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La periodista que rompe el tabú de las enfermedades mentales

Por El Espectador | 7 Febrero, 2017 - 09:55
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Tras ser diagnosticada de bipolaridad, Catalina Gallo relata en un libro los vaivenes del mal psiquiátrico.

Catalina Gallo escribió “Mi bipolaridad y sus maremotos”. Dice que su profesión la motivó para poner sobre la mesa el rechazo que sufren los pacientes psiquiátricos.
 
- Las enfermedades mentales suelen considerarse algo muy íntimo, ¿por qué decidió escribir sobre su caso?
- Parte de la idea del libro era buscar una forma de decir no al estigma social. Nadie es un monstruo por tener una enfermedad mental y no es algo que se deba esconder. Hacer el libro fue una forma de decir “nosotros que sufrimos una enfermedad podemos ser personas productivas, útiles y creativas que tenemos derecho a vivir y a sentir como las otras personas, sin el rechazo social”.
 
- ¿Qué significó para usted haber sido diagnosticada de bipolaridad?
- Hay personas que tienen muchas crisis antes de llegar a ser diagnosticados con la enfermedad, a otras les cuesta admitir que están enfermos. En mi caso el diagnóstico fue una respuesta, porque encontré una explicación a cosas que pasaban en mi mundo interior y que por fin pude nombrar. Eso me ayudó a seguir adelante y a tener una vida totalmente funcional.
 
- ¿Cómo fue su proceso después de recibir el diagnóstico?
- Me dieron medicamentos que me regresaron a la realidad y después de eso, no sé cómo, logré entender que la enfermedad no me iba a definir. La bipolaridad es algo que pasa en mí, pero no es mi esencia ni mi forma de ser. Por eso empecé a buscar herramientas para lidiar con la enfermedad.
 
- ¿Por qué es tan complicado hablar sobre las enfermedades mentales?
- En nuestra sociedad hay una valoración extrema de la razón. Eso hace que se subestimen muchas partes importantes que hacen a un ser humano integral. También existe un aspecto cultural y religioso que relaciona al enfermo mental con el diablo y, finalmente, la gente no sabe cómo manejar a una persona que sufre una enfermedad mental y esa impotencia causa miedo.
 
- ¿Cómo nació su libro “Mi bipolaridad y sus maremotos”?
- Empecé a escribir un diario como parte de mi terapia. Decidí vivir mi enfermedad en silencio para no afectar a las personas a mi alrededor y empecé a escribir para descubrirme y saber cómo funcionaba la enfermedad en mí. Empecé a encontrar formas de lidiar con mi caso y en algún momento lo leí y me di cuenta de que podía ayudarle a alguien más.
 
 
- Es periodista, ¿eso influyó en haber decidido publicar?
- Mientras decidía si publicaba el libro, recordé que había estudiado periodismo para darles voz a quienes no la tenían. Entendí que los enfermos mentales no tenemos una voz porque estamos silenciados por el juicio social y yo tenía la posibilidad de hacerlo y lo hice.
 
- ¿En qué momento se interesó por el periodismo?
- Desde que tenía nueve años quise ser periodista, siempre me pareció maravilloso escribir lo que pasaba en el mundo y a la gente. Estudié comunicación en la U. Javeriana y llevo más de 20 años ejerciendo el periodismo.
 
- ¿Sobre qué tema le costó escribir?
- Hubo una crisis, antes de que me diagnosticaran, en la que actué un poco salida de la realidad. Para escribir ese episodio tuve que recordarlo y fue muy duro, porque me di cuenta de que me sentía culpable, aunque tengo muy claro que fue el resultado de una crisis y no de mi manera de ser.
 
- ¿Es solitaria?
- Lo era en la medida en que hablaba de la enfermedad únicamente conmigo misma y mi psiquiatra. También lo fui porque existe miedo al rechazo. Gracias al libro, he podido ver que esa soledad también está en las familias que viven en el silencio y escondidas.
 
- ¿Quiere seguir escribiendo?
- Pienso seguir dedicada al periodismo. A raíz del libro me ha interesado mucho la dinámica del país dentro de la violencia, sobre todo los casos de resiliencia. Quiero saber cómo hemos logrado salir adelante y recuperarnos.
 
- ¿Qué podemos aprender de las personas que sufren enfermedades mentales?
- Lo que debemos es rodearlos de amor, eso implica aceptarlos como son y entender que pueden vivir una crisis como a quien se le baja el azúcar. Es importante quitarnos el miedo a la enfermedad mental.