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Qué es y para qué sirve el freno regenerativo

Por Pablo G. Bejerano/ Blogthinkbig.com | 14 Noviembre, 2017 - 09:06
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Más vale familiarizarse con el sistema, puesto que es una pieza clave en las nuevas generaciones de vehículos.

Blogthinkbig.com | El parque de automóviles cada vez está más salpicado de coches eléctricos. No digamos ya los híbridos, que desde hace tiempo han entrado en el mercado. Al principio, estos nuevos vehículos eran opciones marginales. No todos los fabricantes las incluían –aún no hoy no todos las incluyen– y los compradores se mostraban inseguros.

Sin embargo, poco a poco se han vuelto populares. Y con los híbridos y los eléctricos gana importancia la batería. Es una pieza fundamental en la estructura del vehículo, especialmente de los segundos. Y su autonomía lo es todo.

Los fabricantes tratan por todos los medios de que la autonomía de sus coches sea la máxima posible. Y así es como han implementado en ellos el freno regenerativo. Esta tecnología permite grandes ahorros de batería, pues recupera energía aprovechando la inercia del coche.

El freno regenerativo en el automovilismo se popularizó con su introducción en la Fórmula 1, con el nombre de KERS. Aunque su entrada en el mercado del motor masivo la protagonizó Toyota, con su híbrido Prius.

Para entender cómo funciona hay que acudir a física elemental. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Es el proceso que tiene lugar cuando se pone en marcha esta función de estos coches.

El freno regenerativo es una idea brillante de aprovechamiento energético. Desde que se inventó el motor de combustión, un coche es una máquina de demandar energía. Cuando acelera, requiere potencia, solo alcanzable, con un aporte energético. Y cuando frena ocurre algo similar: requiere energía para contener el impulso que lleva. Este tipo de aporte energético es más rudimentario. El conducto pisa el pedal y la mecánica del vehículo transmite la orden de bloqueo hasta las pastillas de freno. Estas reducen la velocidad de las ruedas a costa de su desgaste físico.

Pero, ¿por qué destinar la inercia del coche –muchas veces tremendamente poderosa– a desgastar las pastillas de freno? Toda esa energía puede servir para otro propósito, como rellenar la batería eléctrica de los híbridos y los eléctricos.

Así, el freno regenerativo aprovecha la energía cinética del coche en movimiento para convertirla en energía eléctrica acumulable. El motor eléctrico de los coches hace las veces de generador durante la frenada. Los terminales de alimentación pasan a ser suministradores de energía, que provocan una carga eléctrica en dirección a la batería. Esta carga es la que hace el efecto de frenada.

El objetivo es la recuperación de energía, que resulta providencial para alargar la autonomía de los coches eléctricos. De esta forma, la función se convierte en un elemento básico para los vehículos del futuro.