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Crean toalla higiénica 100% biodegradable

Por El Espectador | 23 Mayo, 2017 - 16:04
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Investigadores de la Universidad de Utah elaboraron un producto que se descompone en un plazo máximo de seis meses.

Una mujer promedio usará 17.000 tampones o toallas higiénicas en su vida fértil. Esos 17.000 productos higiénicos, llenos de químicos, plásticos y otros compuesto sintéticos, quedarán enterrados en los botaderos del mundo y  se tardarán varios siglos en descomponerse.
 
Por eso, un equipo de estudiantes de la Universidad de Utah, en Estados Unidos,  desarrollaron una toalla higiénica que no sólo es más pequeña y delgada que las ya existentes, sino que es 100% biodegradable. El docente Jeff Bates lideró el proceso.
 
La toalla, a la que el equipo llamó “Shero”, usa una forma de algas procesada, que actúa como el material híper absorbente necesario en este tipo de productos. Cubierta con algodón y con el mismo material de las bolsas de té, la toalla higiénica solo tarda entre 45 días y seis meses en descomponerse.
 
Las toallas higiénicas amigables con el medio ambiente no son una novedad. Existen aquellas reutilizables, hechas con tela, como otras biodegradables. Lo innovador del producto, señaló la estudiante Amber Barron, es esta es realmente delgada. “Otras toallas biodegradables son muy abultadas”, explicó.
 
Además, si bien en el mercado ya existen otras toallas similares, éstas usan un hidrogel que no es 100% biodegradable o demasiadas capas de algodón que son incómodas de usar. Por si fuera poco, el profesor Bates explica que la Shero puede ser fabricada con facilidad en pequeños pueblos, usando materiales locales sin herramientas demasiado sofisticadas.
 
La iniciativa  de la “Shero” nació porque a la oficina del profesor Bates llegó la organización guatemalteca Shevo, que estaba buscando soluciones sostenibles para el manejo de la menstruación en ese país. “En Guatemala no existe un sistema sanitario público. Los ríos están negros pues están sumamente contaminados”, señaló el docente.
 
El experto en hidrogeles, que son polímeros capaces de absorber el agua, asumió la misión. Pero fue alimentando a su hija de cinco años cuando la Shera se cruzó por su mente por primera vez.
 
“Un día estábamos comiendo arroz en la cena. Mi hija lo regó por todo suelo, y a la mañana siguiente, cuando fui a limpiarlo, estaba seco y partido. Entonces me pregunté, ¿qué tiene le arroz que lo hace comportarse de esa manera?”, cuenta Bates.
 
Así empezó un proceso de ensayo y error que duró dos años, en que probaron la capacidad de absorción de hojas de banano y otros tipos de algodón, hasta encontrar la estructura final de la Shero: una capa externa hecha de algodón sin procesar, similar a una bolsa de té para repeler el líquido, una segunda capa que absorbe el líquido y lo aleja de la externa, una tercera, hecha de gel de agarosa, un alga súper absrovente; y una capa final hecha de un material hecho a base de maíz que mantiene la humedad dentro de la toalla y previene los derrames.
 
Si bien la toalla fue diseñada para ser usada en países en desarrollo como Guatemala, el equipo planea vender los productos en Estados Unidos como una opción para las mujeres que quieran reducir su impacto medioambiental.