Reseña

Mini Cooper S 5 puertas, un auto fiel a los principios

Por Fernando A. Marqués |  29 Enero, 2015 - 17:42
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Mini está reformulando su idea de éxito con la llegada de la nueva generación del Mini "tradicional" con la puesta en escena, por el momento, de una berlina “hatchback” de cinco puertas, discutida entre los puristas de la marca, que han llegado a aceptar el formato SUV llegado con el modelo Countryman, pero que se resisten a ver un tres puertas convertido en cinco.

A pesar del "sacrilegio", el mayor tamaño no ha sido un obstáculo para los ingenieros de la marca a la hora de mantener firmes los principios dinámicos que han caracterizado a Mini y que enamoran a quienes disfrutan con la conducción de un coche que transmite sensaciones muy parecidas a las que se viven sobre un kart.

El Mini de cinco puertas es obviamente mayor, pero no por ello pierde encantos. La longitud es 16,1 centímetros mayor que el de tres puertas y la anchura es la misma, pero la altura es 1,1 centímetro mayor, lo que es inapreciable a la vista por efecto del crecimiento a lo largo.

Una cota si ha variado de manera apreciable es la distancia entre los ejes. Son 7,2 centímetros más que el Minis de 3 puertas, hasta llegar a los 2,56 metros. El beneficio reside en que los pasajeros que van a ocupan las plazas traseras pueden hacerlo con cierta comodidad, gracias al incremento de cotas en la cabina para acomodar las piernas, al tiempo que mantener una buena posición sin rozar con el techo. Un centímetro y medio de mejora en la altura interior ha sido suficiente para conseguirlo.

Importante es también que el incremento de cotas se ha traducido en una notable mejora del volumen disponible en el maletero. Son, finalmente, 278 litros los conseguidos en el de cinco puertas, nada menos que 67 litros más en comparación con el maletero del tres puertas.

El nuevo Mini de cinco puertas se percibe con claridad que es más grande, pero no es fácil detectar que se trata de un coche de cinco puertas. De hecho, el fabricante ha tenido que realizar una campaña especial de divulgación para que el comprador potencial detecte que está ante una berlina mucho más funcional.

Las cinco puertas en el Mini abren un nuevo potencial para la marca, que amplia así la clientela, lo que ya hizo con el exitoso Countryman.

Salvo la mayor amplitud de la carrocería, que ha dado lugar a dos pequeñas puertas que dan acceso a la parte trasera del coche, y un mayor espacio interior, la arquitectura y el diseño de la cabina apenas se diferencia de la del nuevo Mini de tres puertas.

Se mantiene el gran anillo central, ahora con el círculo exterior iluminado con led interactivo que cambia de colores, según el estado de conducción.

Cambian, por el contrario, las ubicaciones de algunos controles, como el de subida y bajada de cristales, que de la consola central pasan a situarse en las puertas, como en la mayoría de los turismos.

Sobre la columna de dirección de mantiene el cuentavueltas, que ahora está acompañado por el velocímetro, lo que constituye un gran avance para el mejor control de la marcha y especialmente en un momento en el que un despiste sobre la velocidad puede tener consecuencias punibles.

La posición de conducción en baja, con una postura que favorece la percepción de las sensaciones características de un Mini, que se mantiene en este cinco puertas a pesar de que se trata de un vehículo de mayor tamaño y amplitud de la batalla (distancia entre los ejes).

El conductor tiene garantizadas en el cinco puertas las sensaciones de comportamiento go-kart que son tan apreciadas por los conductores expertos.

Es en los giros el lugar en el que mejor se expresa el chasis de este Mini de cinco puertas. El bajo centro de gravedad del coche, la amplia batalla y la elevada rigidez de la carrocería, crean una relación única entre el coche y el asfalto.

El característico paso por curva de un Mini, capaz de hacerlo a una velocidad muy elevada y sin inclinaciones de la carrocería, tiene un precio. Cuando se rueda en línea recta el asfalto ha de estar muy bien, porque de lo contrario, la dureza de la amortiguación puede convertirse en una tortura. Las ruedas copian todo.

En la base de la palanca de cambios, en este caso automática, un selector permite distintos ajustes de conducción, el estándar o Mid Mode, el deportivo o Sport y el ecológico o Green, que modifican algunos parámetros, entre ellos el sonido del escape, para crear estos tres distintos modos de utilización.

El sistema modifica las respuestas del acelerador y la dureza de dirección y amortiguadores, en el caso de que el comprador haya optado por la suspensión adaptativa DDC, como la montada en la unidad de prueba.

Las sensaciones de kart están logradas con un reglaje específico de la suspensión y a una arquitectura del chasis que en el eje delantero es de articulación única y montantes telescópicos, y multibrazo en el eje trasero.

La dirección, de funcionamiento electromecánico, ha mejorado en relación a la anterior generación. Ahora es capaz de transmitir con mayor fidelidad la posición de las ruedas en los giros, lo que no ocurría antes, especialmente en las salidas de la curva.

