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Glow, una lucha contra los estereotipos

Por Fausto Ponce/ El Economista.com.mx | 28 Junio, 2017 - 12:04
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La lucha libre femenina le dará a un grupo de mujeres la oportunidad de encontrarse a ellas mismas y desarrollar sus talentos.

Glow, la nueva serie de Netflix, gira en torno a un grupo de mujeres no convencionales, o “demasiado reales”, que confluyen en un extraño proyecto de lucha libre femenina que les dará la oportunidad de encontrarse a sí mismas y desarrollar sus talentos.
 
Creada por Liz Flahive y Carly Mensch, Glow es una comedia con tintes de humor negro que expone los prejuicios de una época, al tiempo que nos acerca poco a poco a diversos personajes extravagantes, con los cuales nos iremos identificando. El show está compuesto por 10 capítulos de casi media hora de duración.
 
Conforme el programa de televisión va tomando forma, como espectadores nos iremos enamorando del drama de estas luchadoras, para descubrir que no son tan diferentes a lo que cada quien vive día a día, en una sociedad que dicta cómo es que debemos ser.
 
La historia comienza con Ruth Wilder (Alison Brie) —personaje central de la narración—, una actriz que lucha por obtener un papel en el mundo del cine y la televisión. Por supuesto que hay varias actrices que se encuentran en la misma situación, pero ella tiene un enorme problema: Es una chica “real” y eso en el mundo del entretenimiento (1985), es una verdadera desgracia, sin mencionar que debe enfrentar también las disparidades de género de la época.
 
Así pues, con todo y su preparación actoral, la perspectiva de Ruth luce sumamente sombría pues nadie quiere a una chica “real” (lejana al estereotipo hollywoodense), aunque podría tener una oportunidad en el mundo del entretenimiento para adultos, cosa que Ruth se niega a aceptar.
 
Otra opción sería, según le dice su amiga y actriz Debbie Eagan (Betty Gilpin), la de casarse y tener hijos, como ella hizo cuando decidió salirse de la telenovela donde estaba. Pero Ruth prefiere seguir intentándolo, aunque cada vez es más difícil sustentar sus gastos del diario. Las cosas cambian cuando le dan un llamado para un extraño casting que requiere de chicas “reales” y poco convencionales. Y todo se pone peor cuando, Debbie se entere que su marido y Ruth se han acostado un par de veces.
 
 
Cuando Ruth llega al lugar se da cuenta de que todo forma parte de un programa de lucha libre femenina. Y que las aspirantes son mujeres que no encajan en las convenciones sociales de la época. Dicho show de TV se llama Glow, que significa Gorgeous Ladies of Wrestling, que se traduciría como Las hermosas mujeres de la lucha libre.
 
Brie realiza un papel estupendo, porque más allá de ser una chica convencional en su tipo, no es tan buena actriz del todo. Ella tiene talento, pero sus desplantes actorales lucen como actos desesperados por llamar la atención. Brie es tan buena que hacer lucir a su personaje como una actriz pésima. Aunque poco a poco vemos que sólo era cuestión de irse encontrando a sí misma.
 
Si bien estas mujeres están reunidas en un show de lucha libre femenino (una rareza para la época), están lejos de ser un estereotipo de Hollywood, tampoco resultan un estereotipo de normalidad. En cuanto a estereotipos se refiere pensaríamos que lo opuesto a Hollywood sería lo “normal”; sin embargo, estas mujeres tampoco encajan en los convencionalismos de la época, todas son en sí mismas una rareza de una u otra manera, pero lo interesante de la serie es que nos cuestiona qué tan cierto es el estereotipo de eso que llamamos “normal”.
 
Dentro del grupo de mujeres que conforman el elenco, encontramos a un par de hombres poco convencionales también: Bash (Chris Lowell), el productor, un niño rico que ama la lucha libre, es posiblemente gay y su deseo de hacer un show de TV viene de su deseo por perfeccionar o refinar, la parafernalia de la lucha libre masculina; Sam (Marc Maron), un director de cine gore cuyas ideas rayan entre lo subversivo y el mal gusto, entre la genialidad y el machismo exacerbado, pero de buen corazón, que sólo no sabe lidiar con sus inseguridades. Y es a través de los vicios de carácter de los personajes que los vamos entendiendo, tanto de los femeninos como los masculinos. La serie rompe estereotipos al mismo tiempo que juega con ellos para crear su ficción dentro del ring.
 
El arte de la serie es todo un viaje a los 80, al igual que el soundtrack de la historia que contiene hits como “Cum On Feel The Noize” de Quiet Riot, “Under Pressure” de Queen, “Invincible” de Pat Benatar y “Head Over Heels” de Tears for Fears, entre otras.
 
Si hay algo que puede jugar en contra de la serie es su humor: de pronto no sabemos si los personajes se comportan como lo hacen porque es un tono realista o sus acciones forman parte de una enorme absurdo. Así que mientras uno se acostumbra al tono, varios podrían desistir en su deseo de verla.
 
Glow es una estupenda serie que le habla principalmente a las mujeres, pero sin dejar de lado a los hombres, de tal manera que, al final de cuentas, todos estamos en el mismo saco, luchando por ser nosotros mismos. Recomendable para un tiempo en el que la sociedad se encuentra en un estira y afloja en cuanto a diversidad se refiere, no sólo sexual sino también cultural.