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Sebastián Arango: El Youtuber que borró todos los videos de su canal

Por Aldo Civico / El Espectador | 22 Octubre, 2018 - 15:15
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El colombiano habla sobre sus razones, resultados y los proyectos que tiene a futuro.

-Eres uno de los pioneros de los “youtubers” colombianos. Al comienzo de este año decidiste poner en privado más de 150 videos que habías creado a lo largo de tu carrera y ya nadie los puede ver. ¿Por qué una decisión tan drástica?

-La verdad, me sentía incómodo. Cada vez que veía un video era como si me burlara de mí mismo. Me daba hasta pena y vergüenza. Se trataba de contenido que en su tiempo fue divertido y que a la gente le gustó. Son videos que me dieron popularidad y que me abrieron muchas oportunidades que disfruté. Viví muchas cosas. Cuando al comienzo de este año regresé a Colombia después de vivir un tiempo en México, me sentí como en un limbo, como si el Sebastián youtuber ya no estuviera. Se fue.

-¿Cómo maduró la idea de vaciar tu canal en Youtube?

-Desde cuando empecé como youtuber, nunca me interesó la popularidad. Nunca la busqué porque no era mi motivación. Yo simplemente quería hacer lo que me gustaba. Eso fue lo que pensé cuando puse en privado todos mis videos. Dije: en realidad no me importa volver a ser “nadie”. En su momento hice cosas grandes con mis amigos; inspiramos, compartimos, viajamos, experimentamos, nos arriesgamos, logramos ganar capital para seguir adelante y mantenernos vivos. En aquel momento sentía que eso era lo que tenía que demonstrar a la gente, para que la gente hiciera lo mismo: que puedes realizar tus sueños. Cuando empezamos no era normal, para un joven como yo, pensar que era posible viajar, ir de país en país, de ciudad en ciudad. Hoy esto se ha vuelto normal. Hay centenares de youtubers que hoy lo hacen, y siento que se ha perdido mucho la motivación por la cual empecé. Para mí, hoy se trata de volver a hacer lo que me gusta, sin importarme si me va bien o mal, si me ven diez personas o un millón. Pero la decisión de ocultar mis videos fue del momento. No fue algo que pensé largamente. Fue una intuición.

-¿No lo hablaste con nadie?

-No, con nadie. Muchos amigos me escribieron: “¡Qué fuerte eres, Sebas!”. Eso impulsó a varios de mis amigos youtubers a hacer un video sobre cómo se sentían con la plataforma hoy en día. A varios los impulsó a rehacer su contenido. Viendo la reacción de mis amigos, sentí eso que sentí hace unos años, cuando hacía un video y repercutía en muchas personas. Como cuando hice el primer “Cincuenta cosas sobre mí” y después muchos lo replicaron, o cuando fui el primer youtuber colombiano en viajar a México. Sentí eso en aquel momento: que lo hice bien. Siempre me he preguntado: ¿y ahora qué sigue? Esta pregunta ha sido el motor de mi vida.

-¿Qué te ha desilusionado de tu experiencia como “youtuber”?

-El hecho de que finalmente me había vuelto personaje y una marca comercial. Tener seguidores se vuelve una obsesión. Cuando pierdes seguidores es un drama. Entonces empiezas a hacer cosas para adecuarte a lo que tus seguidores quieren y requieren para que te sigan mirando. Yo quería desprenderme de esta obsesión de la comparación de números de vistas y de likes. Porque finalmente dejas de ser tú. Fue eso lo que me hizo entrar en conflicto conmigo mismo.

-¿Cuándo exactamente te diste cuenta de este conflicto interno?

-Estaba viviendo en México con Mario Ruiz, Sebastián Villalobos y Bully. En un momento dado, Sebas y Mario regresaron a Colombia por asuntos de trabajo, y Bully vivió una temporada larga en Estados Unidos. Estuve solo un tiempo. Me quedé en la casa jugando videojuegos todo el tiempo. Es ese momento me dije: bro, me estoy perdiendo. Sentí que ya no tenía un propósito, porque lo que quería ya lo había logrado.

-¿Eso fue varios años antes de decidir quitar tus videos de tu canal?

-Sí, claro. Entonces empecé a viajar, y en los viajes empecé a abandonar a mi gente, mis videos, porque me di cuenta de que lo real es más importante que el comentario de una persona, que la calidad vale más que la cantidad. Me despegué mucho de mi celular y empecé a tener conversaciones reales con personas. Viajaba, dormía en hostales y hablaba con todos los que encontraba. Cuando me encontré a mí mismo empecé a tener diferencias con mis amigos. Recuerdo que una vez a un amigo le dije: “No quiero que seas un personaje. A mí no me hables como les hablas a tus fans”. Es algo que quise inculcar a mis amigos, como una invitación a no perdernos, a mantener nuestra esencia. Por eso dejé de ser Sebas Dice, mi nombre artístico. Yo soy Sebastián Arango.

-¿Has pagado un precio por la decisión que tomaste?

