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Luthería, el arte de hacer instrumentos que trasciende épocas

Por Télam | 7 Diciembre, 2016 - 15:53
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Muchos han optado por tomar cursos, clases particulares e incluso estudiar la carrera en la provincia argentina de Tucumán.

El oficio del luthier, caracterizado por la construcción, reparación y restauración de instrumentos musicales, resulta difícil encontrarlo en su estado más puro frente a la fabricación en serie, sin embargo la tarea se basa en mantener su esencia y espíritu artesanal.
 
En los últimos años en la Argentina se ha vivido un fervor relacionado a la luthería. Muchos son los que han optado por tomar cursos, clases particulares e incluso estudiar la carrera de luthería en la provincia de Tucumán, sede reconocida mundialmente por su excelencia en la materia.
 
“El luthier nace como artesano”, define Alfredo Lerma, un restaurador y constructor de guitarras, violines e instrumentos antiguos que hace 10 años comenzó con el oficio y tiene su taller personal en el barrio porteño de San Cristobal.
 
A Alfredo se le despertó curiosidad y tomo cursos de luthería cuando se compró un violín Stradivarius y un experto al tiempo le dijo que lejos distaba de ser un original. “Varios elementos me trajeron hasta este trabajo, combiné el taller desde mi parte de Técnico Mecánico y la música desde la percusión, ensamblé ambas para encaminarme hacia la construcción de un instrumento”.
 
Por otra parte, Alfonso D'onofrio, es luthier hace 58 años, y hace 35 trabaja en la antigua fábrica de guitarras Gracia que lleva el nombre en honor al luthier fundador de la dinastía Dionisio Gracia.
 
“Tenía 15 cuando empecé, es la edad que uno más se compenetra, uno mama el oficio a lo largo de los años con muy poca tecnología, fundamentalmente como un trabajo artesanal”, comenta D'onofrio intentando destacar la fuente esencial que no debe perder el oficio a pesar de manejar grupos que confeccionan hasta 3.000 guitarras mensuales.
 
Para Lerma el trabajo del luthier es como realizar un traje a medida y define que “el origen de la construcción del instrumento no nace en la madera sino en la reunión del artesano con el músico”.
 
D'onofrio en su producción dentro de la fábrica destaca a la selección de la madera como el primer eslabón para la confección del instrumento: “Debe ser noble y estar bien estacionada, de eso depende que no se le complique el trabajo a los demás sectores”.
 
“Es una tarea de mucha soledad, paciencia, atención y mucha concentración, una mínima distracción puede generar un accidente o un error clave en la confección del instrumento” dice Alfredo, explicando que son cualidades que fue desarrollando en este último tiempo y que no venían incluidas en su metodología.
 
D'onofrio diferencia esa forma de vincularse con el oficio, “acá se trabaja en equipo, distintos grupos coordinados, cada uno en su rol, y tratando de incorporar en cuenta gotas, y en lo que se pueda, la tecnología”.
 
“La industria es la industria, no hay competencia, nosotros a lo sumo hacemos dos guitarras a la vez y terminamos agotados”, destaca Lerma y hace hincapié en que “la búsqueda es la excelencia, refinarse en la construcción del instrumento, es el mejor regalo cuando un músico se encuentra con el instrumento”.
 
“Saber que se está haciendo un instrumento y no un mueble, la dedicación y la predisposición es fundamental para tratar de hacer un trabajo lo más perfecto posible”, afirma D'onofrio mientras controla un puente realizado por un integrante del equipo.
 
Ese punto establece un común denominador del oficio: lo artesanal como base indispensable en el arte del luthier.