Reseña

Experimentando con sabores de las calles de Asia

Por Gwendolyn Ledger |  4 Noviembre, 2019 - 09:10
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La cadena estadounidense P.F. Chang's lanzó una nueva carta, denominada Streets of Asia, que intenta rescatar el exotismo y a la vez la simpleza de los platillos callejeros asiáticos.

Los puestos de comida callejeros en países del sudeste asiático son tan apreciados por el público, locales y turistas por igual, que la Unesco los declaró patrimonio cultural en naciones como Singapur en 2018.

Con eso en mente, la cadena estadounidense P.F. Chang's lanzó una nueva carta, denominada Streets of Asia, que intenta rescatar el exotismo y a la vez la simpleza de los platillos ofrecidos por esos comercios.

Con solo tres restaurantes en el sector oriente de la capital chilena, la cadena (la misma detrás de Cheesecake Factory y Chili’s) ha apostado por diferenciarse del típico local chino-cantonés mediante una decoración de inspiración asiática, no solamente china, con guiños que equilibran lo moderno con elementos tradicionales de esas latitudes, como los árboles de cerezo en flor y los guerreros de terracota.

Su intento no decepciona. Si bien la variedad de esta nueva carta no supera la docena de platillos, si se combina con la carta tradicional que aún está en pie, resulta en una oferta bastante amplia, donde cada cual, incluidos vegetarianos y amantes del sushi, podrán encontrar algo atractivo.

Así, “Streets of Asia” se traduce en una trilogía de sabores que combina los fideos, maní y jengibre del Pad Thai, el Mongolian Beef con carne caramelizada al wok y cebollín al dente y el agridulce Kung Pao Chicken. más un pocillo de arroz blanco en un plato base de pizarra que resulta ideal para los que no se resisten a tomar una foto de su vianda, con porciones de tamaño justo para comer individualmente o compartir.

Otra de las novedades que trae Streets of Asia, son los denominados “Lunes de Mongolian”, que consiste en una presentación de cuatro Mongolian Dumplings, cuatro Mongolian Roll, Mongolian Beef o Mongolian Surf & Turf. Ahí el drama es que la oferta sea solamente ese día de la semana, dado que platos familiares podrían ser mejor aprovechados los fines de semana.

Y como en toda comida asiática, una de las mayores ventajas es la colectividad que tienen los platos, ya que una vez puestos en el centro de la mesa, los comensales pueden compartir sabores, probando de todo un poco.

Para acompañar todos estos sabores exóticos hay varios tipos de cervezas, limonadas de la casa y una serie de jugos de considerable tamaño y nombres de fantasía que aportan una cuota de colorido.

Dos postres destacan. Uno es la contención en sí misma, los wantanes de queso crema, un plato de cinco profiteroles con el grado justo de dulzor para concluir un almuerzo o cena. En la vereda opuesta, y a veces servido literalmente con un gong junto a la mesa, dependiendo de la ocasión, está el super-extra-mega-decadente y desbordado Muralla China, una torta de seis pisos de bizcocho de chocolate, con relleno de chocolate y cobertura de chocolate que, en cierta medida, recuerda a la lógica del postre de tres leches, solo que en diversas formas de cacao.

La apuesta de JF Chang’s está hecha, es accesible e instagrameable, pero también sabrosa.

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