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Proponen subir impuestos a alimentos ricos en grasa, sodio y azúcar

Por LifeStyle | 4 Abril, 2018 - 15:15
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Académicos chilenos plantearon estrategia para enfrentar los altos niveles de obesidad que sufre el país, especialmente en los estratos socioeconómicos bajos.

Multiplicar por $ 1,9 cada gramo de azúcar que contenga un alimento, por $ 31 cada gramo de grasa y por $ 23 cada gramo de sodio, y al total agregarle el IVA (19% del valor total), sería la fórmula adecuada para llegar al precio de los alimentos, según los resultados del estudio de Evaluación y Aplicación de Impuestos a los Alimentos con Nutrientes Dañinos para la Salud en Chile -encargado por los ministerios de Salud y Hacienda del gobierno de Bachelet-, y realizado por un grupo de académicos de diversas áreas de las universidades de Chile, Católica y Adolfo Ibáñez en 2017.

Los académicos de la Universidad de Chile Camila Corvalán y Cristóbal Cuadrado fueron parte del panel que hizo la propuesta, y apuestan por su aplicación como parte de una serie de acciones para combatir la epidemia en que se ha convertido la obesidad en Chile y disminuir las cifras, que en la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 mostraron, por ejemplo, que el 74 por ciento de la población tiene exceso de peso y el 3,2 por ciento viviría con obesidad mórbida.

"El resultado del estudio es bien fuerte en relación al alza que implica en los precios de algunos alimentos", advirtió Corvalán. En efecto, aplicando este impuesto, un kilo de salchichas que hoy ronda los $ 2.000 (US$ 3,3) pasaría a costar cerca de $ 10.000 (US$ 16,7), y una mayonesa de 800 gramos que hoy cuesta alrededor de $ 1.800 (US$ 3) llegaría a costar casi $ 4.000 (US$ 6,7), informó el sitio en internet de la Universidad de Chile. 

"Si uno lo mira desde un punto de vista concreto de aplicabilidad, nosotros avanzamos en tener reuniones con impuestos internos y organismos que lo tendrían que ejecutar, y la verdad es que no hay ninguna imposibilidad práctica. Si lo miramos ya desde una perspectiva de economía política, por supuesto que ahí hay otras transacciones que hacer, que son más bien del orden político", contó la académica del INTA, quien detalló que la sugerencia del panel es que el impuesto se implemente simultáneamente para controlar el consumo excesivo tanto de grasas saturadas, como de sodio y azúcares, pero que en el caso que eso no fuera factible, la recomendación es que se haga de forma gradual, partiendo por el sodio, el azúcar y las grasas.

La revisión de la experiencia internacional sobre este tipo de impuestos a alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, fue uno de los ejes del estudio, que por otro lado realizó una estimación respecto a cuál es el exceso de enfermedades o de mortalidad debido al consumo excesivo de estos productos. "Tuvimos que ser capaces de diferenciar qué porcentaje de obesidad son prevenibles, si es que modificáramos los patrones alimentarios de la población, y a partir de esa estimación, establecer cuál sería el tamaño de un impuesto necesario para poder reducir el consumo que genera impacto negativo", explicó Cristóbal Cuadrado.

En este mismo sentido, la Dra. Corvalán enfatizó en que "la medida en relación a gravar tiene que ver con tratar de disminuir externalidades negativas en relación a algunos eventos. Y un ejemplo súper claro es el que pasa en salud, en relación a la dieta súper poco saludable".

Considerando que estos alimentos "dañinos" impactan en la obesidad y en enfermedades crónicas relacionadas a la obesidad, y que esto implica para el país costos en hospitalizaciones, tratamientos y pensiones de invalidez prematuras -que finalmente lo financian todos los contribuyentes-, estos impuestos, apuntan los especialistas, irían dirigidos tanto para disminuir su consumo como para costear todos esos gastos asociados estos malos hábitos.

"El precio que los consumidores pagan por esos alimentos no está considerando hoy las consecuencias que tiene para la salud que pagamos entre todos. Eso se llama externalidad. Con este impuesto se pagaría el gasto en salud, y las pensiones de invalidez que se producen por enfermedades prematuras", concluyó Cuadrado.

*Al cierre de esta nota, un dólar estadounidense equivalía a 600 pesos chilenos

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