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La Haya, más allá de los palacios y la política

Por El Observador | 16 Diciembre, 2019 - 13:00
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La ciudad es mayormente conocida por la Corte Internacional de Justicia, pero sus patios, arquitectura y museos son atractivo suficiente para visitarla.

La Haya es el centro administrativo de los Países Bajos. Es una ciudad ubicada en la costa del mar del Norte, en el oeste de los Países Bajos. Y si bien la ciudad de Ámsterdam es considerada la capital oficial de los Países Bajos, la actividad principal –política y administrativa– la lleva adelante La Haya. 

Es una metrópoli desde donde se gobierna el país y también reside la realeza. La Haya sería, por tanto, ciudad y Corte de Holanda, la tercera en número de habitantes y una de esas visitas imprescindibles si se llega al país. Entre otras cosas, sorprende por la gran cantidad de edificios históricos que alberga, a lo que se agrega una inmensa oferta de museos cuyas propuestas han logrado distinciones a nivel mundial. A esto se suma varios kilómetros de playas salvajes en el mar del Norte.

La Haya no es una sola. Está la ciudad de los palacios, hoteles, monumentales edificios y embajadas. Y otra, que está algo oculta, representada por sus célebres patios interiores, lugares de encuentro entre viviendas que en sus comienzos se entregaban a gente de bajos recursos, que están casi ocultas del trajinar de la ciudad. 

Hacia 1920 había más de 700 patios pero fueron desapareciendo con el paso del tiempo y el mal mantenimiento. Se calcula que en La Haya hoy hay alrededor de 150 patios o hofjes que son algo complejos de ubicar a no ser que tengamos la dirección exacta o nos lleve hasta allí un lugareño. A pesar de su origen humilde, hoy en día estos espacios interiores tienen en su mayoría pequeños y atractivos jardines y son un gran sitio de interés para los visitantes. 

Entre los patios más bonitos se encuentran el Hof Van Wouw, el Hof van Nieuwkoop y el Rusthofje. Asimismo, en pleno centro, se pueden visitar algunos patios menos conocidos, como los de las calles Schuddegeest, Schelpstraat, Badhuisstraat y Paramaribostraat.

Si el objetivo es ir tras la historia de la ciudad, debe visitarse el Palacio Noordeinde, una construcción del siglo XVI, que es la residencia de trabajo del rey. Pero no solo es uno de los palacios más importantes de la familia real, sino que en sus alrededores se ubican algunas de las más importantes tiendas de la zona. De hecho, más de una vez se ha visto en ellas a Máxima Zorreguieta, la argentina reina consorte de los Países Bajos. Hay una calle peatonal donde se ubican varios centros comerciales con cafés y restaurantes, ideales para hacer una parada a la hora del almuerzo o al caer la tarde.

Binnenhof, por su parte, es el nombre del que fuera el castillo de los condes de Holanda. Se ubica junto al lago Hofvijver y hoy en día reúne edificios históricos dedicados a la actividad de gobierno. Ahí se encuentra la sede parlamentaria de los Países Bajos, usada de manera ininterrumpida desde hace casi cinco siglos, lo que la vuelve un caso único en Europa. Allí está también la oficina del primer ministro y del Ministerio de Asuntos Generales. Además de sus magníficos monumentos, hay amplios espacios verdes, otra de las características destacables de Binnenhof. Es una zona de reunión y encuentro para los habitantes de La Haya, sobre todo en las tardes de verano.

El Ridderzaal es un edificio monumental que se construyó en los siglos xiii y xiv como castillo para los condes de Holanda. Su aspecto actual refleja las reformas que se le hicieron a finales del siglo pasado, debido a su estado ruinoso. Aquí se encuentra el Salón de los Caballeros, que por fuera tiene la apariencia de una iglesia. Allí, el tercer martes de setiembre, se estrena la temporada parlamentaria con un discurso del rey y una ceremonia pomposa –que incluye hasta una carroza de oro– con la presencia de toda la familia real. 

