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La secretaria de Goebbels ante la cámara

Por Joachim Kürten/ Deutsche Welle | 5 Abril, 2017 - 16:54
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En la película “Una vida alemana“, la taquígrafa Brunhilde Pomsel habla sobre la época en que trabajó con el ministro nazi de Propaganda.

¿Cómo era la vida durante el nacionalsocialismo? ¿Sabía la gente de los crímenes nazis? Estas preguntas, que aún hoy determinan el debate sobre el período entre 1933 y 1945, forman la estructura central de la película "Una vida alemana”. Christian Krönes, Olaf Müller, Roland Schrotthofer y Florian Weigensamer comenzaron hace cinco años a entrevistar a Brunhilde Pomsel, quien durante los tres últimos años de la II Guerra Mundial fuera secretaria del Ministerio de Propaganda y taquígrafa personal de Joseph Goebbels.
 
Es una película minimalista, rodada en blanco y negro. Las largas secuencias de conversación solo son interrumpidas por breves trozos de documentales, tanto de los nazis como de los aliados. No hay contrapreguntas ni comentarios. Un recurso estético, dirigido a hacer pensar al espectador.
 
Brunhilde Pomsel murió en enero de 2017. Sobre la cinta, que ahora llega a los cines, conversamos con Christian Krönes y Florian Weigensamer.
 
 
- ¿Accedió Brunhilde Pomsel de inmediato a hacer esta película con ustedes?
- Krönes: Dimos con la Sra. Pomsel casualmente, mientras investigábamos otra cosa. Este encuentro con una leyenda viviente nos motivó a hacer el intento. Cuando comenzamos, ella tenía 101 años, de modo que sabíamos que no disponíamos de mucho tiempo. Pero queríamos hacerlo a como diera lugar.
 
- Al ver la película, uno tiene la impresión de que la Sra. Pomsel habla con sinceridad y también reflexiona. ¿Tuvieron esa misma sensación durante la filmación?
- Krönes: No creo que se haya reprimido. De seguro reflexionó. También sobre la actualidad y sobre su propia vida. Seguramente hubo cosas que no nos contó. Pero cuando le mostramos la película, que le gustó mucho, dijo una frase memorable sobre la importancia que tiene, al término de la vida, mirarse en un espejo para ver todo lo que se hizo mal.
 
- Hay un vaivén entre el rechazo de culpas y su reconocimiento. ¿No es acaso el reflejo del comportamiento de mucha gente al término de la guerra?
- Krönes: Creo que ella representa a millones de personas que hicieron posible ese sistema. Ese probablemente sea el aspecto que vuelve esta película, este documento histórico, tan relevante para la actualidad. El film da cuenta de una sociedad que se descarrila: Crisis económica mundial, desempleo, auge del nacionalsocialismo. Una década más tarde, todo eso desemboca en una de las mayores catástrofes de la historia de la humanidad.
 
 
- En una escena, la Sra. Pomsel muestra una reacción muy emocional, al hablar de la muerte de los niños de Goebbels. No ocurre tanto al hablar de otras víctimas…
- Weigensamer: Hay otra escena más, que se trata de Sophie Scholl y la resistencia. La Sra. Pompsel opinó "esos pobres jóvenes, ejecutados por un panfleto”. Me parece que ambas escenas muestran muy bien que a la Sra. Pomsel solo le importaban las emociones personales y no el cuadro político en su conjunto. Nunca vio eso. A ella le daban pena las dos personas que habían sido ejecutadas por un panfleto. Algo parecido ocurre con los hijos de Goebbels. Solo se trata, para ella, de emociones personales y no de toda la locura circundante.
 
- Las secuencias documentales en la película no son comentadas, Tampoco las filmadas por los aliados. ¿Por qué?
- Weigensamer: Naturalmente tenía que haber en cierto sentido también un contrapunto a la visión de la Sra. Pomsel sobre ese tiempo: "Dios mío, los judíos…de eso no me enteré… los campos de concentración”. Hay que mostrar que uno podía enterarse si quería. Ese es el reproche que se le puede hacer. Mirar hacia otro lado, y ser apolítico, ya es culpa suficiente.