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Así es la impactante versión teatral de “2666”, novela póstuma de Roberto Bolaño

Por Claudio Pereda Madrid | 3 Marzo, 2016 - 15:42
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El Teatro Goodman en Chicago desarrolla hasta el 20 de marzo una versión tan desopilante e intensa como la propia obra inconclusa del escritor chileno

No sólo porque se trata de una novela de más de 900 páginas, sino que por la intensa complejidad de su trama, “2666” –la obra póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño- implica un verdadero desafío para ser llevada a las tablas.
 
Pero el estadounidense Robert Falls es un dramaturgo jugado. Desde que leyó el libro quiso hacer una versión para el teatro. Le planteó el tema a Seth Bockley y juntos buscaron las mejores posibilidades, en un camino que –por decir lo menos- es bastante laberíntico.
 
En un esbozo de sinópsis, la novela trata sobre cuatro críticos bohemios que siguen la estela de un venerado escritor, pero que más adelante empiezan a verse inmersos por la desopilante y violenta atmósfera de la ficticia ciudad mexicana de Santa Teresa.
 
 
Conformada en cinco partes, la novela varía, muta, explota, regresa y narra con ritmos sorprendentes. Por eso una versión teatral debe, al menos, ser fiel a esa clave endemoniada.
 
El antecedente más fresco del libro visto desde la dramaturgia proviene de la compañía catalana Teatro Lliure, que en cuatro horas y media reflejó el mundo de “2066” en el Festival Iberoamericano de Teatro del 2010, siendo muy bien recibida.
 
Ahora es el Goodman Theatre de Chicago el que, a través de Falls y Bockley, asumen la quijotada de presentar el universo Bolaño de "2066". Para ello desarrollan una versión de cinco horas y media que, desde mediados de febrero, se presenta a tablero vuelto con un elenco de quince actores que dan vida a unos ochenta personajes. 
 
Para planear por los diversos giros que tiene la novela, Falls y Bockley optan por recurrir a varios formatos: al lenguaje teatral más tradicional se suma un video (con una sorprendente pieza paralela) y variadas proyecciones audiovisuales.
 
 
Pero entre las razones por las que “2066” aterriza en Chicago no se encuentran sólo argumentos artísticos. Hay algunos antecedentes tan insospechados como la novela misma.
 
El actor estadounidense Roy Cockrum se gana la lotería el año 2012 y decide crear una fundación cultural que apoye proyectos artísticos. Supo de la idea que estaban llevando a cabo Falls y Bockley y entregó su apoyo a la obra como la primera beneficiaria de la nueva entidad.
 
Además de llevar una hora más que la obra española del 2010, la versión de Chicago cuenta con tres intermedios, redujo la cantidad de personajes y juega mucho con el recurso de la novela de contar historias dentros de otras historias.
 
Se respetan eso sí los géneros elegidos para narrar cada una de las cinco partes del libro: cuento de hadas, novela negra explícita, sátira académica, cuento lírico y la picaresca “a lo quijote”.
 
 
Lo cierto es que el fantasmagórico viaje al corazón de la oscuridad, como alguna vez fue desc orita esta obra de Bolaño, tiene un adecuado tratamiento en la propuesta teatral estadounidense.
 
La crítica ha sido dura en algunos casos, pero la mayoría de las veces valora el tratamiento respetuoso que se hace de las intenciones de Bolaño y del carácter totalmente inconcluso que tiene el libro. 
 
La temporada en el Teatro Goodman de Chicago se extiende hasta el 20 de marzo.
 
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