Reseña

Todos los golpes, el golpe

Por Samuel Silva |  25 Mayo, 2014 - 18:20
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En este libro, trece cronistas y ensayistas aprovechan los cuarenta años de Allende y Pinochet para hablar de sus recuerdos, de sus ideas y de América Latina.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Me estaba duchando para ir a clases de topografía cuando mi mamá me gritó desde el pasillo: “¡Golpe militar! ¡Golpe militar! ¡Está hablando Allende por la radio!”.

En los meses previos, los opositores habían hecho cientos de llamados a derrocar al gobierno y los más fanáticos les tiraban maíz a los militares para decirles que eran unos gallinas. El gobierno denunciaba a los sediciosos que conspiraban para destruir la democracia y derrocar al presidente elegido por el pueblo.

Tanto se hablaba de golpe que parecía puro blablá. Al salir de la ducha, Allende estaba terminando en la radio su último discurso sobre las grandes alamedas. Al poco rato subimos al techo para ver a los aviones de la Fuerza Aérea bombardear el palacio de La Moneda. Una entrañable costumbre chilena, cuando nos juntamos a conversar, es recordar y contar dónde estábamos para el último terremoto.

Para quienes somos ya viejos, esa costumbre incluye también recordar dónde estábamos para el golpe militar. Esa muy chilena costumbre es lo que rescata Diego Fonseca en Crecer a golpes, una antología de crónicas y ensayos de América Latina “a cuarenta años de Allende y Pinochet”.

El libro, publicado recientemente por Penguin Random House, reúne textos de 13 narradores y periodistas, en su mayoría latinoamericanos, que escriben sobre sus experiencias personales, sus opiniones, su nostalgia, tomando como punto de partida el golpe militar que a los chilenos nos trajo -entre muchas otras cosas- 17 años de Augusto Pinochet.

Fonseca, periodista argentino y ex editor de esta revista, pergeñó el libro, reunió a los autores y editó sus textos, desplegando un oportuno abanico de ideas y vivencias que hablan de lo que pudo haber sido y no fue, de la constante manipulación y reescritura del pasado, de la recurrente tragedia del voluntarismo mesiánico, de la casi imposible tarea de construir el futuro.

El novelista cubano Leonardo Padura escribe que recuerda perfectamente el 11 de septiembre de 1973, con la misma fuerza que recuerda una noche de junio de 1983, cuando fue despedido de la revista donde trabajaba, acusado de tener “problemas ideológicos”. El presente cubano, reflexiona con desencanto, no se parece en nada al futuro soñado en el pasado.

Para el célebre periodista estadounidense Jon Lee Anderson, quien vio las imágenes del golpe militar chileno por las pantallas de la BBC, la caída de Allende fue “otro duro golpe a la esperanza”. Su crónica, que mezcla la vivencia personal con opinante descripción de la política exterior estadounidense en los últimos años, enumera los numerosos errores y escasos aciertos de las acciones y las inacciones de Estados Unidos en el mundo.

El libro tiene crónicas y ensayos que aprovechan el golpe chileno para hablar de los últimos 40 años en 11 países, incluyendo a la Argentina, Brasil, Colombia, España, México, Perú y Venezuela. También hay, claro, una crónica de Chile. El periodista y empresario chileno Patricio Fernández cuenta, a toda velocidad, su infancia, adolescencia y juventud en el espejo cambiante de la realidad política chilena.

Al leer Crecer a Golpes, yo vuelvo a mi propio 11 de septiembre de 1973, mirando el humo saliendo del palacio de La Moneda tras el bombardeo de los Hawker Hunter. Y los largos años que siguieron: casi dos décadas de ceremonias unánimes, de vivas y mueras prefijados que yo no podía anticipar y prefiero no contar. Borges escribió que un buen libro debe ser al mismo tiempo un mapa del mundo y un espejo. A su manera, Crecer a golpes consigue ser ambas cosas.

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