Reseña

Cocina de barrio, una invitación a reencontrarse con un acto de amor

Por Loreto Oda Marín |  28 Septiembre, 2014 - 09:35
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El libro no sólo ayuda a acercarse a las comidas, sino que también al acto de compartir en torno a ella. Más que un estante o un librero, el hogar de este libro no puede ser otro que el de la cocina.

Fotografías de Miguel Candia. La cocina es un lugar importante dentro del hogar, pero en muchos casos ha quedado relegada y ha perdido su sitial. La falta del tiempo y la vida ajetreada son algunas de las causas.

Sin embargo, el nuevo trabajo del chef chileno Chris Carpentier ha llegado con la intención de reivindicarla, de motivar a la gente a acercarse a ella, de dejar de lado la comida rápida y a domicilio para cambiarla por uno de los actos que demuestran amor: cocinar.

Y es que el libro "Cocina de Barrio" es una invitación; una alternativa para comer rico con lo cotidiano y, casi siempre, con lo que se encuentra a la mano.

"Cocina de Barrio" desmitifica un poco los recetarios tradicionales al quitar esa presión de que para cocinar cosas gourmet se debía apelar a ingredientes exóticos, costoso y rimbombantes. Carpentier recurre a uno que otro ingrediente menos cotidiano, pero, en general, propone comer sabroso con lo que hay a la mano, en la cocina, lo que quedó de la comida de ayer, lo que se vende en la feria o en el barrio. Apuesta a lo sencillo y a lo sofisticado, a lo dulce y a lo salado, a lo rápido y a lo más elaborado.

Con este libro cocinar rico y, en ocasiones, con un nivel de elaboración un poco mayor ya no es prácticamente un acto de magia.

Otro gran detalle en "Cocina de Barrio" es que algunas recetas van con acotaciones, opciones de maridaje, tiempo de preparación y dificultad del plato, graficado mediante caras con estados de ánimo. Además, se incluye un glosario, lo que facilita aún más la tarea, mientras que las bellas fotografías motivan al lector.

Como este libro está pensado desde lo simple, lo cotidiano y lo útil, por eso está divido en los días de la semana, abarcando desde el desayuno hasta la cena y pensando en la lógica de comer solo o acompañado.

Por eso, este trabajo que es una especie de cuaderno de cocina semanal recorre en sus casi 300 páginas diversas recetas, muchas de ellas el rescoldo de aquello que se quedó en la retina culinaria de Chris Carpentier luego de sus múltiples viajes por distintos países, esa esencia que logró rescatar al conocer su identidad, sus barrios.

Desde el punto de vista culinario y gráfico, la propuesta de editorial Planeta es un placer. El libro no sólo ayuda a acercarse a las comidas, sino que también al acto de compartir en torno a ella. Es el pretexto para regalonearse a uno mismo. Por eso, más que un estante o un librero, el hogar de esta publicación no puede ser otro que el de la cocina.

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