Reseña

15:17 Tren a París: el experimento fallido de Clint Eastwood

Por Lucero Solórzano/ Excélsior |  13 Febrero, 2018 - 11:39
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La última cinta del estadounidense prescindió de actores reales en los papeles protagónicos, antecedente que se agrava con la debilidad de la historia.

Ahora sí, con su más reciente película como director, Clint Eastwood nos quedó a deber y mucho, muchísimo.

Con casi 88 años de edad y 47 de carrera en la dirección cinematográfica, el protagonista de El bueno, el malo y el feo optó por un experimento muy arriesgado que le salió mal. Cuando anunció que su siguiente película recrearía un hecho real en el que tres estadunidenses que viajaban en un tren de Ámsterdam a París, sometieron a un terrorista marroquí que iba forrado con explosivos y armas como para acabar con las vidas de los 500 pasajeros, pero teniendo como protagonistas a los propios jóvenes, es decir, prescindiendo de actores profesionales, se generó mucha inquietud e interés (y preocupación) entre los que gustamos de sus películas.

Teníamos razón. "15:17 Tren a París" ("The 15:17 to Paris", Estados Unidos, 2018) es un experimento fallido, basado en un guión muy desafortunado de Dorothy Blyskal, que adaptó el libro homónimo de Anthony Sadler, Alek Skarlatos, Spencer Stone y Jeffrey Stern.

Aunque parece que Eastwood y los jóvenes Sadler, Skarlatos y Stone hicieron grandes esfuerzos para que su desempeño actoral fuera convincente, el objetivo no se logra. Desde los primeros minutos se les nota la inexperiencia e incapacidad para conectarse con el público. Ninguno de los tres tiene talento, son tiesos, inexpresivos, planos. El guión busca tender un lazo con el espectador contando sus biografías y juega con la idea de que puedes estar predestinado para algo grande, aunque parezca que las puertas se te cierran.

Para ello nos introduce con los tres personajes desde sus infancias. Dos son hijos de madres solteras muy religiosas y necias, y se niegan a aceptar los consejos de los maestros para mejorar el desempeño y la conducta de sus hijos. Entre cambios de escuela y algunas separaciones temporales, Stone y Skarlatos deciden incorporarse a las Fuerzas Armadas. Durante una licencia se reúnen con Sadler para viajar por Europa y así es como van a parar al mentado tren. Durante 1 hora y 10 minutos no pasa nada, los diálogos son insustanciales, sus experiencias irrelevantes, el recorrido por Berlín, Roma y Venecia es aburrido, meramente turístico. En los 20 minutos finales está la escasa carnita del argumento: El momento del ataque y el rescate en el tren.

Puede ser encomiable que Clint Eastwood quisiera hacer un homenaje a estos héroes, pero subestimó los riesgos de contar una historia débil, saturada de paja, que además no cuenta con actores profesionales que, de alguna manera, hubieran logrado cierta conexión con los espectadores, quienes, después de 90 minutos, salimos francamente decepcionados.

Ni para un sábado en la tarde en casa.