Sin fiesta monárquica, es un lugar sereno para visitar y dejarse llevar por las historias de algún guía.

Otra visita obligada es el museo de Escher, en Het Paleis. Está dedicado, naturalmente, al artista Maurits Cornelis Escher, legendario por la peculiaridad de sus obras, de dimensiones, líneas y perspectivas sobrenaturales. El palacio Lange Voorhout, edificio que fue durante casi un siglo propiedad de la familia real, alberga la colección. En la planta baja, donde se ubicaba la antigua cocina del palacio, hay un café que conserva la apariencia original del lugar.

Otros paseos

El Mercado de La Haya es el mercado al aire libre más grande de Europa. Se encuentra en la calle Herman Costerstraat. Alrededor de 25.000 personas visitan el Mercado de La Haya cada día. Tiene una amplia oferta en sus más de 500 puestos y ofrece desde frutas exóticas hasta flores, ropa, pescado y dulces. Es un lugar ideal para almorzar en medio del bullicio.

Si se va a La Haya en plan familiar, hay que visitar el parque de atracciones Drievliet. Ofrece actividades para todas las edades. Pueden disfrutarse espectáculos de magia, caída libre y pequeños shows musicales. 

Hay que conocer el parque en miniatura Madurodam, que se encuentra a una hora en auto de Ámsterdam. Es una propuesta interactiva que explica la historia de la región. Se puede, por ejemplo, accionar la barrera contra tormentas del estuario Oosterschelde, cargar contenedores en un buque del puerto de Róterdam, despegar con un avión desde el aeropuerto de Schiphol e incluso participar en una subasta de flores. Está dividido en tres áreas temáticas: cascos antiguos, el mundo del agua y la isla de las innovaciones.

También está el parque temático Duinrell, que tiene una gran montaña rusa y juegos para los más chicos, como castillos de aventuras. La propuesta de entretenimiento incluye la piscina tropical Tiki cuyos circuitos de toboganes, efectos de luz y corrientes de agua la conviertieron en una de las mejores piscinas climatizadas de Europa. 

Si de agua se trata, el consejo también es ir a las playas de La Haya. Por ejemplo, a la de Scheveningen, ubicada a unos cuatro kilómetros de la ciudad. Como la mayoría de las playas en Holanda, está formada por una gran extensión de arena fina balada por las aguas del frío mar del Norte. Una experiencia inolvidable.

Museo Mauritshuis

Luego de dos años en proceso de renovación y ampliación, en 2014 reabrió sus puertas el museo Mauritshuis. Acoge las mejores pinturas holandesas de la Edad de Oro y se ubica en un edificio del siglo XVII. Entre otras grandes obras, alberga la célebre obra maestra de Johannes Vermeer, La joven de la perla. La obra estuvo viajando por museos de todo el mundo hasta que volvió a lo que se considera “su hogar”. 

El Museo Mauritshuis tiene una ubicación única, a orillas de un lago, y cuenta además con otra célebre pintura, como lo es Lección de anatomía, de Rembrandt. 

El edificio fue construido en 1640 y convertido en museo en 1822 para dar cobijo al Gabinete Real de Pinturas. El museo abre de lunes a viernes y durante los días festivos hay horarios especiales. Para los adultos la entrada tiene un costo de € 15 y los menores hasta 18 años entran gratis. 

El Palacio de la Paz. La actual sede de la Corte Internacional de Justicia carga con una larga historia asociada a la paz en Europa. De estilo neorrenacentista, ha sido protagonista de diversos acontecimientos pacifistas desde el siglo XX.

Binnenhof. Se trata de un conjunto de edificios antiquísimos que representan el centro neurálgico de la política de Holanda. Esta construcción original del siglo XIII es sede parlamentaria y de otras importantes oficinas de gobierno..

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