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La biblioteca de los libros rechazados, un sentido homenaje a la literatura y al arte

Por Andrés Ricciardulli/ El Observador | 29 Mayo, 2017 - 12:02
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El libro, del francés David Foenkinos, es una comedia sentimental eficaz y divertida.

El Observador | Para ilustrar las injusticias del mundo editorial, su miopía y su vanidad, Foenkinos recurre en esta novela a dos ejemplos paradigmáticos del siglo XX que muestran cómo es posible que una obra de arte circule sin que nadie se dé cuenta o, lo que es peor, que sea descartada una y otra vez porque se la juzga carente de todo valor.
 
El primer caso, increíble, es el rechazo a la publicación de la primera parte de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, por parte de André Gide, cuando este trabajaba en una prestigiosa editorial. Todavía hoy se la considera una de las mayores meteduras de pata en la historia de la edición.
 
El segundo ejemplo es La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, que se suicidó sin ver nunca publicado su querido libro, que fue menospreciado sistemáticamente. Años después de la muerte del autor, su madre logró que al fin fuera impreso y en 1981 la novela ganó póstumamente el prestigioso premio Pulitzer en la categoría ficción.
 
Pero a Foenkinos no solo le interesan los libros famosos que fueron rechazados en su momento sino todos los libros que son devueltos a sus autores con una amable carta de agradecimiento y al mismo tiempo de despedida. Por eso crea en el pueblo de Crozon, en Bretaña, la biblioteca de los libros rechazados, lugar adonde peregrinan cientos de autores franceses para depositar su obra incomprendida, su sueño roto.
 
Por allí pasa por casualidad la joven editora Delphine, que junto a su pareja descubren una obra de arte entre todos esos libros olvidados: Las últimas horas de una historia de amor, de un tal Henri Pick, habitante del pueblo, fallecido ya hace algunos años. La sorpresa es doble cuando se conoce que Henri en realidad regenteaba una pizzería y que en toda su vida nunca había mostrado interés por la literatura.
 
A partir de esa anécdota Foenkinos construye una novela divertida y ágil, donde hay romance, sexo, intrigas y buen humor por donde se lo mire. Nada pretenciosa, se disfruta porque está escrita de buena fe y porque logra su objetivo principal: mostrar como una novela puede cambiarle la vida a mucha gente.
 
Con el descubrimiento de Delphine, nada será igual para todos los protagonistas; desde la viuda que no puede creer que su tosco marido tuviera en realidad un espíritu tan elevado, pasando por su hija que nunca comprendió cabalmente quién era su padre o la mujer que cuida la famosa biblioteca que verá recompensada su fidelidad con un regalo de la vida que cambiará su matrimonio para siempre.
 
Si los enredos resultan divertidos, también lo es todo lo que sucede tras la publicación de la gran novela, que se convierte en un éxito instantáneo espoleada por técnicas de marketing sofisticadas y el candor de un público que se deja arrastrar por el misterio que rodea al fallecido autor.
 
Todo se complica cuando un famoso crítico literario caído en desgracia ve la oportunidad de volver a primera plana al poner en duda que el pizzero Henri sea el autor de la novela, lo que traerá consecuencias para todos los protagonistas.
 
A favor de Foenkinos hay que decir que se las ingenia para mantener al lector atento y, sobre todo, que es muy bueno el retrato que hace de las muchas vidas que deambulan por la novela. En contra, que muchas veces no puede reprimirse y termina los capítulos con una moraleja o una sentencia de cosecha propia, bienintencionada pero en general algo ingenua por apelar constantemente al buen corazón de la gente.
 
El libro tiene algunas escenas muy logradas, como cuando el nuevo propietario de la pizzería que regenteaba Henri baja al sótano para ver si a él también se le ocurre allí una novela genial, o cuando tras el éxito de la obra descubierta por Delphine, salen clones con subtítulos como: "La novela que fue rechazada 32 veces".
 
Bien escrita, La biblioteca de los libros rechazados es un sentido homenaje a la literatura y al arte en general como motor de cambio. Pero, también, una alegre comedia de enredos sentimentales, con un final feliz.