Reseña

Pastas Bristol: Una apuesta a la italiana en el centro de Santiago

Por Juan Toro |  11 Septiembre, 2018 - 17:26
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Este nuevo espacio mezcla los productos correctos con la elaboración justa para una representación fiel de la gastronomía del viejo continente.

La comida italiana, aunque sin mucha razón histórica, es muy bien recibida por los comensales chilenos. Al menos eso tenía en mente el chef Axel Manríquez cuando creó el menú del nuevo restaurante Pastas Bristol en el hotel Plaza San Francisco, basado en sus viajes por el país de las pastas.

Esta nueva apuesta gastronómica que abrió como un anexo del tradicional restaurante Bristol del hotel a finales de agosto cuenta con una acotada carta, “pero sabrosa” asegura rápido el mesero al entregarla.

Entre las cuatro opciones de entrada destaca el salmón del antipasto que ahúman en su propia cocina con un toque de té de ceylan. También es una buena opción el carpaccio filete de ternera de un claro color rosa y textura suave.

Pero el protagonista de las entradas es sin duda uno que viene directamente importado de Italia: La burrata de mozarella. Poco más pequeño que un puño, es firme por fuera, pero al partirlo fluye un centro cremoso, casi líquido, que hace una buena pareja con los tomates deshidratados y el pesto que lo acompañan.

Sartén a sartén

Como no podía ser de otra forma, las pastas son las estrellas de la carta. En porciones generosas, entre las opciones hay fettuccinis al frutto di mare, para los amantes de los mariscos y ravioles rellenos de carne mechada en sala de crema de champiñones trufados para los más carnívoros. En opciones más seguras, está el parpadelle con bolognesa y parmesano y el tagliatelle con pesto de albahaca y pinoli.

El más llamativo — y solo levemente más caro con $9.500 (US$13,6) frente a $8.500 (US$ 12) las otras opciones— es el plato de oriechettis con espárragos al dente y el salmón ahumado de la cocina del chef en salsa de crema y queso parmesano.

Cada plato es salteado individualmente, según Manríquez, para asegurar las proporciones precisas y el punto de cocción exacto en cada preparación.

Y aunque el chef dice que cada plato es como un hijo, y que no puede escoger uno sobre el otro, no pudo dejar pasar la oportunidad de dar a probar su risotto. Con la cocción en su punto y la cantidad de queso justa para no opacar el sabor del arroz, puede ser un desafío al paladar de alguien que aún no se sumerge en la gastronomía italiana, y pueden extrañar la fuerte presencia del parmesano y el arroz más blando.

Dulce en detalle

Los postres no fueron descuidados en esta carta. Opciones clásicas del viejo continente como ensalada de frutas, tiramisú y casatta siciliana reciben un trato especial con el sorbete hecho en la cocina, un toque de martini con café de grano y un suave masapán respectivamente.

Aunque la panacotta de textura firme se lleva los aplausos entre estos dulces. Con un color crema claro, está coronada por pequeños puntos negros, muestra inequívoca del uso de vainilla en vaina que le dan un sabor suave que va muy bien con las frutillas que la acompañan.

La coctelería también fue abordada con detalle. Ocho cócteles fueron reinventados para tomar la temática italiana por el campeón 2017 del torneo Mitjans de coctelería, Sebastián Castillo. Destacan los sobres cítricos y el favorito en esta ocasión es el frescor del Cynar Julep con jugo de pomelo, limón y hojas de menta.

El Chef Manríquez cree que la carta puede seguir cambiando para incorporar nuevos platillos y sacar otros, manteniendo un número reducido.

Hasta ahora, queda claro que además de un trabajo de oficio a conciencia en la cocina, hay una preocupación en la selección de los ingredientes que hace a esta carta una buena opción de comida italiana en el centro de Santiago.