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Abraham Vurnbrand, productor de la película “Condorito 3D”: "Es un personaje tremendamente latinoamericano”

Por Claudio Pereda Madrid | 25 Marzo, 2016 - 18:36
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La gran distribución regional que alcanza en los años 80 la revista que lleva su nombre hace que Condorito forme parte hoy de la historia de muchas generaciones de América Latina. Un personaje nacido en Chile, pero que gracias a la globalización es un fiel reflejo de un continente.

 
Abraham Vurnbrand es un reconocido productor cinematográfico peruano que forma parte de un amplio equipo que va tras su tercera película animada. La anterior, "Los Ilusionautas", dejó la vara en un punto superior, ya que se ubica como uno de los filmes más vistos en el cine peruano. 
 
Desde Miami, donde vive, se declara un seguidor del plumífero personaje que en 2015 cumplió 65 años. Por décadas, Condorito se consideró un fiel representante del chileno medio, buscavidas, de un sano humor negro, lleno de personajes que forman parte de una comunidad que se conoce en sus altos y en su bajos.
 
Por décadas, Condorito se consideró un fiel representante del chileno medio, buscavidas, de un sano humor negro, lleno de personajes que forman parte de una comunidad que se conoce en sus altos y en su bajos.
 
Quizás por lo mismo, gracias a distribución regional que alcanza en los años 80 la revista que lleva su nombre, el personaje logra captar la atención y el cariño de todo el continente. Incluso, en muchos países se cree que Condorito es una creación propia y se sorprenden al conocer su verdadero origen.
 
Todo esto interesó al grupo de productores que encabeza Vurnbrand para lanzarse a una aventura inédita: llevar al cine la imagen de Condorito. No sólo sería la primera vez, sino que también la primera en formato digital.
 
El equipo cuenta con la presencia de importantes nombres en el ámbito de la animación como Axel Orelle (quien trabajó en los efectos especiales de "The matrix " y "Buscando a Nemo"), Eduardo Schudt (director de "Piratas en el Callao" y "El Delfín, historia de un soñador"), Javier Henáez (del grupo que trabajó en "Metegol", la película animada del ganador del Oscar Juan José Campanella) y Hugo Rose (“Los Ilusionautas).
 
El filme debería estarse viendo en los cines de la región el año 2017.
 
 
 
- En Chile Condorito  es considerado por muchas generaciones como algo muy propio, por lo tanto es difícil verlo como un personaje no chileno. ¿Cómo puedes explicar su atractivo en otros países de la región?
 
- Creo que hay un Pelotillehue en cada uno de nuestros países. Se trata de una ciudad entre el mar y la cordillera, en el que la gente se conoce y tiene lazos estrechos. Viajando por varias ciudades de América Latina me puedo dar cuenta de que existen muchos lugares en los que hay personas que tienen los mismos problemas de Condorito, que tienen que desempeñar varios trabajos para ganarse la vida, igual que él.
 
En muchos de estos lugares hay una chica hermosa, de la cual están todos enamorados, y debe haber un chico con mayores recursos económicos, incluso más fortachón, que para los otros corre con ventaja por estos motivos.
 
Por todo eso veo a un Condorito tremendamente latinoamericano y esa es su principal seña. Igual como en la región tenemos muchos Chavos del Ocho o “pequeñas vecindades”.
 
Lo mejor de todo es que creaciones como Condorito nunca quisieron ser universales. En este caso, se quiso hacer un buen resumen del chileno medio, pero lo cierto es que la imagen del cóndor forma parte mitológica en México, Perú y Colombia, por dar sólo un ejemplo rápido. 
 
 
- Y subrayando ese concepto del imaginario latinoamericano, puede recordarse también la canción “El cóndor pasa”, que es muy popular en toda la zona andina de la región…
 
- Exactamente, se trata de algo bien importante. Y eso forma parte de la explicación del por qué en cada país de la región se crea que Condorito es un personaje del lugar. Hay muchos peruanos, mexicanos  o colombianos que dan por hecho que el personaje es propio. Tenemos muchas encuestas al respecto.
 
