Reseña

"Nick Cave: 20.000 days on Earth", un registro angular del ícono cultural australiano

Por Loreto Oda Marín |  6 Diciembre, 2014 - 12:08
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Lo real y lo ficticio, lo emotivo y humorístico, son elementos que se combinan de buena manera en este documental que registra la rutina del músico y actor en el que sería el supuesto día número veinte mil sobre la Tierra.

"Nick Cave: 20.000 days on Earth" es un documental en el que se entremezcla la realidad con la ficción y que busca quitarle el velo al músico, escritor, actor e ícono cultural australiano, Nick Cave, mediante el registro de su rutina durante 24 horas de lo que sería el supuesto día número veinte mil sobre la Tierra.

Despertar y enganchar con la rutina. Crear, escribir, comer, para luego volver a crear, son algunos de los escenarios en el que se mueve Cave y que quedan reflejados en este ensayo cinematográfico que describe el período anterior y durante la grabación de su álbum de 2013, Push the Sky Away.

Esta cinta, que inauguró el festival In-Edit en Chile, además revela momentos íntimos de Cave, como cuando ve televisión con sus hijos o cuando asiste al psiquiatra, con quien conversa de diversos temas que van desde cosas banales hasta la muerte de su padre y sus temores más profundos. Todo esto, mezclado con imágenes de archivo, por lo que se crea un ir y venir entre el pasado y el presente.

Con un texto potente por su contenido y reflexión, combinado con una buena dosis de humor, este documental, premiado a la mejor dirección y a la mejor edición en Sundance 2014, se mueve por diversos ámbitos de la vida del guionista y compositor, dejándolo al descubierto tanto a él como a su trabajo.

Sin embargo, se extraña una mención más explicita y profunda a su paso por el cine, hecho que solo es mencionado en el registro audiovisual de manera somera y apelando a ciertos simbolismos.

Este documental británico fue co-escrito y dirigido por Iain Forsyth y Jane Pollard, mientras que Nick Cave participó como co-escritor del guión con Forsyth y Pollard.

Si bien la película es un tanto extensa, con una duración de 95 minutos, y posee momentos donde el relato se vuelve un tanto plano, la sensación final perdona todo lo anterior, gracias al equilibro entre la emotividad y el humor, las tomas de las escenas y su musicalización, además de poder ver la rutina misma de Cave en la pantalla.