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Una difícil resolución de año nuevo: Dejar de fumar

Por BioBioChile.cl | 26 Diciembre, 2018 - 15:00
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Aunque todos conocen los riesgos de este hábito, dejarlo no es es fácil y estos consejos pueden ayudarte.

En los próximos días recibiremos el Año Nuevo y con él llega el listado de deseos y metas que queremos alcanzar en el 2019.

Para mejorar la salud, además de comenzar con actividades físicas y comida sana, también podría estar dejar de fumar.

Esto, con el objetivo de prevenir padecimientos como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), bronquitis crónica, cáncer pulmonar, entre otras. Pero, a veces, esta meta puede resultar un tanto difícil.

¿Cómo hacerlo? Aquí le daremos algunos consejos.

Primero: reconocer si es adicto a la nicotina
Para saber si usted es realmente un adicto a la nicotina, que es la droga que produce la dependencia al tabaco, puede realizar el Test de Fagerström1, una encuesta que consiste en seis preguntas, cada una asociada a un puntaje.

Entre el 0-2 se considera una dependencia muy baja; 3-4, dependencia baja; 5, dependencia moderada; 6-7, dependencia alta; y entre 8-10, dependencia muy alta.

“Si a la pregunta sobre la cantidad de cigarrillos que fuma, la respuesta es más de 20 al día, si fuma después de media hora de haberse despertado, o si tiene que parar su actividad diaria por fumar, entonces se presenta un puntaje sobre 6 y se considera que la persona tiene una adicción bastante fuerte al tabaco”, afirma el Dr. Felipe Rivera, especialista broncopulmonar de la Universidad de Chile y la Clínica Dávila.

Efectos dañinos en todo el cuerpo
Asimismo, indica que “prácticamente no hay órgano donde el cigarrillo no produzca algún tipo de daño: en el pulmón, ya sea en la forma de la EPOC, bronquitis crónica, cáncer“.

“Igualmente, en la lengua, boca, laringe, esófago, estómago, colon, páncreas y en la vejiga. Además, produce efectos negativos a nivel cardiovascular, pues quienes fuman tienen más probabilidades de sufrir infartos”, añade.

Explica que “también, a nivel vascular cerebral, (actúa) aumentando las probabilidades de sufrir un accidente cerebro vascular (ACV) (…) y origina un detrimento vascular de extremidades inferiores debido a la falta de irrigación porque se tapan las arterias, entre otras consecuencias como la infertilidad en las mujeres y consecuencias en la piel”.

Algo más que voluntad
El especialista de la Universidad de Chile afirma que la voluntad es imprescindible para dejar de fumar. Sin embargo, explica que ésta por sí sola únicamente permite que un 5% de las personas renuncie a este hábito. “La mayoría requiere algo más, como la terapia farmacológica, no farmacológica, o ambas”, afirma.

Rivera expresa que renunciar al hábito tabáquico implica más que recetar una tableta o un medicamento. “Se necesita de una terapia cognitivo-conductual, que abarca un cambio del estilo de vida”, dice.

Según explica, esta consiste en que, a través de la consejería, se enseñan los riesgos de fumar y las ventajas de abandonar el tabaco. Sin embargo, detalla que hay algunas personas que pueden necesitar fármacos que impiden la acción de la nicotina a nivel del sistema nervioso central, ya sea reprimiendo la llegada o haciendo que el efecto a nivel del centro de placer no sea tan evidente.

“También está la terapia de reemplazo de nicotina, que sustituye la enorme cantidad de ella que tiene el cigarrillo por sustancias con menor cantidad de esta droga y así se va disminuyendo la necesidad de nicotina cerebral”, sentencia.

Existen equipos médicos multidisciplinarios que pueden ayudar en esta tarea y que, generalmente, están compuestos por enfermeros, médicos, terapeutas, especialistas broncopulmonares, psiquiatras e internistas, entre otros.

Una gráfica publicada por el Ministerio de Salud evidencia cuáles son los compuestos del cigarro que causan más daño en el organismo. Puedes verla a continuación.

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