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Gian Varela: "Cuando yo hablo de fusionar la música latina, no me refiero solo a hacer música en español"

Por El Espectador | 3 Enero, 2019 - 11:28
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El panameño de 25 años es uno de los grandes exponentes de la electrónica hoy y busca dejar una huella con identidad.

Determinado, curioso y disciplinado. Así es Gian Varela, un panameño amante de la electrónica y sus sonidos derivados que, con 25 años, ha logrado tocar en varios festivales importantes en Latinoamérica y Centroamérica. Su madre, una locutora enamorada de la música, y su padre, envuelto en el mundo del entretenimiento, fueron quienes encaminaron a Gian hacia este universo en el que entró a los 11 años. Pupilo de El Chombo, creador de grandes éxitos como “El gato volador” o “Dame tu cosita” y uno de los fundadores del género urbano mediante la plena y el dembow, Gian lanzó en enero de 2017 su primer sencillo “Billingual”, que se hizo viral y lo internacionalizó.

Ahora, Gian Varela quiere visibilizar y expandir la música electrónica, pero desde lo latino, siguiendo el claro ejemplo de DJ Snake, que con “Taki taki”, junto a Ozuna, Selena Gómez y Cardi B, son un claro ejemplo del ritmo que quiere implementar en su repertorio. Su más reciente sencillo, “Sin igual”, escrito por él mismo en colaboración con Sech y Dalex, ha tenido un gran éxito.

-¿De dónde nació el amor que usted siente por la música?

-Mi madre era locutora y presentadora de televisión, una de las mejores reporteras del país. Yo desde pequeño me cultivé en esa área; es más, cuando tenía seis años participé en un programa de radio, cada viernes hablaba en el micrófono y se sentía increíble.

-¿Cómo descubrió la electrónica?

-Siempre fui súper fanático de la música electrónica. Yo estudié en una escuela internacional en Panamá, donde el ingles era la primera lengua, y todos mis amigos eran de otros países: mi mejor amigo era de Líbano, tenía amigos asiáticos, y si había algo que compartíamos todos era la música electrónica. Recuerdo que en los buses escolares ellos me prestaban sus audífonos y yo comenzaba a escuchar la música que ellos tenían, y me encantaba.

-¿En qué momento de su vida tomó la decisión de ser DJ?

-A los 11 años decidí que quería ser DJ, y me dije: “Quiero empezar a mezclar música”. Conseguí mi mixer, y empecé a entrenar así, paso a paso me metí más y más hasta que empecé a tocar en las fiestas de mis amigos.

-¿Cómo eran las consolas en esa época?

-Me siento viejo diciéndolo, pero en ese tiempo era una cajita que se llamaba ION DJ System, donde uno metía dos CD y comenzaba a mezclar.

-¿De qué manera aprendió a utilizar esas consolas?

-Empecé yo solo, me sentaba en el piso de mi casa a tocar canciones, y mi mamá era la que me decía: “Cuenta los tiempos... 1, 2, 3, 4”. Tiempo después, Edward Allen, uno de los DJ más grandes de Panamá, me enseñó un poco más a profundidad, pero ya no con ION, sino con un mixer real. De él aprendí mucho más a mezclar profesionalmente.

-¿Qué tan difícil es el proceso de mezclar?

-Yo creo que no es tan complicado, siento que lo más importante que se debe tener es un beat, poder contar los tiempos y tener los cambios de ritmo claros; hay personas que no tienen eso y me han pedido que les enseñe. Pero si tienes un tempo puedes aprender fácilmente. Ya la parte artística del DJ es la mezcla de la presentación del estilo y cómo interactúa con el público, eso es lo que marca la diferencia entre un Tiesto y un DJ Snake.

-¿Quiénes lo inspiraron?

-Definitivamente, un modelo a seguir para mí es DJ Snake, acaba de lanzar “Taki taki”, una canción muy similar al estilo que yo produzco y que vengo aprendiendo. Esa es la propuesta que yo le tengo al mundo, y esa canción cayó como anillo al dedo porque le abrió las puertas al mundo latino para entender al DJ productor electrónico, porque a veces para la música latina el productor está atrás de la escena, pero en la electrónica muchas veces es al revés.

-Cuando usted habla de la “propuesta que le tiene al mundo”, ¿a qué se refiere?

-Yo produzco desde los 16 años, pero mi sonido propio no lo había encontrado hasta hace dos años, porque esa es una de las aventuras que un productor debe tener: encontrar qué lo diferencia del resto. Mi mentor, El Chombo, creador de “El gato volador” y “Dame tu cosita”, un día me preguntó “¿y tú por qué quieres ser europeo? si tú eres latino, y latinos que produzcan electrónica y que le metan el sentimiento hay muy pocos”, y ahí me di cuenta de cómo quería que sonara mi música.

-Y su canción “Sin igual” recoge ese ritmo latino...

-Sí, es exactamente eso. Esta canción le pega más al pop, pero es electrónica y en español. Entonces yo creo que de todos mis experimentos este es mi favorito, porque se siente bien, orgánica, real. Escuchas la canción y te conectas de inmediato; además el video tiene un mensaje muy profundo, porque me inspiré en una enfermedad muy común, que es el cáncer.

-¿Por qué abrirle espacio a los sonidos latinos en la electrónica?

-Hay algo que quiero decir y es que yo no quiero que esto se quede solo en latinoamericano. Cuando yo hablo de fusionar la música latina, no me refiero solo a hacer música en español; eso definitivamente es un paso muy importante, pero a futuro yo quiero armar una canción de reguetón con un artista asiático. Lo que yo quiero es representar y ser el DJ de la música electrónica latina.

-¿Qué proyectos tiene para este 2019 que acaba de comenzar?

-Voy a lanzar varios sencillos, entre ellos “Corazón” y “Bésame”, porque quiero estrenar mínimo cuatro canciones comerciales fuertes, y en mi repertorio de festival habrá un par de remix y canciones originales mías.

-¿Cómo fue el proceso creativo del video?

-Hay videos que son metáforas. Esto es un spoiler para las personas que no han visto el de “Sin igual”, pero la protagonista se muere de cáncer y uno de los grandes detalles del video es que nosotros contamos lo que está pasando, pero el espectador no lo nota hasta la segunda vez que lo ve. Sech, el cantante panameño que canta la canción, usa el símbolo contra el cáncer en su camisa; todos los artistas estamos vestidos de negro, representando un funeral, pero también la conciencia del protagonista, y la niña que se muere está vestida de blanco. En Japón el blanco significa muerte pacífica, todos esos detalles los pensé antes de escribir la canción, porque generalmente me pasa que tengo la idea del video primero y luego fluye la letra.

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