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Un estrés prolongado puede ocasionar obesidad, infecciones y problemas digestivos

Por Vida y Salud.com | 13 Junio, 2016 - 12:23
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Cuando el estrés no dura mucho tiempo, llena de energía y emoción. Pero cuando dura más de lo necesario, los efectos pueden ser muy peligrosos, empeorando otros síntomas y otras enfermedades como el cáncer y la diabetes.

“Luchar o huir”, así se llama la reacción más común del cuerpo frente a una situación estresante. El cuerpo está diseñado para que al percibir una amenaza o un riesgo, se prepare para, literalmente, dar la pelea y alejarse del peligro.

El hipotálamo, una pequeña parte del cerebro, activa una alarma que combina señales nerviosas y hormonales. Por un lado, los circuitos nerviosos se encargan de aumentar la sensación de alerta, enfocar la atención, reducir la sensación de dolor, controlar el hambre, el sueño y hasta los deseos sexuales.

Por otro lado, las glándulas suprarrenales reciben la orden de liberar hormonas: cortisol y adrenalina.

El cortisol, que es la hormona del estrés, agudiza el sistema inmunológico y aumenta la cantidad de combustible en la sangre (carbohidratos, glucosa y grasas), necesario para reaccionar al estrés. La adrenalina aumenta los latidos del corazón, eleva la presión de la sangre y aumenta la producción y utilización de energía.

La reacción del cuerpo al estrés de corto plazo puede ser beneficiosa: mantiene el balance interno o la autorregulación del cuerpo (homeostasis), además de fortalecer el Sistema Nervioso Simpático (SNS).

Incluso, se dice que la sensación de estrés puede ser emocionante, por eso hay muchos “fanáticos de la adrenalina”. Esto se debe a que durante este proceso se genera una sensación de bienestar físico al concentrar toda la energía del cuerpo en estar listo para actuar rápidamente.

Por lo general,  esta reacción se regula automáticamente. Cuando el cuerpo deja de percibir una amenaza, la alarma se desactiva, el cuerpo se relaja, deja de generar hormonas y el corazón vuelve a latir normalmente.

Pero cuando el cuerpo está permanentemente enfrentando situaciones estresantes, la alarma permanece activa y el cuerpo funciona todo el tiempo en estado de alerta.

Es como una preparación para una pelea que nunca sucede. Finalmente, se termina acumulando energía y trabajando innecesariamente. La constante activación nerviosa y la sobreproducción hormonal desgasta y deteriora el cuerpo, pudiendo generar diferentes problemas de salud como los siguientes:

- Debilitamiento del sistema inmunológico, aumentando la vulnerabilidad a las infecciones

- Enfermedades cardíacas

- Problemas digestivos

- Problemas para dormir

- Depresión o ansiedad y

- Obesidad

El estrés también puede empeorar otros síntomas y otras enfermedades como el cáncer y  la diabetes. Además, puedes hacer que la persona adopte comportamientos compulsivos como el uso de drogas, el exceso de alcohol o el cigarrillo, y que coma más de lo necesario.

Estos comportamientos no sólo no alivian el estrés, sino que además generan un círculo vicioso que cuesta mucho trabajo romper.

Por eso, es buena idea buscar ayuda para manejar los niveles de estrés y encontrar un punto medio para que no afecte seriamente tu salud.

 

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