A pesar del incremento de la distancia entre los ejes, la colocación del tren delantero en los giros es muy rápida y la línea marcada es seguida fielmente por la parte trasera.

El sistema de suspensión realiza un control impecable de los balanceos de la carrocería, apenas perceptible, y ello se traduce en un alto grado de confianza en la conducción de este Mini.

El Mini de cinco puertas se siente muy colocado en curva y muy consistente en las salidas de los giros. En la fase de colocación del coche para el giro es una gran ayuda el potente equipo de frenos montado en el Cooper S, capaz de detener el coche en muy pocos metros y ellos permiten ganar tiempo en la llegada al viraje.

Aunque la nueva generación Mini conlleva el estreno de los motores de tres cilindros en gasolina y diesel, en este caso estamos ante un viejo conocido, el propulsor 2.0 de cuatro cilindros, con los consabidos 192 caballos de la configuración para los Cooper S.

Aunque se trata del mismo motor, el sonido es algo distinto, sobre todo cuando se activa el modo de conducción más deportivo, y está asociado a la transmisión automática de doble embrague Steptronic de seis relaciones. Es la perfecta aliada para un motor prestacional como este y, además, permite el control de las marchas desde las paletas ubicadas tras el volante.

Ayudado por un turbocompresor muy eficiente, el motor empuja desde muy abajo y sube de vueltas muy rápidamente. El motor es cantarín, aunque crear excesivas molestias a quien lo utiliza. La intensidad del sonido, incluso en el modo deportivo, es la justa para no incordiar.

En el modo de conducción más económico y realizando las maniobras del motor con suavidad, es apenas perceptible cuando se rueda a ritmos  de crucero. En estos trances se superpone el ruido de rodadura, acentuado por neumáticos de muy bajo perfil que introducen en el sistema de amortiguación una gran rigidez.

Para hacer la vida del conductor más amigable, Mini ha dotado a esta nueva generación de una gran variedad de sistemas de asistencia a la conducción, como el Head-Up-Display que permite la lectura de los datos básicos en el parabrisas; el asistente de aparcamiento; la cámara de marcha atrás; el Driving Assistant, compuesto por el control de crucero dinámico, el asistente de luz de carretera, la información sobre el límite de velocidad, el aviso de personas y la advertencia de choque con función de frenado en ciudad.

Desde el punto de vista comercial, la nueva carrocería, por tamaño, se coloca en un selecto nicho, el correspondiente a los utilitarios del segmento B, aunque puede ser una opción frente a los compactos del segmento C, aunque estos en la última renovación del segmento han crecido notablemente, ofreciendo, en consecuencia, una funcionalidad a la que no llega el Mini de cinco puertas.

La gama es amplia, capaz de adaptarse a una gran variedad de exigencias y el abanico de precios también es amplio, pero con cifras que limitan el acceso a este Mini.

Y limitados son también los competidores, porque en la arquitectura de cinco puertas sólo se encuentran tres rivales directos a la nueva  opción de Mini.

Ficha técnica

Longitud 4,005 m.
Anchura 1,727 m.
Altura 1,425 m.
Distancia entre ejes 2,567 m.
Ancho de vía delantera 1,501 m.
Ancho de vía trasera 1,501 m.
Peso 1.240-1.315 kg.
Tipo de carrocería Berlina hachtback  de 5 puertas
Coeficiente aerodinámico 0,32
Capacidad depósito 44 l.
Capacidad maletero 278-941 l.

Motor
Posición Delantero transversal
Cilindros 4 en línea (16 válvulas)
Cilindrada 1.998 c.c.
Alimentación Inyección directa de
gasolina, turboalimentación con intercooler, cuatro válvulas por cilindro, doble árbol de levas en cabeza (DOHC)
Potencia 192 CV a 4.700-6.000 rpm
Par máximo 370 Nm a 1.250-4.750 rpm
Caja de cambios Steptronic de 6 marchas
Embrague Doble
Tracción Delantera
Velocidad máxima 230 km/h
Aceleración 0-100 6,8 s.
Emisiones de CO2 125-128 g/km
Consumo mixto 5,5 l.

Bastidor
Dirección Asistida electromecánica (EPS) con función
Servotronic
Diámetro de giro 11 m.
Frenos delanteros Discos ventilados
Frenos traseros Discos sólidos
Suspensión delantera Eje de articulación única y montantes telescópicos
McPherson con soporte basculante de aluminio, con compensación de hundimiento
Suspensión trasera Eje de brazos múltiples con brazos longitudinales de peso optimizado
Neumáticos 195 55 R 16
Sistemas de estabilización Sistema de frenos hidráulicos de dos circuitos con ABS, regulación electrónica de la fuerza de frenado (EBD), ayuda de frenado en curvas (CBC), sistema de estabilización (DSC) con asistencia de frenado, sistema de ayuda para arrancar cuesta arriba, función de secado de frenos, compensación de "fading", control dinámico de la estabilidad (DTC) y control electrónico del bloqueo del diferencial (EDLC) y Performance Control.
Freno de mano mecánico, que actúa sobre las ruedas posteriores

* Reportaje EFE