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Actor argentino Federico Luppi: "me hace feliz ser director, pero prefiero ser dirigido"

Por Loreto Oda Marín | 23 Octubre, 2015 - 08:10
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El destacado artista se toma su momento para abordar diversos temas y, con ello, analizar la industria del teatro y del cine, pero, por sobre todo, a su país y la sociedad.

Federico Luppi conversa como si tuviera todo el tiempo del mundo, pero no es así, su agenda está copada. Pero el actor argentino, que tiene también la ciudadanía española por carta de naturaleza, no se guía por el reloj y se toma su momento para abordar diversos temas y, con ello, analizar la industria del teatro y del cine, pero, por sobre todo, a su país y la sociedad. 

Hace algunos años, el también director, declaró que pronto abandonaría las tablas, pero aquí está, haciendo lo que ama. Y los proyectos no le faltan. Luego de haber estado en Chile para presentar la obra "El Reportaje", exhibida en el Teatro FinisTerrae, seguirá con ese montaje en Argentina, trabajo que se suma a "El sueño y la vigilia", puesta en escena que está haciendo con un director amigo suyo.

Además, está filmando una película en Buenos Aires, en co-producción con España, con un director argentino muy joven, que aborda el comportamiento humano en grupo.

Aunque le resulta menos natural, este actor que ha ganado una gran cantidad de premios -entre ellos la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián-, también habla de sí mismo, aunque con cierta timidez y con una risa a flor de piel, como si ese papel fuese el que menos le acomoda interpretar en público.

- ¿Cómo evalúa el momento por el que está pasando Argentina en cuanto a las producciones?

- Hay un par de cosas muy importantes. En primer lugar, las producciones de cine y teatro en Argentina están andando razonablemente bien, están trabajando bastante bien, hay un público numeroso que va al teatro y al cine. El teatro anda muy bien, porque hay una gran cantidad de ofertas teatrales cotidianas. En este momento hay más elenco que teatro, lo cual a veces complica un poco conseguir un lugar en la cartelera. Me parece que estamos haciendo en este momento un trabajo de difusión, de buenos títulos, de buenas obras, de buenos elencos y esperemos que esto continúe en función de la bonanza económica del país. El cine está haciendo unos títulos importantes y serios, en los festivales tenemos algún tipo de éxito. Todo eso dependerá, naturalmente, la andadura que tenga en Argentina después de las próximas elecciones. Si es que el mundo kirchnerista gana otra vez, habrá algún tipo de oportunidad de manejarse con criterios más adultos y bastante más productivos. Es un panorama que no podríamos decir que estamos pintando un cielo sin fisuras, es un panorama bastante complicado. Hay que tener en cuenta que la derecha en general no resigna fácilmente sus posiciones, que tiene muchos intereses que defender, que hay muchas compañías o corporaciones que están ligadas a capitales extranjeros y todo eso hace bastante más compleja y difícil la lucha.

Respecto de este proyecto, la obra "El Reportaje" es un tema que hay periodista de enorme trabajo político durante muchos años y nos parece, especialmente a mi, que es un tema inteligente, que no representa un personaje cliché, absurdo, del cual hacer leña del árbol caído, se le ha presentado con una característica muy humana y comprensible, no para ser disculpado, sino para que cuando él mismo expone su manera de ver el mundo, sus propias contradicciones lo van dejando solo e indemne frente a su propia conciencia. Eso me pareció inteligente porque era como evitar una suerte de oportunismo - facilista, de evitar ser oportunista con respecto de la crítica, nos pareció que era importante hacerlo así, para evitar que la gente se siga sumando al viejo prejuicio de que el mundo está compuesto solo de malos y buenos, también están los matices, los grises, los zonas oscuras y las menos claras y todo eso lo digo porque en Argentina hay todavía que resolver un tema que es muy importante, grave, que es la responsabilidad de la parte civil durante la dictadura. Ha habido gente que ha sido cómplice de las desapariciones, torturas y muertes y otra gente que han sido responsable directos de esas muertes, que han sido funcional directamente al poder dictatorial. Ese es un tema que tenemos todavía que resolver en Argentina, que es nuestro trabajo, pero que cuesta tener una idea clara de cómo funcionar jurídicamente; nuestra Corte Suprema no es exactamente un ejemplo de equilibrio, es más bien una Corte Suprema que sigue perteneciendo a lo que llamaríamos la hegemonía del poder.

- Ya había afirmado en 2013 que había tenido bastantes dificultades para hacer algo en Argentina por un tema político - ideológico y que algo similar le había pasado en España ¿Qué tanto ha cambiado ese panorama?