-Pues sí, me ha costado y me va a seguir costando un montón. Me he aislado mucho, incluso de mis amigos, además del contenido. Ahora las marcas ya no me llaman tanto, porque ya no tengo muchas vistas y no sé cuándo voy a lograr despegar un nuevo proyecto. Económicamente, el costo ha sido muy alto. Pero no importa. No importa el número de seguidores que estoy perdiendo o el número de marcas. Es lo que decidí. Cuando a Steve Jobs lo sacaron de Apple, creó Pixar.

-¿Qué has ganado con tu decisión?

-Siento que emocionalmente he estado más estable. También, la decisión me permite enfocarme en mis nuevos proyectos.

-Al parecer te gusta abrir pistas, ser original… Cuando algo se vuelve moda, te aburres…

-Sí, me gusta abrir pistas. Me gusta mucho inspirar a las personas que voy conociendo. Me gusta motivarlas, por eso me llaman el “chico del futuro”. Varios de mis amigos artistas me han dicho: “Chico, gracias por creer desde el principio en mí”.

-¿Qué te mueve a inspirar y a motivar a los demás?

-Siento que los seres humanos, desde cuando nacemos, nacemos con un bloqueo. Entonces, inspirar, para mí, es desactivar bloqueos. Cuando veo a alguien que duda de sus capacidades, le doy nuevas maneras de ver las cosas. Porque siento que todos tienen la capacidad de hacer lo que quieren lograr. Todos tienen la capacidad de ser su mejor versión. Es como un videojuego: tienes que ir desbloqueando logros, y a medida que vas desbloqueando los logros, vas a poder ser más fuerte. Me gusta inspirar y desbloquear a los otros.

-¿De dónde te llega esta pasión?

-Es muy espiritual, ¿sabes? Durante mucho tiempo fui ateo. Durante los años del colegio decía: Dios no existe. Poco a poco me vine convenciendo de que no somos solamente materia, que hay algo más allá. Viajar, conocer nuevas personas, experimentar, todo eso me abrió la mente, y así me he dado cuenta de que todos los humanos somos capaces de hacer lo que soñamos. Pero lo que pasa es que nos cerramos en el presente y en el pasado; todo el tiempo estamos viendo hacia atrás. En su lugar veo la vida como un videojuego.

-¿La vida como un videojuego? Cuéntame más sobre eso.

-Por eso me gustan tanto los videojuegos, porque he aprendido que cuando empiezas un nivel, si no te mueves, no vas a llegar al otro lado, y entonces no alcanzas el siguiente nivel. Siento que así es la vida. Cuando vemos un J Balvin, con todos sus logros y su buena vibra, él es como un videojuego, porque ha pasado por muchos niveles. En lugar, hay gente a la que no le gusta jugar. Muchos se rinden. Otros llegan al nivel cincuenta y se aburren, porque entre más avanzas, más complejo y difícil se vuelve el juego. Tienes que esforzarte más.

-¿Cuáles experiencias han formado esta visión que tienes de la vida?

-Todo comienza por mi mamá, que ha sido una mujer que me sacó adelante de muchas maneras. Yo veía su esfuerzo todo el tiempo. Ella siempre quiso algo más, nunca se estancó en un mismo sitio. Me mostró esta manera de vivir, de querer un poquito más. O sea, no tienes que buscar el máximo resplandor de un día, pero un poquito más cada día. De a poquito a poquito, cuando menos te das cuenta ya tienes harto. Eso fue mi motivación para irme a México. Ella me decía: “Sí, vete, hazlo”. La vida no es fácil y va a ser difícil todo el tiempo, pero hay que disfrutarla.

-Tu mamá, como en casi todos los casos de los “youtubers” colombianos, también es mujer cabeza de hogar.

-Sí, es verdad. Casi todos los youtubers venimos de abajo, en el sentido de que nada nos fue regalado. Todo lo tuvimos que ganar con mucho esfuerzo. Cuando llegamos a México, no era que nuestros papás nos mandaban dinero o nos prestaban su tarjeta de crédito. Todo fue luchado, hasta para comprar la primera cámara.

-¿Desde cuándo tomaste la decisión de poner en privado tus videos, cuál fue una experiencia significativa que has tenido?

-Hace unos meses estuve en Las Vegas con unos amigos, en un festival de electrónica. En un momento dado me perdí y me encontré solo en el desierto. No tenía celular y no tenía dinero. Tuve que caminar mucho, hasta que encontré cuatro dólares y con éstos, pude tomar un bus y regresar. Fue una odisea. Caminé como nunca en la vida. Mientras caminaba me di cuenta de que yo dependo mucho de mis amigos, que más que ser un líder, soy alguien que es liderado. Decidí que no quería más eso. Si no soy mi propio líder pues nunca voy a ser nadie y no voy a llegar a nada. Me he alejado un poco de mis amigos, porque la próxima vez que los vea quiero que vean a alguien que lidera. Quiero ser el líder de mi mismo.

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