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Las Vegas y su oasis artístico en medio del desierto

Por El Economista | 17 Mayo, 2014 - 17:17
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La Ciudad del Pecado, en el estado de Nevada, muta de rostro y expresa su faceta más artística a través de sus museos, galerías y un distrito cultural en total ebullición

Mucho se ha escrito acerca de este destino. Millones de viajeros acuden con frecuencia a este oasis luminoso para probar fortuna en sus casinos, retar su capacidad de asombro y observar ese universo extravagante que se erige desafiante en medio del desierto de Mojave, uno de los más áridos de Estados Unidos.

Sin embargo, a sólo 12 cuadras de Las Vegas Boulevard, arteria principal de La Ciudad del Pecado, muy cerca aún de los anuncios luminosos y del transitar de millones de turistas, emerge con fuerza un movimiento artístico que muestra una faceta atractiva para los viajeros que buscan un giro inesperado en su visita a Las Vegas.

No hace falta esperar mucho para sentir el pulso artístico de la ciudad. Éste se mantiene presente en algunos de sus hoteles más emblemáticos, como en el corredor que une a The Palazzo y The Venetian, donde se ubica un excelente punto de partida para el recorrido: The Knuttel Gallery.

Aquí se exhibe la obra del creador irlandés Graham Knuttel, en cuya cartera de clientes figuran Robert De Niro y Sylvester Stallone. Sus cuadros y esculturas salpican de dramatismo las paredes de la galería, acentuando un detalle que no pasa desapercibido: la extraña mirada de los personajes que habitan en las pinturas.

“Ellos no se sienten cómodos al ser observados”, confiesa el artista. Agrega que le gusta pintar animales porque detecta mucha humanidad en ellos y, enfundado en una actitud humilde, responde ante una pregunta inesperada que lo más difícil de pintar es la simplicidad.

Marc Abelman, cofundador de Inside Style, estudio de diseño de interiores establecido en el corazón del 18b Arts Districts, afirma que si bien este conjunto de 18 cuadras ubicadas en el downtown de Las Vegas comienza a reunir las expresiones artísticas de sus habitantes, el verdadero reto para los creadores que ahí laboran es hacer que la gente comience a poblar el vecindario. “Y está comenzando a suceder”, afirma.

En su estudio, se observan artículos de diseño que enriquecen atmósferas domésticas que van de lo cálido a lo sofisticado, según el gusto del cliente. Los turistas pueden comprar algunas de las piezas exhibidas y elegir entre lámparas, velas, candelabros, cojines y muebles de autor.

Inside Style es uno de los muchos locales que habitan el 18b Arts Districts, epicentro cultural que alterna tiendas de antigüedades con galerías de arte y donde comparten espacio decenas de aparadores con juegos de naipes dibujados en sus cristales, además de sendos estacionamientos al aire libre dedicados a la venta de autos usados.

En total, 39 locales comerciales abren sus puertas al público todos los días a partir de las 10 de la mañana. Y no obstante compartir entre sí el cascarón industrial que da nombre y forma al parque —un contenedor—, cada espacio mantiene su propia personalidad. Al verlos en conjunto, el resultado de apilar decenas de contenedores arroja un bello edificio que invita a ser recorrido sin prisas y con buen ánimo.

Aquí son los mismos locatarios quienes venden y platican sus productos. También se organizan para ofrecer festivales musicales y gastronómicos que acercan más al movimiento cultural que vive Las Vegas.

A unos minutos de distancia, el Neon Museum invita a recorrer un camino a través de cientos de anuncios en ruinas que atestiguan, con nostalgia, el origen luminoso de la ciudad. “Aquí huele a otra época, cuando la llegada del neón permitió fundar el oasis luminoso que hoy conocemos”, dice Ian Zeitzer, anfitrión que guía un recorrido que inicia en el 770 de Las Vegas Boulevard North y que parece conducir al pasado.

Por 45 minutos, decenas de historias que involucran a hoteles, casinos y restaurantes, desatan la curiosidad de los presentes. Los anuncios exhibidos no ocultan el paso del tiempo y muestran, como pruebas de batalla, desde focos rotos hasta superficies metálicas invadidas por el óxido. Las postales atizan la nostalgia y dotan al Neon Museum de una personalidad extraña y peculiar, sin duda, única en el mundo.

Al anochecer, los viajeros tienen la sensación de haber conocido varios destinos en una misma ciudad. Esa personalidad múltiple, propia de un camaleón que se mimetiza con el entorno que le rodea, responde a un movimiento artístico que gana cada vez más adeptos y posiciona en los turistas una realidad innegable: Las Vegas es mucho más que sus casinos.

 

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