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La última palabra sobre las dietas para el corazón

Por El Espectador | 7 Marzo, 2017 - 16:20
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Médicos estadounidenses evaluaron los alimentos que se publicitan para proteger la salud cardiovascular.

Si en algo están de acuerdo la Organización Mundial de la Salud y las grandes asociaciones médicas de cardiólogos es que una dieta sana es la mejor forma de reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares. El problema está en que la información disponible sobre los alimentos buenos y los malos es usualmente contradictoria.

¿Comer huevos eleva o no eleva el colesterol en la sangre? ¿Las nueces son perjudiciales? ¿Es cierto que consumir jugos de frutas no es tan buena idea y es mejor comer frutas enteras? Un grupo de cardiólogos estadounidenses se dio a la tarea de revisar la mejor evidencia científica para resolver las principales controversias nutricionales y divulgaron sus resultados a través de la revista del Colegio Estadounidense de Cardiología.

“Cada año los pacientes son bombardeados con la publicación de nuevos libros de dietas milagrosas que pretenden promover la salud y la pérdida de peso y reducir los riesgos de enfermedad. Aunque la evidencia científica para algunas de estas dietas es limitada, existen varios patrones dietéticos que claramente han demostrado reducir el riesgo de muchas enfermedades crónicas, incluyendo la enfermedad coronaria”, señalaron los cardiólogos.

¿Comer huevos aumenta el colesterol? La Guía Nutricional para Estadounidenses 2015-2020 concluyó que las personas “deberían comer el menor colesterol posible en la dieta”. Aunque el mayor efecto lo producen las grasas saturadas, el colesterol en sangre aumenta por el colesterol presente en otros alimentos. En un trabajo que analizó resultados de 17 estudios se estableció que por cada 100 mg/día de colesterol en la dieta el colesterol malo (baja densidad) en la sangre aumentaba 2,17 mg/dl.

En cuanto a los aceites vegetales, el mercado ofrece una amplia variedad que va desde los aceites tropicales de coco y palma hasta los de canola, oliva y semillas de girasol. El documento plantea que no existe evidencia de beneficios para aceites tropicales y se recomienda reducir su consumo. En cuanto a los aceites vegetales líquidos, se ha observado que ayudan a reducir los triglicéridos. El aceite de oliva es el que ha demostrado hasta ahora la mayor reducción de riesgo cardiovascular. La recomendación es usar estos aceites, pero controlando la ingesta de calorías y con una dieta sana.

En cuanto al boom de los frutos rojos y otros vegetales coloridos, como las berenjenas, altamente valorados por su contenido de sustancias antioxidantes, el informe concluyó que en efecto representan una de las fuente más saludable de antioxidantes para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero advierte que no hay pruebas de que los suplementos dietéticos con altas dosis de antioxidantes, que pretenden imitarlos, representen un beneficio.

¿Y las nueces son peligrosas? Almendras, nueces, avellanas, pistachos, piñones y maní contienen predominantemente ácidos grasos insaturados. El consejo básico es que pueden incluirse en las restricciones de dieta para mejorar la salud cardiovascular. Controlar su consumo puede ayudar a reducir el exceso de calorías.

En lo que una vez más los cardiólogos ponen el énfasis son las dietas con una rica variedad de vegetales verdes, pues en efecto tienen un alto potencial cardioprotector.

Por último, en cuanto a los jugos con o sin pulpa, hasta que se disponga de datos más claros, es preferible el consumo de frutos completos. En el caso de los jugos, se pueden reservar principalmente para situaciones en que la ingesta de frutas y verduras no sea la adecuada. Se debe proporcionar orientación para mantener la ingesta calórica total óptima y evitar la adición de azúcares (por ejemplo, miel) para minimizar el sobreconsumo calórico.