados en la revista Food Quality and Preference demuestran que las respuestas afectivas y el valor de recompensa de alimentos como el café, el chocolate, la cerveza o el zumo de la toronja parecen sufrir variaciones en función de si nos sentimos estresados, tenemos hambre o estamos preocupados por nuestro peso.
 
De este modo, su estudio ha revelado que en aquellos sujetos que consumen habitualmente alimentos amargos el estrés reduce la aversión al sabor amargo del café, mientras que el chocolate produce un mayor rechazo tras incrementar la preocupación por el peso corporal.
 
En el estudio, en el que participaron 59 adultos, “se revela por primera vez no sólo la implicación de los componentes afectivos-gustativos en la superación del rechazo innato al sabor amargo, sino también cómo nuestros estados psicológicos repercuten en el sabor de la comida que ingerimos”, explicó David García-Burgos, investigador del grupo de Neuroplasticidad y Aprendizaje de la UGR y director del estudio.
 
Para esta investigación los participantes fueron divididos en dos grupos: aquellos que consumían productos amargos habitualmente y los que no; todos ellos tuvieron que saborear muestras de alimentos amargos bajo diferentes estados motivacionales que los investigadores les habían inducido mediante imágenes. Durante la prueba, además, se emplearon índices afectivos derivados del análisis de expresiones faciales e indicadores del deseo de consumir a partir de respuestas de aproximación/evitación.
 
Dado que la modulación del valor de recompensa del sabor de los alimentos por estados motivacionales es una vía importante en la regulación de la conducta, “este trabajo supone un paso más en la comprensión de los mecanismos implicados en la selección de productos amargos”, señaló el autor.
 
Añadió que estos resultados “son especialmente importantes en la medida en que las preferencias y consumo de alimentos amargos, como verduras y frutas, se promueven como una estrategia para hacer frente a la epidemia de la obesidad y promocionar las dietas saludables”.