- Sigue igual, difícilmente habrá cambios notables. En este momento, en el mundo entero, no exagero si digo que se ha vuelto desde el punto de vista político bastante caníbal el trabajo. En las propias Naciones Unidas hay bastante desconcierto. Europa mismo en este momento está pasando dificultades bastante graves, no sólo desde el punto de vista político y económico. El agresivo y desaforado ataque contra Grecia revela que hay naciones como Alemania y Francia que no tienen el menor interés en solucionar la cohesión europea, están más bien dedicados en ver si pueden aumentar sus haberes. Por otro lado, hay una cuestión que tiene que ver con el devenir globalizante de la economía, que ya no se llama hoy capitalismo sino globalización. Se ha vuelto bastante complicada la relación con países que son hegemónicamente inamovibles. Uno siempre dice, como las abuelas, que lo último que se pierde son las esperanzas, en definitiva, para eso hay que luchar, estar muy atento, muy con la guardia alta, no dejarse embaucar y crear una condición cívica bastante más responsable y que tengan que ver con, en el caso argentino, que el país que tiene que ser, en definitiva, para muchos y no para pocos. Eso cuesta trabajo, esfuerzo, dialéctica, pues el tiempo será testigo de cuánto seremos capaces de mejorar.

Ahora estoy acá en Argentina, porque vine para hacer un trabajo y después reventó la burbuja económica en España y ya no pude volver porque había una cantidad de proyectos que se murieron, que se fueron a pique; hace unos dos meses atrás hicimos una gira muy importante por España que duró un mes y fue muy agradable. Siempre tengo cierta ternura por España, extraño muchas cosas de ese país, tengo que decirte con toda mi sinceridad que me gustaría volver y trabajar allá.

- España se ganó su corazón...

- Exactamente.

- Argentina está teniendo éxito en los festivales ¿Cree que el fenómeno que provocó "Relatos Salvajes" podría ser un buen pie para la película "El Clan" que ahora va por el Oscar y el Goya? ¿Se van cimentando pasos más sólidos para reconocimientos más globales?

- Sí, hay esperanzas de que eso ocurra. No hay ningún tipo de visión de futuro que tenga sentido si no se trabaja ardua e intensamente sobre eso. Primero, más allá de las intenciones y de las éticas sentimentales, hay que trabajar mucho. Lo único que nos salva a nosotros, si es que nos salva de verdad, es un trabajo arduo, intenso, sostenido y que sea una visión del país más solidario y más fraterno.

- ¿Qué cree que le están faltando abordar, a nivel de temáticas, a las producciones argentinas?

- Fundamentalmente cuesta mucho trabajo que la gente vaya adquiriendo consciencia de que un país no se construye uno contra otros, sino que todos juntos, que es una especie de afirmación un poco juvenil, tontamente esperanzada, pero es la única realidad. La Argentina es un país que tiene bastante elementos del punto de vista de sus recursos, bastante importantes y serios, pero que a menudos están saqueados por corporaciones muy ambiciosas y agresivas. Para mi es fundamental ir tomando consciencia día a día de que a cada uno nos compete y nos cae una responsabilidad fundamental que es pensar que hay en el país otra gente como nosotros, pensar solidariamente, pensar en la alteridad, o sea, ver la presencia de los demás como parte constante y formativa de un país. Después, hay una cantidad de temas sumamente grises y complicados que tienen que ver con la cultura, con el cambio de paradigma, con los comportamientos, visiones que tienen que enriquecerse a partir de un serio, intenso y responsable trabajo.

- Dentro de este contexto, ¿"El Reportaje" puede ayudar a ir sanando heridas?

- Sí, evidentemente es así. Esos matices, curiosamente en este momento, son parte de un contexto bastante complicado y agresivo. Hoy en día, más que el texto, de lo que se dice, se piensa y se manifiesta ideológicamente, la cantidad de partidos y dirigentes políticos se escudan en el contexto, en aquello que rodea sus opiniones y comportamientos, la forma de disculpa, como ocurrió con la dictadura donde la culpa la tuvo gente del otro, nunca ellos, y eso también hay que ahondarlo, explicarlo y trabajarlo intensamente.

- Bueno, el arte en general es parte de ese proceso...

- Uno buenamente aspira a que sea así realmente, a que cada uno pueda plantear con sinceridad y con pasión aquellas cosas que tienen que ver con el bienestar general. Uno de los comportamientos cotidianamente más complicados es para otra gente, vuelvo a decirlo e insisto mucho en esto, despertar, actuar y comprometerse con elementos solidarios que tienen que ver con lo laboral, con la cultura, con la ideología, con la honestidad, con componentes que hace que el hombre sea exactamente eso que es. En Argentina ahora estamos pasando un proceso coyuntural, que dependerá de eso ver cómo se encamina el futuro inmediato.

