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Ida Vitale es la quinta mujer en ganar el Premio Cervantes

Por El Observador | 16 Noviembre, 2018 - 08:48
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La poeta uruguaya recibe el galardón más importante de la literatura en español a sus 95 años.

Ida Vitale tenía un único plan para el jueves 15 de noviembre: hacer los casi 130 kilómetros que separan Montevideo de Maldonado, llegar sobre la tardecita al centro de la ciudad y a las 8 de la noche tener una charla con el poeta Andrés Chavarría en la Feria del Libro. Nada fuera de lo habitual. Hasta que, en algún punto entre las 9 y las 9.30, mientras regaba las plantas en su apartamento, sonó el teléfono.

Del otro lado, una mujer con acento español dijo algo. La llamada se cortó. Así un par de veces. Finalmente, el ministro de Cultura español, José Guirao declaró lo importante; el Premio Cervantes 2018 era para ella. Eso, en resumidas cuentas, significa que a los 95 años Vitale –poeta, ensayista, representante de la generación del 45, autora de varios de los versos más hermosos que han dado las letras uruguayas– recibe uno de los galardones más respetados de la literatura en español. Así que, de pronto, inesperadamente, los planes se trastocan y el teléfono no para de sonar. Suena en la casa de Vitale y también en la casa de su hija Amparo. Llaman los amigos, los periodistas, las autoridades, los responsables de las editoriales que la publican. “Apenas si tuve tiempo de tener hambre, imaginate que ni sé qué voy a decir de noche. Pero no lo voy a pensar, que salga lo que salga. Todo esto fue una interferencia, un agregado al desorden del día”, dice Vitale. De fondo se escucha la voz de Amparo, los sonidos sobrios de la ruta Interbalnearia, un alto en el camino, la poeta dice con ese humor siempre tan simpático: “Es que estamos llegando a un peaje, acá los premios no cuentan”.  

En abril de 2019 Vitale –como lo hizo en 1980 Juan Carlos Onetti– viajará a la ciudad española de Alcalá de Henares y recibirá de manos del rey Felipe la medalla del Premio Miguel de Cervantes, un galardón que se entrega desde 1976. Así la poeta uruguaya se convierte en la quinta mujer en ser condecorada con este galardón. La última en ganar el Cervantes fue la mexicana Elena Poniatowska en 2013. Sobre la poca presencia de mujeres escritoras en la lista de premiados, Vitale dice lo siguiente: “Es un disparate. Todo hay que repartirlo y dividirlo. Pero bueno, eso responde a una idea general del mundo que dice que las mujeres van a la cocina. Yo lo que sé es que Olvido García Valdes –una respetadísma poeta y amiga– estaba en el jurado e imagino que ella habrá dado un golpe de timón”.

Los últimos años han sido para Vitale tiempos de premios aunque, cuenta, todavía se sigue sorprendiendo. “Eso es lo mejor que tienen”, dice. Recibió el Octavio Paz, el Reina Sofía de Poesía, el Alfonso Reyes, el Max Jacobs, el García Lorca; la semana que viene viaja a Guadalajara para recibir el de Literatura en Lenguas Romances. 

Y ahora el Cervantes. “Menos mal que el que me lo da es un rey que me cae muy simpático. La otra vez fue la reina madre que es un encanto. La gente no sabe que la reina Sofía, cuando la guerra, era conductora de ambulancias. Es una mujer estupenda, muy agradable. Y creo que el hijo salió a ella”, dice.

La vida secreta de las palabras

Ida Vitale creía que la poesía no podía ser el eje de su vida. Así lo veía en la adolescencia, en esos años en que hay que elegir lo que uno será de adulto. Por eso se anotó primero en la Facultad de Derecho. Y después seducida por la Facultad de Humanidades de Carlos Vaz Ferreira cambió definitivamente las leyes por las letras. En entrevista con El Observador, recordó aquellos años así: “Era amor a la literatura. Y aunque tampoco la terminé, hacía lo que me gustaba”.

No imaginaba, claro, lo que vendría después, que es, al fin y al cabo, una vida dedicada a la poesía, las letras, la preocupación por el lenguaje, las palabras, los sonidos y todos los secretos que allí se esconden. La historia, cuenta siempre, empezó con un “poemita” de Gabriela Mistral que no recuerda, pero que inició todo.  

Vitale –autora de, entre otros, Luz de esta memoria, Elegías en otoño, Reducción del infinito– volvió a Uruguay en 2017. Vivió desde la década de 1970 fuera del país. Primero en México, que considera su segundo país, y desde 1988 en Austin, Texas, junto a su marido el poeta uruguayo Enrique Fierro. Cuando él murió en 2016, Vitale decidió que era tiempo de regresar a Uruguay. Gracias a eso es que la poeta aparece, cada dos por tres, en ferias, librerías, entrevistas. Siempre encantadora, siempre accesible. Sus libros –antes no tan frecuentes en las estanterías– aparecen con más fuerza. Hoy se pueden encontrar las antologías poéticas Poesía reunida (1949 – 2015), Cerca de cien,La voz de Ida Vitale y la reciente reedición de El ABC de Byobu.

Resumir su obra es imposible, pero ha creado versos como los de Fortuna: “Por años, disfrutar del error/ y de su enmienda,/ haber podido hablar, caminar libre,/ no existir mutilada,/ no entrar o sí en iglesias,/ leer, oír la música querida,/ ser en la noche un ser como en el día./ No ser casada en un negocio,/ medida en cabras,/ sufrir gobierno de parientes/ o legal lapidación./ No desfilar ya nunca/ y no admitir palabras/ que pongan en la sangre/ limaduras de hierro./ Descubrir por ti misma/ otro ser no previsto/ en el puente de la mirada./ Ser humano y mujer, ni más ni menos”.

Además de los premios, una de las tantas pruebas del talento de un artista, Vitale siempre ha sido muy querida y elogiada por sus colegas.

Además de los premios, una de las tantas pruebas del talento de un artista, Vitale siempre ha sido muy querida y elogiada por sus colegas. El jueves, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez (Premio Cervantes 2017), se refirió a ella y a su creación así: “Por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y hondo. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”.

Foto: Pdx123

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