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Lawrence Weiner esculpe sus palabras en la tierras aztecas

Por | 3 Febrero, 2017 - 09:43
26
Feb
Ciudad de México
México
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Domingo, 26 Febrero, 2017

18:00

Museo de la Ciudad de México

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El artista conceptual monta la exposición individual Forever & a day en el Museo de la Ciudad de México hasta el 26 de febrero.

Lawrence Weiner (Nueva York, 1942) escribe en mayúsculas. Siempre. Incluso el correo electrónico donde responde. La mayúscula para no discriminar entre letras. Para universalizar su discurso. Para hacer homogéneo el lenguaje que él convierte en obra. En objeto. En arte. Y con ese arte intervenir la percepción del mundo. La realidad.
 
"El lenguaje permite que cada cultura determine lo que en realidad cree que ve en una piedra”, responde el “escultor de palabras” considerado figura central del arte conceptual a partir de la década de los 60. Conceptual en un sentido estricto. Pues sus obras materializan ideas. Son objetos sustentados en significados. Es el mensaje contenido en una roca, en madera o en vinil. Y su valor no radica en la pieza en sí misma, sino en la comunicación que genera.
 
El hombre de barba larga y sonrisa pícara estará en la Ciudad de México para la apertura de su exposición individual: Forever & a day, un proyecto organizado entre el Museo de la Ciudad de México, la feria Zona Maco y la galería Regen Projects, de Los Ángeles.
 
La intervención de Weiner, de acuerdo a la información del periódico Excélsior, ocupará de manera simultánea el Museo de la Ciudad de México y cuatro puntos alrededor del Centro Histórico. Sus frases en mayúscula intervendrán el paisaje urbano de una sociedad que, tal vez, necesite comunicarse mejor. Leer a su alrededor.
 
Dentro del museo, Weiner desplegará una serie de enunciados breves. Impresos en vinil, en inglés y español, las ideas tapizarán los muros del segundo patio. Una apropiación del espacio. Mientras en edificios alrededor del Zócalo, como el de la Secretaría de Educación Pública, se montarán esculturas urbanas. Éstas también con letras en mayúscula o símbolos gráficos para fusionarse con la arquitectura. Tal vez, el paseante ni las perciba, pero sí las ocupe como sucedió en Málaga en 2008, o Barcelona en 2013. Y de eso se trata.
 
"Una obra de arte es la objetivación de la relación de los seres humanos con objetos y de objetos con seres humanos”, reflexiona quien en 1968 publicó Lawrence Weiner. Statements, un libro que se convirtió en el manifiesto del arte conceptual: “1.- El artista puede construir la obra. 2.- La obra puede ser fabricada. 3.- La obra no necesita ser construida. 4.- Todas estas cosas son idénticas y coherentes con la intención del artista”.
 
 
Manifiesto que explica en gran medida las frases sobre muro. No son ideas motivadoras ni propuestas revolucionarias. Sino sencillas oraciones en espera de la respuesta de un espectador activo. Weiner está convencido de que una obra no se logra si no hay reacción de quien la observa. Entonces si el artista fracasa en la comunicación de ida y vuelta, su obra no existe.
 
Así es como el arte “materializa lo posible de manera invisible”. Y Weiner lo ha hecho en el Instituto de Artes Contemporáneas y la Tate Gallery de Londres, el Guggenheim en Berlín, y en 2007 el Whitney Museum of American Art organizó la mayor exposición retrospectiva del artista quien también ha producido películas como Beached (1970), Do You Believe in Water? (1976) y Plowman’s Lunch (1982). Además de una centena de exposiciones en Europa y Estados Unidos.
 
Antes de llegar al lenguaje, el escultor, quien estudió filosofía y literatura, experimentó con la pirotecnia como material escultórico, también con la pintura al óleo, y luego convivió con poetas de la generación beat como Jack Kerouac que lo llevaron a los símbolos. Eran inicios de la segunda mitad del siglo XX cuando decidió que cualquier tipo de línea puede ser una forma de lenguaje.
 
Entonces al entender los símbolos como vocablos el origen de sus obras es el dibujo. El trazo a mano sobre papel. Bocetos esquemáticos con motivos gráficos que para él son mapas de ideas a veces sin concretarse. Pero incluso la acción simple de dibujar la considera un acto liberador.
 
Pues el arte se trata, dice, de hacer objetos para la liberación mental: “Cambiar la cultura que me encuentro”, ataja quien en su juventud recorrió por carretera de Canadá hasta México. Luego en 2003 participó en la colectiva Elephant Juice. Sexo entre amigos, organizada por la galería Kurimanzutto, y en 2004 presentó en el Museo Tamayo obra con el título Cubierto con nubes. La actual es su mayor proyecto expositivo en el país.
 
Daniel Garza-Usabiaga, director artístico de Zona Maco, detalló que si bien Weiner ha presentado esta muestra en otras ciudades, en cada sede hay un tratamiento directo con el espacio: “Son proyectos públicos que están en algún lugar por alguna razón y se internan a la arquitectura urbana, hay una relación espacial con el lenguaje de la arquitectura citadina”.
 
Para el artista no hay misterio en ello, y responde con simpleza: “Es para permitir a las personas adaptarse a la realidad de la lógica y la estructura de la obra que se presenta”. Con esa claridad de ideas, quien recibió la beca Guggenheim y el premio Wolfgang Hahn ha ampliado la perspectiva de lo que puede ser arte. El suyo desprovisto del aspecto material.
 
Weiner, que celebrará su cumpleaños 75 el próximo 10 de febrero, define el tiempo en mayúsculas: “FOREVER & A DAY”.
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