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¿Quieres terminar con tus deudas? Entonces baraja estas opciones

Por El Economista.com.mx | 18 Abril, 2017 - 13:02
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Si tus obligaciones se han convertido en un problema, busca una manera de resolverlo que se adapte a tu condición y capacidad de pago.

Cuando escuchamos hablar de tarjetas de crédito es común relacionarlas con situaciones de deuda extremas, y a pesar de que diversos especialistas e incluso las mismas entidades financieras han advertido que el plástico es un medio de pago mas no una extensión del ingreso, en ocasiones el endeudamiento simplemente se sale de control.
 
Para liquidar las deudas de una tarjeta de crédito una persona tiene tres opciones: reestructuración, consolidación y quita de la deuda, las cuales van en función de dónde se encuentra el usuario en términos de ingresos, gastos y el monto de la deuda, pero también otras prioridades que pueda tener el usuario, como su historial crediticio.
 
Por ello, si te encuentras en esta situación, es importante conocer a detalle las ventajas y desventajas de cada opción para verse lo menos perjudicado posible.
 
La primer alternativa –y la más recomendable, a decir de los especialistas- es la reestructura de la deuda, ya que con esta opción se busca negociar las condiciones del crédito, es decir, el plazo o la tasa de interés.
 
“Esta opción es la ideal porque no afecta el historial crediticio del deudor y se puede manejar bajo dos esquemas: alargar el tiempo para pagar la deuda para buscar una disminución del pago mensual, pero con una mayor tasa de interés; o acortar el plazo, con lo que se disminuye la tasa de interés pero el pago mensual sube”, explicó Ángel González Badillo, director de la asociación civil mexicana Defensa del Deudor.
 
Aquí el usuario deberá definir cuál es su mayor preocupación: tener pagos cómodos a un mayor costo o pagos mayores a cambio de una deuda menos cara.
 
Por su parte, Nalleli Audelo, vocera de Resuelve tu Deuda, agregó que “el monto de la deuda (en el caso de la reestructuración) sigue siendo la misma. La idea es que los bancos recuperen por lo menos el ingreso que tenían estimado para cada tipo de crédito”.
 
 
Sin embargo, González Badillo advirtió que la reestructuración es una opción que debe buscarse en las etapas más tempranas del sobreendeudamiento, ya que los bancos no la ofrecen cuando ya tiene de tres a cinco meses o más sin pagar.
 
“Dependiendo de las políticas del banco, decidirán si la aplican o no. Hay muchos bancos que no aplican la reestructura porque no les conviene, ya que su negocio es que la gente pague el mínimo. Esa es la realidad. Cambia de acuerdo a distintos parámetros; hay bancos que ahorita la pueden ofrecer con un cliente y con otro no”, añadió.
 
La segunda opción es la consolidación, la cual es atractiva para personas que tienen varios préstamos, o en este caso, tarjetas, ya que todas las deudas se unifican.
 
“Esta opción fue popular en los últimos años y funciona bien para algunas personas. Si tiene cinco créditos distintos, se pueden unificar y baja la tasa de interés en general”, refirió Audelo.
 
No obstante, matizó el director de Defensa del Deudor, en realidad esto beneficia poco al deudor, “ya que al final terminará pagando una mensualidad similar, y el monto sube demasiado en una sola cuenta; lo más recomendable es tener varias cuentas chiquitas, e ir negociando y liquidando todas una por una”.
 
Además, esta opción no está exenta de un impacto en el historial crediticio del usuario, ya que si éste incumple con el acuerdo al que se llegue con el banco se deja una huella en su reporte de pagos.
 
Por último está la quita, que, como su nombre indica, se trata de negociar un descuento de la deuda con el banco. Sin embargo, este es el último recurso debido a las graves consecuencias que tiene para su historial crediticio y al tiempo que le toma al usuario este proceso.
 
“Para que el banco acceda a negociar una quita, primero hay que dejarle de pagar, porque se tiene que ver que realmente el cliente está en un estado de insolvencia, y no podrá pagar de otra forma. Esto requiere de meses, una quita no se da en semanas”, dijo González Badillo.
 
En esta opción no hay porcentajes fijos, agregó por su parte la vocera de Resuelve tu Deuda, “debido a que es más una estrategia (del banco) para tener una cartera sana; revisando el historial del usuario y su cuenta puede ofrecer descuentos de 30 y hasta 50% para que pague y cierre su cuenta”.
 
Es importante enfatizar el impacto que esto tendrá en su historial crediticio, ya que recurrir a una quita deja una marca que le impedirá acceder a otro crédito.
 
“A mucha gente sí le importa su historial crediticio, pero no podrán pagar de otra forma, ya que existe la opción de seguirse endeudando, o aceptar la realidad; antes de dejarle de pagar el banco, acérquense a él para ver sus opciones”, expresó González Badillo.
 
Si esta es su situación, es importante saber que no está obligado a aceptar lo que el banco les ofrezca.
 
“Muchas veces los bancos ofrecen reestructuraciones que el cliente no podrá pagar pero que, en su desesperación, acepta, y paga una, dos, tres mensualidades con mucho esfuerzo, y a la cuarta ya no paga porque tenemos el mismo problema: el cliente es insolvente. Hay que analizar cada caso”, concluyó el especialista.
 
 
Las reparadoras de crédito son empresas que se dedican a actuar como negociadores del pago de deudas que una persona tiene con un banco o entidad financiera.
 
Entre los términos a los que la reparadora llega con el banco se hallan una reestructuración o quita de la deuda, que va desde 30 hasta 70% del monto total, y, una vez liquidada ésta, ayudan a la persona a sanear su historial crediticio otorgándole un nuevo préstamo.
 
“Se hace una revisión de cuánto gana y cuánto puede ahorrar mensualmente la persona”, en función de elaborar un plan para que pueda saldar su deuda, explicó Nalleli Audelo, vocera de la reparadora de crédito Resuelve tu Deuda.
 
Sin embargo, Ángel González Badillo, director de la asociación civil Defensa del Deudor, considera que uno de los problemas de las reparadoras es que “le obligan a ahorrar en una cuenta concentradora; cuando entra a una reparadora, analizan cuánto debe y, con base en eso, le dicen cuánto le van a cobrar (que son precios muy altos, por cierto), y aparte tiene que ahorrar una mensualidad a una cuenta a la cual no tienes acceso”.
 
Es decir, la gente está obligada a pagar una mensualidad, pero cuando se trata de personas con una economía muy inestable, “existe la posibilidad de que también lleguen a deberle a la reparadora”.
 
Además, señaló el director de la asociación civil Defensa del Deudor, algunas reparadoras negocian tras bambalinas la deuda de su cliente y no ofrecen protección legal en caso de que el banco demande al usuario.
 
“Hay que ver el nivel de endeudamiento; si una persona debe el equivalente a US$ 800, el banco no la va a demandar, y con pura asesoría gratuita puede liquidar su deuda por sí misma”, dijo.