Reseña

Pistoleros, hechiceros y visiones en la última adaptación al cine de Stephen King

Por Concepción Moreno/ El Economista.com.mx |  29 Agosto, 2017 - 15:15
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El escritor estadounidense ha dicho que La torre oscura, cuya versión en pantalla grande estelarizan Idris Elba y Matthew McConaughey, es su obra máxima.

No soy una gran lectora de Stephen King. Las razones son varias, la mayoría tienen que ver con mi pedantería. No entiendo cómo no soy fan si cada vez que veo una de sus adaptaciones al cine salgo fascinada y con ganas de conseguir el libro origen.
 
Es el caso de La torre oscura, la más reciente adaptación al cine de una novela de King. Es maravillosa, es todo lo que un niño —y los que nos creemos niños— queremos ver en pantalla.
 
Hay temblores extraños en el mundo. Está temblando en Japón, lo que no es raro, pero también en Nueva York, lo que es extrañísimo. Jake tiene visiones: una torre, un hombre vestido de negro, niños esclavos y un pistolero.
 
Jake (Tom Taylor, un joven actor que dota a su personaje de una furia difícil de reproducir) es un niño solitario. Su padre murió en un accidente (era bombero) y su mamá se ha vuelto a casar. Como suele ser, el nuevo esposo no soporta a Jake y busca la manera de sacarlo de la vida de la familia.
 
A Jake lo llevan a psicoterapia para averiguar de dónde vienen sus pesadillas y visiones. Todos piensan que está chiflado. Eso, hasta que encuentra el portal a otro mundo. Y la aventura comienza.
 
La serie La torre oscura de Stephen King está conformada por 8 novelas. Dudo que todas sean llevadas a la pantalla, ésta es una adaptación más bien de bajo presupuesto, pero ojalá las hicieran serie de streaming o de televisión.
 
Tiene todo: Idris Elba (el inmortal Stringer Bell de The wire) como un pistolero, el último de su clase, el único que se encuentra entre el Hechicero (un Matthew McConaughey cada vez más extraño) y el equilibrio de los mundos.
 
Es divertido: normalmente en las sagas de fantasía los personajes tienen nombres rimbombantes. Aquí el bueno, Elba, se llama Roland, y el malo, Walter. Así que estamos viendo la pelea entre Roland y Walter.
 
Pero les decía que lo tiene todo. Jake encuentra en Roland a su padre perdido, aprende el hermoso credo del pistolero (“No mato con mi mano, mato con mi corazón”) y salva, por el momento, al mundo.
 
Stephen King ha dicho que la serie de La torre oscura es su obra máxima y le creo. Salí del cine directo a la librería y ahora estoy hundida hasta las cejas en el viaje de Roland y Jake hasta ese mundo de en medio en el que yace el destino de todos los seres vivos.