Artículos

El arte pop, la edad de los mitos

Por Mila Trenas | 25 Junio, 2014 - 12:02
  • 48594_1.jpg

El pop es un movimiento iniciador del arte contemporáneo, pero también es una corriente que se fija en el arte del pasado. Esta doble vertiente inspira la muestra "Los mitos del pop" , de Warhol a Linchtenstein, un arte que más allá de su aparente superficialidad esconde una percepción irónica y devastadora de la realidad.

Bajo el nombre de "Mitos del Pop", el museo Thyssen-Bornemisza propone una renovada visión de esta corriente artística desde la perspectiva que ofrece el siglo XXI, planteando una revisión de los mitos que tradicionalmente han definido esta tendencia a través de 103 obras procedentes de las más destacadas instituciones internacionales.

Andy Warhol, con veinticuatro piezas, y Roy Lichtenstein, con diez, son parte fundamental del recorrido, en el que también se pueden contemplar icónicas obras de figuras fundamentales del movimiento como Robert Rauschenberg, Tom Wesselmann, Gerhard Richter, Richard Hamilton, Équipo Crónica, Ronald B.Kitaj, Alex Katz, Roger Jeffs, Jasper Johns, Peter Blake, David Hockney o Tom Wesselmann.

En este recorrido se ha querido mostrar, por una parte, lo más primitivo del movimiento, sus orígenes en Gran Bretaña, su explosión en Estados Unidos y sus manifestaciones en Europa, y por otra medirlo con la historia del arte y ver cómo le influyó la tradición artística.

El visitante también podrá apreciar cómo esas míticas imágenes, en su aparente superficialidad, esconden un irónico y devastador código de percepción de la realidad.

"Si hubiera que limitarse a un solo rasgo para definir el pop art, este sería quizá la asunción de la publicidad y los cómics, el cine y la televisión al recinto del arte". Así lo considera Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen de Madrid, para quien los artistas pop no solo adoptaron como tema las imágenes de los medios de masas, sino que imitaron su aspecto mecánico, reproducido, estandarizado y comercial.

Transformación para revivir 

Tanto los partidarios del nuevo movimiento como sus detractores vieron en todo esto la realización de la profecía de la muerte del arte, con Warhol en el papel de verdugo.

La exposición revela que esa supuesta "muerte" fue en realidad una transformación para sobrevivir. No fue una rendición, sino un contraataque. "Amenazadas en su misma existencia por los medios de masas, la pintura y la escultura se defendían, se vengaban de ellos devorándolos y asimilándolos", según Solana, para quien la pintura pop recondujo las imágenes de los nuevos medios de masas hacia los viejos géneros: el retrato, la naturaleza muerta, el paisaje, la pintura de historia, el desnudo...

Y a estos géneros está dedicada la exposición, en la que Paloma Alarcó, su comisaria y jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen, hace que el pop aparezca como un retorno a la tradición artística y a la vez como una revisión de la misma.

Aunque se adjudica al crítico británico Lawrence Alloway la elección del nombre de "pop", fue Richard Hamilton quien introdujo por primera vez el término en su famoso collage de 1956 "¿Qué es lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes y tan atractivos?".

De esta obra se muestra un grabado en el apartado dedicado a "Collage, publicidad, cómic". En este mismo espacio se pueden contemplar obras de Eduardo Paolozzi, Ray Johnson, Ronald B. Kitaj, Andy Warhil o Roy Lychtenstein.

En "Emblemas", la comisaria ha querido mostrar cómo el desarrollo de los medios de masas invadió la sociedad de eslóganes y marcas que coreaban de manera incesante la televisión, la prensa, los anuncios luminosos y que se convirtieron en un torrente de ideas visuales para los artistas pop.

Desde las famosas Dianas de Jasper Johns y Peter Blake hasta las marcas comerciales de Warhol, los emblemas poblaron las obras pop. Hollywood fue una máquina de fabricar mitos, a los que se dedica otro espacio, y muchos de ellos se convirtieron en motivos para los artistas pop: el italiano Mimmo Rotella muestra a Liz Taylor como reina del Nilo en Cleopatra y Ray Johnson inmortaliza a Marlon Brando o a James Dean. The Beatles, The Rolling Stones o Marilyn, son otros "mitos" presentes.

Con la irrupción del pop se asiste a una nueva reinterpretación del retrato. Los media y los procedimientos mecánicos cambiaron las relaciones entre la subjetividad individual y la conciencia de masa, y los artistas rebasaron los límites del original al reinterpretar imágenes preexistentes.

Así, por ejemplo, Andy Warhol creó, a su medida, otra versión de sí mismo basada en la simulación. "Paisajes, interiores, naturalezas muertas" son géneros sobre los que los artistas pop elaboraron también su peculiar reinterpretación del paisaje, de la pintura de interiores y de la naturaleza muerta, convirtiendo la historia del arte en un inagotable banco de imágenes. Entre ellos, el que vivió con el pop una nueva época dorada fue, sin duda, el bodegón; en la era pop los objetos están por todas partes, en los productos de consumo, en las imágenes de las revistas, en la publicidad..., y el objeto se convierte en un signo de comunicación.

Esto ocurre en los bodegones de Tom Wesselmann, Sigmar Polke, Wayne Thiebaud, Lichtenstein, Alla Jones, Claes Oldenburg. "Erotismo urbano" profundiza en la revolución sexual que contagió todas las esferas del mundo occidental.

Como consecuencia de ello, los medios de comunicación se inundaron de metáforas eróticas protagonizadas por mujeres seductoras y hombres atractivos que, inmediatamente, se incorporaron al repertorio plástico del pop.

Los acontecimientos históricos o determinadas efemérides contemporáneas fueron igualmente cruciales para la iconografía pop, como se refleja en "Pintura de historia", con presencia de la llegada del hombre a la Luna, o el asesinato de Kennedy a través de la imagen de su viuda, Jackie. En España, la conflictividad política y el descontento social tuvo también su reflejo en el arte, con obras como las de Eduardo Arroyo del Equipo Realidad o Juan Genovés.

Con la aparición del pop, el arte del pasado se convirtió por primera vez en motivo artístico, y en un modo más de incorporar imágenes preexistentes y de plantear preguntas acerca de la evolución de nuestra mirada sobre la representación artística.

Obras de maestros antiguos comenzaron a ser reproducidas con métodos fotomecánicos por Rauschenberg, Wesselmann, Warhol, Hockney, o Alain, como se refleja en "Arte sobre arte", apartado con el que finaliza la exposición.

>