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La Visual Art Week transforma Ciudad de México en un intenso juego de luz y sonido

Por Isabel Reviejo | 7 Febrero, 2015 - 14:11
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Se estima que unas tres millones de personas disfrutan del espectáculo que recuerda el Año Internacional de la Luz, proponiendo un camino de proyección para el arte.

Al caer la noche, la Ciudad de México se reviste de luz, color y sonido con motivo de la primera edición de la Visual Art Week, un evento que conjuga arte, tecnología y espacio público a través de un recorrido que transcurre por seis sedes diferentes de la capital.

La arquitectura lumínica, las instalaciones interactivas y las proyecciones de 23 artistas nacionales e internacionales invaden hasta el próximo domingo el Hemiciclo Juárez, el Palacio de Bellas Artes, el Atrio de San Francisco, la Glorieta de la Palma, la Plaza Río de Janeiro y el Museo Jumex.

En torno a una gran pantalla situada al lado del Hemiciclo Juárez, más de un centenar de personas observan cómo una sinuosa línea de luz se sacude y se multiplica contoneándose con la música, hasta convertirse en un chispeante fuego.

Es una pieza de Daniel Sierra, artista digital y uno de los autores de las proyecciones que se continúan sin descanso, formando un conjunto heterogénero de piezas realizadas por técnicas como la animación digital en tres dimensiones o mediante "human motion tracking" (seguimiento del movimiento humano).

El frío no es impedimento para que los visitantes, la mayoría jóvenes, se amontonen frente al lugar e incluso se sienten en el suelo para disfrutar mejor de algunas de las obras, cuya duración va desde los pocos segundos hasta los cinco minutos aproximadamente.

Las capuchas, abrigos e incluso mantas son las mejores armas para el paseo, que puede prolongarse hasta las 23.30 horas -cuando se interrumpen las instalaciones- y cuya siguiente parada se encuentra a pocos metros, en la explanada del Palacio de Bellas Artes.

Allí los visitantes esperan pacientemente en fila para interactuar durante algunos segundos con "Control no control", obra formada por unas pantallas a ras del suelo en las que van apareciendo motivos geométricos.

Mediante el contacto táctil del espectador, surgen cuadrados lumínicos, las líneas se retuercen y se modifican los efectos sonoros, aunque más de uno prefiere pasar por la instalación para capturar el momento con una "selfie".

Lo mismo sucede en la tercera sede, el Atrio de San Francisco, donde los visitantes pueden pasar a formar parte de la obra ideada por el portugués João Martinho Moura.

Una cámara recoge las siluetas de los espectadores y las plasma, mimetizando sus movimientos, en un panel salpicado por rayos de luz e impresiones de color, entre otros efectos visuales.

Muchos optan por hacer el recorrido en bicicleta, una buena opción si se quieren visitar el resto de las sedes, no tan accesibles a la hora de planificar un paseo.

En la Glorieta de la Palma, situada en el Paseo de la Reforma, una pieza de arquitectura lumínica hace las veces de una gran maceta para la palmera que la preside.

Los cambios de color y el juego visual que se lleva a cabo mediante la aparición y desaparición de trazos constituyen también un entretenimiento para los vehículos que esperan entre semáforo y semáforo.

La interacción con el público regresa en la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, con la pieza "Marentus" y en el Museo Jumex, en Polanco, donde se presenta "Submergence".

En la primera se ha instalado un octógono en cuyas caras se dibujan formas hexagonales, a modo de colmena; unos módulos situados alrededor de la figura permiten que el público interactúe con cada una de las superficies, modificando su aspecto.

Por su parte, "Submergence", la única instalación que se presenta en un espacio cerrado, está compuesta por ocho mil puntos de luz repartidos en una cortina de hilos entre los cuales el visitante se puede zambullir.

Según datos de la organización, tres millones de personas pasarán por las diferentes sedes, en las que serán testigos del "intercambio creativo entre mentes jóvenes que marcarán el paso de lo que será el arte en un futuro cercano".

El evento surge "con una idea de paseo, juego y recorrido a través de instalaciones de iluminación", afirmó su director, Pablo Britos, quien subrayó la conjunción de artistas de diferentes partes del mundo.

El evento se enmarca dentro de los actos celebrados por el Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz, declarado por la Unesco, y el Año Dual México-Reino Unido.

* Crónica EFE

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