Reseña

“De animales a dioses”, el libro que cuenta cómo unos simples simios llegan a dominar el planeta

Por Claudio Pereda Madrid |  3 Abril, 2015 - 17:49
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Atractivo e iconoclasta, este libro debe leerse, subrayarse y conversarse. Es de esas lecturas tras las cuales se agradece haber evolucionado para poderla disfrutar.

“El fuego nos dio poder. La conversación hizo posible que cooperáramos. La agricultura alimentó nuestra ambición. La mitología sostuvo la ley y el orden. El dinero ofreció algo en lo que confiar. Las contradicciones crearon cultura. La ciencia nos hizo imparables”.

El texto es un apretado resumen de frases que contiene “De animales a dioses”, el provocador y –sin duda- muy entretenido libro del joven historiador israelí Yuval Noah Harari, convertido en un sostenido éxito de ventas, traducido a treinta idiomas y más de 400.000 copias vendidas en el mundo.

En pocas palabras, el autor ofrece un documentado punto de vista de cómo el ser humano pasa, en un relativo poco tiempo, de pertenecer a un grupo de simios más en la amplia y diversa vida natural, a la especie que domina el planeta.

Gracias a una escritura realmente fresca y que siempre se agradece, llena de anécdotas y de curiosas informaciones, mezclado con interpretaciones y datos fascinantes, el autor desarrolla su mirada optimista en la progresiva dinámica del ser humano, aunque manteniendo siempre una actitud –si bien no descreída- un tanto sospechosa en torno al devenir de la especie.

Lo frustrante del libro es que el autor recurre más de una vez a un recurso de salida fácil ante varias preguntas intensas que propone, lo que le resta importantes puntos en cuanto al vuelo que el libro está prometiendo constantemente que va a tomar.

La primera parte de “De animales a dioses” es, sencillamente, notable. El autor juega todas sus cartas y logra conquistar al lector con esa mezcla ya detallada de dato, relato y contexto. En la mitad ese recurso decae y se retoma un poco al final. No es un libro que decepcione, pero pudo haber cerrado varios círculos de mejor manera.

Así y todo, no sólo se trata de una lectura recomendable. Es, sencillamente, necesaria en los tiempos que corren. Su manejo informativo y las capacidades interpretativas del profesor de historia ofrecen perspectivas sorprendentes y novedosas a estas alturas del partido.

Yuval Noah Harari no es un neutral. Muchas de sus visiones de la actualidad están claramente (o a veces de manera soterrada) puestas en la mesa. Sus puntos de vista sobre la evolución, el desarrollo de la agricultura, el protagonismo del ser humano en la historia, el orden social y político que se va proveyendo no siempre son compartidos.

A veces busca pasar un intenso gato por una astuta liebre, pero su prestidigitación argumental pocas veces deja de ser atractiva. Es curioso, pero se puede no estar de acuerdo con él, sin embargo, siempre se las arregla para que uno siga leyéndolo.

Y es que luego de un profundo relato de las fases y costumbres que van demarcando una positiva evolución del ser humano, se siente con la libertad de mandarse una frasecita como ésta: “lamentablemente, el régimen de los sapiens ha producido hasta ahora pocas cosas de las que podamos sentirnos orgullosos. No hemos reducido la cantidad de sufrimiento en el mundo”. Golpe al mentón.

Por todo lo dicho, “De animales a dioses” es un libro que debe leerse, subrayarse y conversarse.

Es de esas lecturas que, siguiendo la línea de su autor, dan ganas de agradecer profundamente a la teoría evolutiva por haber pasado las diversas pruebas que impuso la naturaleza, hasta tener el privilegio de leer las sorprendentes 492 páginas de esta estimulante publicación.