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Revelan avances de restauración de Tikal, el mayor templo maya

Por Excelsior | 21 Julio, 2014 - 16:02
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Arqueólogos trabajan en el Templo IV, el monumento más alto de la cultura maya que aún cubre la selva en Guatemala.

Durante siglos la antigua ciudad maya de Tikal, en la región del Petén guatemalteco, sufrió el asedio de sus rivales. A unos 100 kilómetros de distancia hacia el noroeste, se encontraba su principal enemigo: Calakmul, el centro urbano maya localizado en el actual estado de Campeche. El dominio sobre Tikal se extendió durante todo el llamado período Clásico hasta el arribo al poder del gobernante 26, Jasaw Chan Kawiil.

El Templo IV, recuerda el arqueólogo Oswaldo Gómez, asesor técnico del Parque Nacional de Tikal, quedó sin explorar durante años. Cuando en la década de los 60 el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania llevó a cabo trabajos de restauración y exploración en Tikal, no “excavó profundamente” en torno al Templo IV “porque la estela y el altar que se encuentran frente a la escalinata frontal del edificio no estaban talladas”.   

“Ellos intuyeron que no había una tumba importante y nunca  excavaron”, dice el experto. Más de medio siglo después de las primeras y más importantes exploraciones que sacaron a la luz la ciudad de Tikal, un grupo de especialistas guatemaltecos trabajan desde finales de 2012 para arrancarle a la selva los vestigios del importante y monumental edificio: el Templo IV.

El proyecto comenzó en 2005 con trabajos de investigación arqueológica que determinaron que el Templo IV no fue un edificio construido para albergar una tumba (las edificaciones mortuorias de los reyes de Tikal se localizan en la Acrópolis norte) sino que se trató de una construcción destinada a exaltar las glorias militares de Yik’in Chan kawiil y mantener el dominio frente a su pueblo.

El edificio, construido alrededor del año 741 d.C., dice Gómez, “como todos los grandes templos de Tikal son escenarios desde los cuales los gobernantes de la ciudad mostraban poder a su pueblo y a los pueblos vecinos, la arquitectura para los mayas era utilizada como un método para mostrar el poder e imponerse ante las personas, para eso servía la arquitectura monumental a los gobernantes mayas, para estar sobre la población y dominarla, mantenerla sometida”.

El llamado Dintel 3, es una muestra de la maestría de los artistas mayas de Tikal. En sus diferentes segmentos muestra una escena, finamente tallada, donde aparece Yik’in Chan Kawiil conmemorando una victoria sobre la ciudad ahora conocida como Perú-Waka, ubicada al noroccidente de Tikal. De esa joya prehispánica, Guatemala sólo conserva una copia en vaciado de resina que se exhibe en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología de su capital.

Junto con su padre, Enrique Monterroso Rosado trabajó también en la restauración del Templo I o del Gran Jaguar y en otras construcciones prehispánicas en Guatemala. La labor que ahora lleva a cabo será una larga andanza. Según sus estimaciones, los trabajos para mostrar una parte de lo que fue el Templo IV podrían prolongarse seis años más.

Las labores ya tienen un avance del 20 por ciento pero de acuerdo con Monterroso, no se busca rescatar completamente el edificio, pues los costos del mantenimiento en el futuro serían imposibles de costear, sino sólo el 25 por ciento de lo que fue. “Actualmente tenemos contratadas 30 personas y un arqueólogo asistente y yo como restaurador, solo trabajaremos en la esquina noreste hasta alcanzar el séptimo cuerpo y parte de la escalinata ceremonial de acceso, hablamos de un total de 80 metros como por 40 metros de altura y tardaremos unos seis años con la cantidad de personal que tenemos de acuerdo al recurso que asigna el estado”, señala.

“Es una obra muy costosa y en el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala los fondos son ajustados a las necesidades básicas; la dimensión del trabajo es impresionante y requiere mucho personal y materiales para la obra”, enfatiza Oswaldo Gómez; hay que hacer del trabajo que sacará nuevamente a la luz el edificio más grande de toda la región maya, construido en un solo momento y sólo comparable con el edificio La Danta, de la zona de El Mirador, también en Guatemala, cuya altura se compone de un conjunto de edificios, es decir de la superposición de un edificio tras otro.

Sólo 20% de la zona monumental de Tikal y menos del 10 por ciento del total que se encuentra mapeado, ha sido restaurado, estima el arqueólogo Oswaldo Gómez. “La ciudad es muy grande, existen mapeados 16 kilómetros cuadrados, desde la Plaza central del sitio esta mapeado pero sabemos que es mucho más intenso, lamentablemente la investigación integral de Tikal se desarrolló en la década de los sesenta bajo el auspicio de la Universidad de Pensilvania y luego solo ha habido pequeños proyectos que han intervenido sectores de la ciudad pero no han trabajado la ciudad en su conjunto”, opinó.

El especialista estimó que a más de 50 años de que la institución académica estadunidense llevó a cabo los primeros trabajos de investigación, resulta “importante” llevar a cabo una revisión del estado actual de conservación de la Gran Acrópolis, el conjunto más emblemático.

Esta última zona, donde se localizan los templos funerarios de los antiguos gobernantes, comenzará a ser restaurada en breve gracias a un proyecto de la Universidad de Kanazawa, Japón. “Ya tenemos el proyecto que deberá iniciar dentro de muy poco, la universidad ya tiene los papeles listos, el proyecto comenzó y está en su fase de creación en cuanto a documentos, se intervendrá este lugar y yo creo que el gobierno de Guatemala al terminar la restauración del Templo IV o antes de ser posible, deberá empezar la revisión de la restauración de la Gran Acrópolis central, la zona palaciega del sitio”. La ciudad de Tikal alcanzó su apogeo entre el 200 y 900 d.C. su influencia e interacción alcanzó incluso ciudades como Teotihuacán, muy cerca del Valle de México.

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