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100 años de Isaac Asimov, el bioquímico que imaginó el futuro

Por BioBioChile.cl / Lifestyle | 3 Enero, 2020 - 06:58
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Aún cuando no renegaba de su ascendencia judía, Asimov era humanista y, por ende, ateo. "Creo que mi deber es difundir la racionalidad”, aseveró.

Esta semana se cumplen 100 años del nacimiento de Isaac Asimov, quien es considerado como una de las mentes más imaginativas del siglo XX. Aunque era escritor de nacimiento, su profesión era la bioquímica.

Pero no sólo eso, ya que además fue un científico, historiador y activista.

Reconocido como uno de los escritores más prolíficos de la historia, dio vida a más de 500 libros. De hecho, sólo en un periodo de 6 años escribió 90 libros, es decir, más de uno por mes.

Murió en 1992, luego de contraer SIDA tras una transfusión de sangre derivada de un triple by-pass en los ochenta, y a sus fanáticos solo les es posible especular cuánto se habría maravillado - o asustado - con el fenómeno de internet y las redes sociales, por ejemplo, o la secuenciación del ADN.

Como sea, la vida del autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica estadounidense de origen ruso tiene muchos capítulos llamativos. Compilados por su viuda Janet en su biografía Ha sido una buena vida (Prometheus Books, 2002), algunos de estos episodios revelan la agudeza de su pensamiento. Otros, sólo su buen humor. Sin embargo, todos dejan entrever que se trató de una de las mentes más privilegiadas del siglo pasado.

En las celebraciones de este centenario, presentamos 5 momentos de la vida de Asimov.

1. Robótica. Una curiosidad es que a pesar de haber sino uno de los autores que más escribió sobre robótica y tecnología del futuro, nunca usó un computador. Tal como recoge el medio argentino La Nación, para sus textos utilizaba una máquina de escribir. Fascinado por los robots, una de sus novelas más famosas fue Yo, Robot, una colección de relatos basados en las tres leyes de la robótica que había desarrollado él mismo: “1. Un robot no hará daño a un ser humano ni permitirá que un ser humano sufra daño; 2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera ley; 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley”, señalaba el escritor.

2. Su relación con la religión. Aún cuando no renegaba de su ascendencia judía, Isaac Asimov era humanista y, por ende, ateo. “No creo que los primeros capítulos del Génesis sean palabras de Dios, sino la versión de un grupo de hombres que intentaron lograr el mejor sentido de que cómo pudo haber comenzado el mundo”, señaló en alguna oportunidad. “Dado que aprecio la racionalidad, creo que tengo una habilidad de ser escéptico, de acudir a la evidencia para que las cosas tengan sentido. Así como hay gente que siente una llamada para difundir la palabra de Dios, creo que mi deber es difundir la racionalidad”, aseveró. Cabe señalar que en una de sus últimas novelas, Anochecer (1990), alertaba sobre el futuro de los fanatismos religiosos.

3. Feminismo incomprendido. Aún cuando sus primeras novelas prácticamente carecían de personajes femeninos, Asimov siempre se consideró un adelantado feminista, urgiendo a sus colegas científicos a dar espacio a las mujeres. Durante un seminario sobre creatividad en la Universidad de Nueva York en 1963, uno de los asistentes leyó un ensayo sobre la creatividad en el trabajo científico. Varios de sus enunciados comenzaban con frases como “El científico espera que su esposa sea…” o “El científico debe elegir una esposa que…”.

Incómodo por el sexismo de las citas, Asimov interrumpió la lectura y afirmó en voz alta: “Ese científico también podría elegir un esposo, ¿no les parece?”. La mesa de trabajo quedó en completo silencio, pensando que el escritor estaba haciendo una apología a la homosexualidad. Aún más molesto por no ser comprendido, les gritó: “Demonios, el científico podría ser una mujer, ¿o no?”. “Todos respiraron aliviados. Lo que me sorprendió e irritó al mismo tiempo, es que dos de las científicas sentadas en nuestra mesa eran mujeres y estaban tan impactadas como los hombres por la posibilidad de que alguien de nuestra profesión eligiera un esposo”, narra Asimov.

4. Libros para jóvenes. Entre su obra, Asimov dedicó a los jóvenes gran parte de sus libros, tanto de ficción como de divulgación científica. Y aunque al principio algunos editores se esforzaron por darle sugerencias incómodas sobre cómo escribir para ellos, el escritor acabó por desecharlas y encontrar su propia metodología. “No es muy difícil escribir para adolescentes cuando evitas pensar en ellos como si fueran niños. No simplifico mi vocabulario, aunque suelo incluir la pronunciación de los términos técnicos sólo para reducir el terror que inspiran visualmente. Evito las frases muy largas o complejas, así como las alusiones oscuras. Un adolescente no tiene menos inteligencia ni razonamiento, sino sólo menos experiencia“, era la reflexión del bioquímico.

5- Predicción sobre los televisores. Corría el año 1964 cuando Asimov se refirió a cómo serían los avances en 50 años más, destacando los televisores del futuro. “En cuanto a la televisión, las pantallas de pared reemplazarán al aparato ordinario, pero también aparecerán unos cubos transparentes que harán posible la visión en tres dimensiones”, aseveró, según consignó la cadena británica BBC. En ese sentido, es justo decir que hoy en día los televisores de pantalla plana han ido reemplazando a los tradicionales.

En cuanto a la televisión en 3D, ha estado presente en la mayoría de las ferias tecnológicas, aunque no en forma de cubo.

Además de las obras de ciencia ficción y divulgación, Asimov publicó limericks (versos satíricos populares en la cultura anglosajona) y era un ferviente admirador de Sherlock Holmes, llegando a ser parte de una cofradía internacional llamada Irregulares de Baker Street (Baker Street Irregulars), algo así como los ayudantes ocasionales de Holmes. Pero según muchos, su obra cumbre es Fundación, una saga que se inicia con Hari Seldon y la denominada psico-ciencia. 

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