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Nutrigenómica: la intensa conexión de la comida con los genes

Por LifeStyle | 3 Diciembre, 2015 - 06:38
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Lo que se come diariamente no sólo hace bien o mal a quien lo consume. También depende mucho de quién consume qué. Cada persona metaboliza los alimentos de acuerdo a su particular carga genética.

Derivado de los complejos estudios hechos para el Proyecto Genoma y de los intensos avances tecnológicos y científicos, en la primera década de los años 2000 comenzó a gestarse una disciplina centrada en cómo los nutrientes, derivados de los alimentos, se metabolizan en el organismo de acuerdo a las características genéticas propias de cada persona.  
 
A finales del año 2008 se efectuó en España la primera reunión de la Asociación Mundial de Medicina Genómica, instancia en la que se aseguró que el futuro de la especialidad daba para mucho, ya que los alimentos permiten que la gente se mantenga en un estado de salud sano de acuerdo a sus particulaes e individuales necesidades y características.
 
El doctor Marvin Edeas, profesor de Medicina Preventiva de la Universidad de París, explica que "son varios los genes que se ven relacionados en el proceso de absorción de los micronutrientes antioxidantes, responsables de la prevención de enfermedades como la obesidad o el envejecimiento prematuro que viven aquellas personas que presentan sobrepeso".


 
Dice que son precisamente esos genes los que codifican las enzimas digestivas que forman parte de los procesos de variación genética, lo que permite construir un perfil nutricional personalizado. "Hoy resulta evidente que las diferencias genéticas de las personas determinan efectos diversos de un mismo alimento", subraya.
 
El tema es así. En términos generales se señala que beber menos de 2 ó 3 tazas de cafeína diarias generan un efecto neutro en la obesidad o ligeramente positivo, pero dependiendo del genotipo del receptor de la vitamina D también puede resultar claramente dañino.  
 
"Ante ello, la nutrigenómica nos lleva al desarrollo de los llamados alimentos funcionales, lo que no sólo permite conocer la composición e ingredientes de lo que consumen las personas, sino -lo más importante- las estrategias dietéticas, genéticas y tecnológicas que ayuden a que esos alimentos resulten efectivamente positivos para el organismo", explica Edeas.
 
Hoy ya existen argumentos, estudios e investigaciones que permiten la producción de alimentos de diseño que favorecen el desarrollo de funciones más específicas para cada persona. En el fondo, no es que se trate de un tipo de dieta más, sino que todo se perfila a ser un paso gigantesco que potencie la interacción de los nutrientes con los genes.


 
En términos prácticos, los especialistas en nutrigenómica requieren un mapa genético de las personas, de manera de saber qué tipos de alimentos serán más efectivos. Desde hace, al menos, unos tres años existen en América Latina lugares que llevan a cabo esta técnica a través de muestras de saliva.
 
Al estudiar el fluido se analizan, al menos, unos cien genes relacionados con el llamado "gasto energético corporal", construyendo con ello una "carta de nevegación alimenticia" específica para cada persona, que incluye tipos de ejercicios a realizar, estudios del metabolismo y plan de consumo de alimentos.
 
Un punto en contra que tendría esta nueva rama de estudios es que las conclusiones específicas con las que trabaja hasta ahora se basan en las investigaciones hechas en el adn del mundo anglosajón y europeo, cuyas características -obviamente- son diversas a las de este lado del mundo. Sin embargo,  cada vez son más las instancias académicas y biomédicas regionales que se han abocado a la tarea de estudiar el mapa genético local.


 
Uno de los aspectos en el que la nutrigenómica aún no entrega todo su potencial es en la identificación de moléculas alimenticias en las que se puedan realizar modificaciones, mejorando con ello sus propiedades nutricionales.5
 
Lo clásico en la nutrición ha sido hasta ahora circunscribirse a unos pocos tejidos para estimar el riesgo de ciertas enfermedades por la acción de alimentos. Actualmente lo que cobra mayor importancia es la evaluación integral éstos y sus nutrientes sobre el genoma, asumiendo que existe una evidente heterogeneidad dentro de los seres humanos.
 
En los alimentos que se consumen actualmente existen miles de elementos biológicamente activos y muchos de ellos podrían mejorar aún más sus efectos benéficos en la salud si se pudieran modificar y se pudiera tener más claridad en el componente biológico de la población.
 
Un aspecto vital, por ejemplo, es la identificación de cuáles de los actuales procesos que se efectúan en los alimentos resultan negativos en el desarrollo de sus potencialidades. El cocimiento, enlatado, almacenamiento, congelamiento y otras formas de manipulación de los alimentos varían o quitan muchos de sus nutrientes, modificando los valores alimenticios.
 
La nutrigenómica puede señalar qué factores de la manipulación actual pueden ofrecer riesgos en la salud, recuperando con ello la dormida potencia de los alimentos.

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