Reseña

Las Aventuras del Capitán Calzoncillos, una alegoría a la imaginación infantil

Por Adrián Ruiz/ Excélsior |  16 Agosto, 2017 - 15:02
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Con una fusión entre el lenguaje de cómic, los dibujos de los infantes, así como animación tradicional, la cinta no tiene ningún reproche en su manufactura.

Después de 20 años de haber visto la luz en libros infantiles, ahora el Capitán Calzoncillos da su salto a la pantalla grande. En este relato conoceremos la génesis de tan peculiar superhéroe, todo visto desde la perspectiva de Jorge y Berto, dos amigos inseparables quienes tienen una química muy especial, son asiduos a las historietas, incluso crean su propio material, uno de ellos dibuja y el otro crea historias.
 
Acostumbrados a hacer bromas, Jorge y Berto están siempre bajo la lupa del director de la primaria, el señor Carrasquilla, un hombre solitario e implacable. Por diferentes circunstancias de la vida, el director es hipnotizado, creando así una fusión que nunca imaginaron, de una u otra forma lo que dibujaron en papel será trasladado a sus vidas cotidianas. Paralelo a esto, el mal acecha, hay un científico loco con deseos de exterminar la risa y apoderarse del mundo.
 
Con una fusión entre el lenguaje de cómic, los dibujos de los infantes, así como animación tradicional, la cinta no tiene ningún reproche en su manufactura. Tal vez la historia no llega a los alcances de la animación, es decir, a veces se torna un tanto básica y con un sentido del humor escatológico, pero así es el material que se tomó como base para el filme.
 
Algunos chistes están mejor manejados que otros, pero en sí la cinta funciona como una alegoría a la imaginación infantil, aquella etapa en la que todo era fácil y cualquier pretexto era bueno para esbozar una risa. Los adultos se pueden remontar a sus años mozos, los pequeños la disfrutan sin ningún problema y, en términos generales, lo importante en esta aventura —un hecho que no se puede dejar pasar de largo— es aprender a reírse de uno mismo.