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Los sabores que hicieron resurgir el antiguo casco montevideano

Por Télam | 8 Mayo, 2017 - 12:30
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En su mayoría, los restaurantes de la Ciudad Vieja están en manos de jóvenes emprendedores, algunos con experiencia previa en el mundo de la gastronomía y otros con muy poca aunque con muchas ganas de innovar y con profundo amor por la cocina.

El resurgimiento del casco histórico de Montevideo tuvo como uno de los mayores impulsores a la gastronomía, que de la mano de jóvenes emprendedores y sus nuevos sabores, dieron un gran envión al desarrollo del antiguo barrio portuario.
 
De hecho, en una reciente encuesta publicada por el diario El Observador sobre los mejores restaurantes de la capital uruguaya según los usuarios de TripAdvisor (el sitio de viajantes más popular del mundo) de los cinco primeros de la lista, cuatro están en la Ciudad Vieja.
 
Esta tendencia se ve reflejada en las ferias de gastronomía que comenzaron a implementarse hacia fines del año pasado y que superaron las expectativas.
 
“Acá en la Ciudad Vieja se está armando un polo gastronómico. Está La fonda, El Mercat, De Lab. Hay una movida y todos nosotros nos estamos juntando”, destaca Ignacio Gamio, propietario y creador de Lucca bistró y café. 
 
A la feria que organizaron en septiembre del año pasado concurrieron cerca de 5.000 personas, una cifra ni siquiera imaginada que los dejó sin comida que ofrecer.
 
“Arrasaron con todo; fue una demencia. La gente está buscando cosas diferentes y por eso hay demanda”, subraya Gamio con entusiasmo.            
 
La mayorìa de los restaurantes de la Ciudad Vieja están en manos de jóvenes emprendedores, algunos con experiencia previa en el mundo de la gastronomía y otros con muy poca aunque con  muchas ganas de innovar y con profundo amor por la cocina.
 
Este último es el caso Gamio, quien dejó atrás su profesión de sonidista para dedicarse a su gran pasión, la cocina y en septiembre de 2015 abrió Lucca.
 
Tras estudiar gastronomía, Gamio, de 33 años, se fue unos meses a Europa y el viaje le provocó un “click” en la cabeza, que reforzó su decisión dedicarse a la cocina.
 
 
A su regreso, se contactó con Sebastián Martín, de 25 años, al que había conocido durante la carrera de gastronomía y con quien había compartido una pasantía en el restaurant más grande de  Montevideo, que según Gamio, había perdido el esplendor de su cocina.         
 
“Agarré al restaurante  en declive y me sirvió para aprender todo lo que no hay que hacer”, sentenció sobre aquella experiencia en diálogo con Télam Tendencias.
 
Con la ayuda de sus primas diseñadoras y el novio de una de ellas, crearon la identidad de Lucca, un digno representante de los nuevos sabores en la capital montevideana.          
 
“Les dije: `quiero que cuando la gente entre, sienta que se va a comer bien´. Acá hay mucho detalle cuidado pero sin agobiar y sin olvidar la sensación hogareña, porque tampoco queremos generar un 'acá te van a matar”, recuerda.  
 
Fue así que lo que alguna vez fue un derruido local de la peatonal Sarandí, en ruinas, sin luz y con el sótano inundado, se transformó en Lucca,  un lugar encantador con una cocina “abierta al comensal, descontracturada y plagada de sabores, en el que los antiguos cimientos de la ciudad conviven a la perfección con los nuevos detalles de decoración.       
 
La Fonda nació hace unos tres años con el objetivo de recrear lo que es la comida casera y generar la sensación de la  reunión familiar, cuenta Ricardo de la Fuente, uno de los propietarios del lugar.
 
Es por eso que todas las comidas que se sirven en esa regia casona antigua de la peatonal Pérez Castellano se hacen allí mismo con productos orgánicos recién llevados de una huerta, ubicada a  20 kilómetros de Montevideo.   
 
“La Fonda nace con el concepto de cocina puertas adentro. Con mi mujer buscábamos un lugar, una casa grande donde juntarnos con los amigos y comer como en familia. Compartir la comida, así, como en una fonda”, explica su chef Mario Mori.
 
 
Este “restaurant familiar” tiene la particularidad de ofrecer platos con productos del día aunque hay algunos fijos en la carta y todos se destacan por ser generosos en sus porciones.      
 
A la hora de definir su cocina, Mori admite  que le “rechinan términos como cocina fusión o cocina de autor”.
 
“Yo soy un autodidacta.  Mi identidad en la cocina pasa por divertirme con lo que hago. No es una cocina académica”, asegura con total humildad
 
Jacinto, uno de los pocos de la Ciudad Vieja que abre sus puertas por la noche,  es un exponente de la alta cocina.
 
Su alma mater y cocinera, Lucia Soria,  una joven argentina, discípula de Francis Mallman, cumplió en 2012 su sueño de abrir su restorán con sello gourmet en el corazón de la ciudad.
 
Lucía, recientemente elegida jurado de la versión local de Master Chef, no se equivocó cuando en aquel entonces notó que en la Ciudad Vieja el mercado comenzaba a mostrar que "había espacio para otro tipo de restaurante, más elegante y con una cocina más lograda”.        
 
En esta  nueva movida gastronómica de la Ciudad Vieja también destacan Primuseum, Le Petit Cusine, Estrecho, El Mercat, The Lab Coffee Roasters y Toledo Bar de Tapas.
 
Lucca Bar y Bistró: Saraní 368
La Fonda: peatonal Pérez Castellano 1422
Jacinto: Sarandí y Alzaibar
Primuseum: peatonal Pérez Castellano 1389
Le Petit Cusine: Alzaibar 1316  
Estrecho: Sarandí 460
The Lab Coffee Roasters: Colón 1538
Toledo Bar de Tapas: Cerrito 499