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Rodrigo González, el músico punk que busca sus raíces en Chile

Por Deutsche Welle | 26 Agosto, 2016 - 12:27
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El artista toca en la banda alemana Die Ärzte, pero creció escuchando a Violeta Parra y Víctor Jara. Por eso viajó al país donde nació en busca de sus recuerdos, aventura plasmada en el documental “El viaje”.

Años setenta. Nahuel López y Rodrigo González corren por una habitación en una casa de Hamburgo vistiendo ponchos, cargando bombos, riendo felices. De fondo se oye la banda chilena Inti Illimani, quizás algún clásico de Víctor Jara o Violeta Parra. Son años difíciles, en Chile hubo un golpe de Estado, miles de personas abandonaron el país e intentaron reconstruir esa patria perdida a miles de kilómetros de la tierra que los vio nacer y, en muchos casos, no los verá morir. En las peñas, por ejemplo, donde se reúnen a escuchar música, a hablar de política y tomar vino mientras sus hijos juegan.
 
Hoy López es director de cine y periodista. González, en cambio, optó por la música: toca el bajo en la famosa banda alemana de punk-rock Die Ärzte. Ambos trazaron parte de su cultura musical a partir de lo que oían sus padres. Casi 40 años más tarde, el director y el bajista se reencontraron para sacar adelante un proyecto ambicioso: volver a Chile, grabar esas canciones que forjaron su infancia y realizar un documental. Así se gestó “El viaje”, estrenado en los cines germanos el 11 de agosto, con buenas críticas de la prensa.
 
“Ese fue nuestro Chile, así conocimos las peñas, la música, las empanadas, los asados, las locuras, el desorden, la desorganización y la organización de los chilenos” dice entre risas Nahuel López, en conversación con DW. Durante sus viajes a Chile, donde realizó una investigación sobre los mapuches plasmada en el libro “Das Paradies ist die Hölle”, López recuerda que en todas partes sonaba esa música que lo transportaba a la infancia. Le propuso la idea del documental a González. “Y él me dijo ‘tu historia es mi historia. Hagámoslo'. Así empezó esto”, cuenta.
 
 
Música que reencarna
 
“El viaje” relata, pues, el trayecto que hizo González para reencontrarse con esa música antigua que hoy ha reencarnado en músicos más jóvenes. En su recorrido por Chile, donde visita Santiago, Valparaíso, San Antonio, Aysén y el lago Lleu Lleu, el músico punk busca las notas de la Nueva Canción Chilena que fueron la banda sonora de sus padres y su gran conexión con un Chile que vive en sus recuerdos. “Fue un poco encontrarse con los fantasmas de la infancia. Ese Chile ya no existe. Para Rodrigo solo siguió existiendo a través de sus padres en Hamburgo”, dice López.
 
En ese recorrido, González se reúne con intérpretes chilenos conocidos, como Camila Moreno, Chinoy y la banda Chico Trujillo, así como con verdaderos próceres de la composición, como Eduardo Carrasco (Quilapayún) y Eduardo Yáñez. Se oyen boleros, canciones de protesta, cumbias y obras cercanas a la trova. Todo queda registrado no solo en cámara, sino también en audio, porque el objetivo de “El viaje” es salvaguardar piezas musicales que pertenecen a toda una generación.
 
El estreno no ha pasado inadvertido en la prensa alemana: Tagesspiegel, Frankfurter Neue Presse, Hamburger Abendblatt, Deutschlandradio Kultur, Die Zeit y otros medios han valorado el intento por reconstruir la patria perdida a través de un viaje musical que, además, intenta mostrar una mirada que López resume como “una imagen de Chile que no sale en las postales”. Eso, porque habla también del conflicto mapuche y, si bien no se adentra en las arenas políticas, también refleja tangencialmente un país que no fue posible debido a un golpe de Estado.
 
 
Festivales y un disco
 
El preestreno de “El viaje” se realizó en Hamburgo, en el famoso Abaton. Y no por casualidad. “El Abaton fue el cine que nosotros conocimos de niños, al lado de la plaza Salvador Allende y cerca de la universidad donde los padres de Rodrigo hacían sus conciertos y peñas”, cuenta López. En la sala hubo interesados en la música y unos invitados muy especiales, que cargaron de emotividad la exhibición.
 
“Para nosotros fue muy emocionante, porque estaban los viejos. Fue fuerte ver cómo reaccionaron, salir de la duda sobre si les gustó o no la película. Muchos de ellos estaban muy politizados, por eso no estábamos seguros de si el documental, que está centrado en la música, les daría una satisfacción en el sentido político. Pero a ellos les encantó”, revela López, que después fue a ver su obra con su abuelo alemán de 90 años. Allí se dedicó también a evaluar la reacción de los espectadores.
 
“Les impactó la música, que sirve como puente para interesarse en Chile de una forma más profunda, eso me gustó mucho”, cuenta. Luego de su estreno en Alemania, hay planes para llevar la película también a Chile. “Hay contactos para ir a festivales. El Goethe Institut de Santiago nos llamó. Iremos con Rodrigo y estaremos seguramente en el In-Edit Nescafé. También se puede mostrar en Francia, España y en América Latina”, pondera López. Otro de los planes es musical: con las canciones grabadas en el periplo por Chile sacarán un disco, que de seguro se oirá fuerte y claro en las casas de los exiliados que trajeron un trozo de su patria a Alemania.