Lo mismo ocurre con los hispanos que viven en Estados Unidos. Por todo ello quiero decirles a los chilenos que no se preocupen, que vamos a cuidar mucho a Condorito…
 
- Hay mucho respeto por lo que significa su historia, parece…
 
- Es que lo queremos muchísimo a este personaje. Hemos crecido con él, lo llevamos muy adentro. Y otra muestra de lo que te digo es que, por ejemplo, estamos en conversaciones con empresas latinoamericanas para hacer productos de merchadasing y en todos los encuentros con estas personas siempre aparece un chiste de Condorito.
 
Es algo muy gracioso. Y es que se trata de un personaje que está muy presente en nuestras propias historias.
 
- En todo caso, me imagino que como productores, atentos a las oportunidades de mercado, llegaron a Condorito. ¿O siempre pensaron en hacer una película con el personaje?
 
- La verdad es que llegamos a Condorito. Estamos ligados a la industria del cine animado hace años y estábamos buscando un buen personaje para desarrollar. Condorito es el personaje de mayor recordación en América Latina.
 
El hecho de que, a pesar de eso, no tenga exposición  en el cine nos entrega –además- una oportunidad muy atractiva. Estuvimos un año conversando con quienes son los dueños de la licencia y fuimos generando una confianza mutua.
 
 
- Dentro de lo que se pueda comentar públicamente, ¿cuál era el principal requisito que la empresa dueña de la licencia les pedía y que fuera algo imposible de variar?
 
- Mira, había otro grupo que también buscaba la posibilidad de llevar al cine a Condorito. Nuestra película anterior en formato animación es “los Ilusionautas”, la producción peruana con mejor taquilla en la historia, y teníamos comprometidos a buenos representantes del sector en este proyecto.
 
Más que un requisito, lo que quisimos mostrar fue nuestra experiencia y nuestro compromiso con el personaje. Queremos hacer un película que dignifique a Condorito y que explique todo esto que te he tratado de resumir, su fuerte identificación con los habitantes latinoamericanos. Se trata de nuestra tercera película.
 
- ¿Y en qué fase del proyecto se encuentra Condorito?
 
- Hemos dado ya la última puntada al guión, hemos creado los escenarios como Pelotillehue y los personajes. Ya hemos generado los activos digitales para darle vida a la historia, por lo estamos una plena etapa de producción.
 
(A la derecha, Abraham Vurnbrand; a la izquierda Eduardo Schudt)
 
- Lo interesante es que están trabajando con personas de muchas partes del mundo, hay claramente un plus ahí…
 
- Sí, efectivamente. Es algo maravilloso. Contamos con dibujantes chilenos que participan en una fase. Y el esquema de trabajo de este proyecto nos lleva a contar con muchas personas de manera remota. Hay un productor en España, hay un equipo en Argentina, hay personas trabajando en Los Ángeles, en Israel y en Miami.  
 
Lo bueno es que las características del proyecto nos lleva a usar mucho la tecnología, por lo que podemos contar con excelentes profesionales de muchas partes del mundo. Lo malo, entre comillas, son las diferencias horarias. Claro, los estudios centrales están en Perú y hay momentos en que se requiere hacer algunos viajes, especialmente, cada dos meses.
 
- ¿Condorito funciona como elemento unificador de los hispanos en Estados Unidos?
 
- Hemos hecho focus group con personas de Colombia, Paraguay, Uruguay, México y Perú, entre otros países, y todas las personas manifiestan un pleno conocimiento del personaje. Todos han crecido con él. Incluso quienes forman parte de la segunda generación de latinos en Estados Unidos lo conocen, porque su padres los han hecho formar parte de su imaginario. Muchos de ellos, además, mantuvieron su español gracias a Condorito.
 
En estos focus groups hay personas que no sólo manifiestan su disposición de ir a ver ellos una película de Condorito, sino que también de llevar a sus hijos o nietos y también a sus padres. Es, sin duda, un elemento que aglutina el sentimiento latinoamericano en Estados Unidos.