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El Amazonas llegará a Netflix en una serie de Ciro Guerra

Por El Espectador | 14 Agosto, 2019 - 14:00
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La producción Frontera Verde tomará el género policial negro y hablará de un crimen cometido en la frontera colombiana.

Tres temporadas de la serie Narcos fueron suficiente para que Netflix apostara por una historia colombiana diferente. Por eso, el 16 de agosto estrena Frontera verde, una producción original de Dynamo, empresa nacional que se fortaleció mundialmente por brindar servicios de producción a esta plataforma de streaming y que desde hace un par de años renueva su portafolio con la creación de contenido.

En 2018 estrenaron en la región Distrito salvaje y ahora debutan a nivel internacional con Frontera verde, una historia policíaca desarrollada en el Amazonas. La serie sigue a Helena, una detective que llega desde Bogotá a Leticia para resolver crímenes extraños de los que son víctimas un grupo de misioneras. Pero el guion va mucho más allá y, por medio de muchas narrativas y lecturas, el espectador se da cuenta de que temas como la sabiduría indígena, la naturaleza, la eterna juventud y la femineidad son fundamentales en la trama.

“Siempre quisimos contarla desde la perspectiva de una protagonista femenina y más en un entorno muy ajeno, muy agreste y dominado por hombres”, dice el productor y creador, Diego Ramírez, quien explica que en la medida que fueron desarrollando el guion, el tema indígena cobró genuinamente una importancia mayor, “porque nuestra protagonista, que nació en el Amazonas pero se crió en la ciudad, llega con herramientas científicas y racionales que le dio la escuela de policías”.

Como cualquier persona cargada del pasado colonial, en donde solo es válido el conocimiento del hombre blanco occidental, Helena se enfrenta a la realidad de la selva y pronto debe entender que está en un territorio que se rige por sus propias reglas y que la mística y la sabiduría ancestral hay que respetarlas de verdad.

Así como la detective aprendió a defenderse en el Amazonas, el equipo de producción de Dynamo también. Recurrieron a la experiencia del director Ciro Guerra, quien estuvo nominado al premio Óscar con El abrazo de la serpiente, para llevar a cabo este proyecto audiovisual que fue grabado en Leticia y no en otro escenario que recreara una vegetación tupida, pues “el espíritu de las comunidades, las malocas… la experiencia tocaba vivirla completa”, sostiene Ramírez.

Guerra fue el encargado de darle forma a Frontera verde. El cineasta, que en septiembre compite en el Festival de Cine de Venecia con Waiting for the Barbarians, en la que actúan Johnny Depp, Mark Rylance y Robert Pattinson, también se involucró como productor ejecutivo y en todo el proceso creativo. Dirigió los primeros capítulos y dejó listo el ritmo que continuaron sus colegas Jacques Toulemonde, guionista de Anna y Pájaros de verano, y Laura Mora, directora de Matar a Jesús.

Además, la presencia de Ciro Guerra, que por primera vez realiza una serie de televisión y participa en un proyecto que no es suyo, facilitó que talento que ha trabajado con él se uniera a la serie, como la directora de arte y de vestuario, y los actores naturales indígenas Antonio Bolívar y Miguel Ramos, quienes actuaron en El abrazo de la serpiente.

Esa combinación de talento produjo una serie que se aleja del concepto romántico de que todos los indígenas son sabios y amantes de la naturaleza. Presentan un Amazonas muy actual, donde los indígenas se ponen botas Machita y los jóvenes están conectados a la red digital. La frontera entre Colombia y Brasil también cobra importancia, porque “siempre genera una dinámica increíble, zonas grises de traspaso de cosas legales e ilegales”, dice el creador.

Así que, jugando con la información que hay en la zona, Frontera verde habla del “traspaso de información, de bienes, del intercambio de conocimiento y del tema cultural, que es muy interesante’’, reconoce Ramírez.

A Dynamo no le preocupa que producciones anteriores como El abrazo de la serpiente o el documental El sendero de la anaconda resten audiencia, porque el tema no se agota. De hecho, piensan que son complementarias y saben que la serie que lanzan a nivel mundial “no es un producto masivo por su naturaleza y lenguaje”, pero esperan generar la curiosidad necesaria porque saben que cuando se habla del Amazonas, algo se dispara en la mente de una persona, así sea extranjera.

Así que esta serie que no es fantasiosa, sino que apuesta al género policial negro, redefinido por producciones como The Killing o The Bridge, para narrar un crimen cometido en la periferia y no en la urbe. “Cuando uno habla con los indígenas (se da cuenta de que tienen) una realidad que complementa y convive con la nuestra. Es la realidad que viven en el día a día y nosotros quisimos jugar con eso”.

Es así como a lo largo de los ocho capítulos, la detective Helena reconoce que hay otras formas de hacer las cosas, por medio de un conocimiento mayor que de pronto no está en los libros, sino en todo lo que la rodea. Eso tiene su efecto en la evolución de este personaje que espera continuar en una segunda temporada.

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