- Usted se ha desempeñado en varios formatos, uno de ellos es el de las teleseries ¿Cómo evalúa que está hoy siendo que en algunos países está un tanto desgastado, por lo que se le ha dado gran espacio a las producciones de afuera?

- Es un gran tema el de la competencia desleal, no es de fácil solución. A veces por razones francamente un poco perversas, aunque económicas, conviene comprar un zapato en China que hacerlo en Argentina y así pasa con los autos, con las motos, con los elementos electrónicos y con la ropa. El comerciante puede comprar diez mil chaquetas a bajo precio y las compra en Bangladesh y no acá en Argentina y eso es un tema de consciencia que tiene que ver de cómo crear las condiciones para que la industria favorezca al habitante del país y no al fabricante extranjero y eso no es fácil, es una tarea difícil, compleja, de muchos andariveles muy contradictorios entre sí.

- ¿Pero cree que esté género está en un formato de cambio o va camino a quedar fuera?

- Estoy muy anclado en la esperanza y a veces uno transforma sus deseos en realidades, pero tengo la esperanza de que haya cada día una visión más adulta y más madura de ese tema. Argentina es un país bastante complejo clasistamente, convive la clase media - alta con la clase media - baja que maneja los mismos valores y todo eso hace que el abordaje político sea más difícil y complicado.

- ¿Cómo fue incursionar como director?

- La dirección en teatro cuando he podido hacerla lo he hecho, pero más que nada por carencia de director que me guste, por lo general, me gusta más ser dirigido que dirigir, siento que la mirada del otro es bastante más inquisitiva, bastante más productiva. Cuando hace falta dirijo, y cuando no existen más condiciones que las que tengo en mis manos me pongo a dirigir. Dentro de las tareas me gusta, me hace feliz, pero prefiero ser dirigido.

- ¿Por qué se animó a incursionar en el cine de terror?

- Porque en ese momento había un tema que valía tener en cuenta en España que tenía que ver con la transición, con lo que yo llamo el cierre falso de la transición, había dificultades serias para conseguir un director que se motivara a hacerlo porque era un momento en que estar en contra de la transición era, políticamente, muy complicado y bastante negativo. Finalmente, me convencieron y me animé a hacerlo. No ha sido un resultado, francamente, feliz, pero la película tiene momentos muy buenos y maneja un tema que creo seguirá siendo importante por muchísimo tiempo. La temática tiene que ver con el cambio de mentalidad de ese español que viendo que se abría una época de bonanza económica prefirió su propio bolsillo antes que el pensamiento de aquella España profunda, que había que cambiar.

- Ya ha cumplido varios roles, ¿cuál ha sido el que más le ha gustado interpretar y cuál cree que le falta por hacer?

- Hay muchas cosas que ahora a mi edad puedo hacer, personajes que tienen que ver con los años. Pero en cine, y fundamentalmente en teatro, me tengo que quedar con esos papeles que fueron del agrado del público y que se convirtieron en éxito y, en general, cuando el éxito acompaña a algo que realmente vale artísticamente, pues la satisfacción es doble, que es lo que el actor siempre desea, eso de tener la idea firmemente arraigada de que el público lo quiere.

- Y bueno, ¿siente que lo quieren?

- Espero que sea así.

- En concreto, ¿hay algún personaje que le haya llenado más el corazón?

-Unas de las cosas buenas de la edad es que uno se engaña menos, porque a cierta altura lo único que nos salva desde el punto de vista de la decadencia es la verdad. Si puedo mantener eso y darle cierta consistencia me siento feliz.

- Pero el 2013 dijo que a usted le gustaría retirarse y han pasado los años y aquí está ¿Aún no es el momento o el amor por la actuación es más grande?

- Todo eso es un complejidad bastante intrincada. En general, el actor depende mucho de un mercado muy movedizo, poco firme, y uno ya se acostumbra a verse casado con la inseguridad. Hay que tener cierta condición honesta del trabajo que va a abordar, cualquier texto que fuere requiere siempre una entrega y un lado de verdad muy importante.

- Entonces, ¿ese momento no se viene?

- La verdad que no (risas). Hay ciertos aspectos de la vida que empiezan a ser bastante más deseables, como por ejemplo, un ocio más descansado, más productivo, más alegre, distendido, no estar tan pendiente, del aspecto físico, de que si tiene o no panza o menos panza, más pelo o menos pelo (risas). Todas esas cosas pasan a segundo plano.

- ¿Hoy está más relajado y feliz, disfrutando más que hace algunos años atrás?

- Sí, seguramente que sí.
 

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