Reseña

The Umbrella Academy: No la típica serie de superhéroes

Por Rodolfo Santullo - Especial para El Observador |  4 Marzo, 2019 - 10:41
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La adaptación del comic de Gerard Way es tan excéntrica como sus personajes, aunque la receta inicial suene algo repetido.

Corría el año 2007 cuando la editorial estadounidense Dark Horse anunció una nueva serie. Aunque a priori su premisa no se diferenciaba demasiado a la de otros comics similares –un supergrupo a lo X-Men  con integrantes con distintas particularidades entrenado para salvar al mundo–, un dato no menor llamaba la atención de aquel anuncio: The Umbrella Academy, que así se llamaba la historieta, estaba creado por Gerard Way, el cantante del grupo My Chemical Romance. Y aunque ese dato despertó no pocos detractores (quienes, incluso sin leerla, creían que era un mero capricho de una estrella rock) también llamó la atención de un variado público que, de otro modo, no habría leído la historieta.  

Un segundo dato terminó por convencer a propios y ajenos sobre el interés de esta nueva publicación: estaba dibujada por uno de los mejores artistas de comics de la actualidad, el brasilero Gabriel Bá.

The Umbrella Academy comenzó a publicarse en setiembre de ese año. Su primera historia –Apocalipsis Suite– se completó en seis números, que fueron seguidos por Dallas, la segunda historia, en 2008. La serie tuvo su éxito –los lectores la sintieron un claro homenaje a la Doom Patrol de Grant Morrison (que, casualidades de la vida, está teniendo también adaptación televisiva al mismo tiempo), algo que Way reconoció expresamente– pero no fue sino hasta 2018 cuando los autores la continuaran con Hotel Oblivion, la tercera miniserie actualmente en curso. 

The Umbrella Academy tiene su inicio en 1989 (en el comic 1977) cuando se producen al mismo tiempo a lo largo de todo nuestro planeta 43 nacimientos, con la particularidad que ninguna de esas 43 madres estaba embarazada hasta minutos antes de los partos. Entra en escena Sir Reginal Hargreeves (Colm Feore), un explorador, científico y aventurero, que se pone inmediatamente en movimiento tratando de adoptar a la mayor cantidad de niños que pueda. Termina adoptando a  siete y es a ellos a los que entrena para conformar un grupo de superhéroes cuya misión será salvar eventualmente el mundo.

Pero nuestra historia, más allá de este prólogo, se ambienta en la actualidad, cuando Sir Hargreeves muera y eso motiva el regreso a casa de todos sus hijos, quienes fueron abandonando la academia con el paso de los años. La muerte de su padre es lo que los volverá a unir, eso, y el regreso de un hermano perdido muchos años atrás, quien vuelve con nefastas noticias.

La adaptación corre a cargo de Netflix –una de las tantas propuestas de superhéroes con las que pretende sustituir el cancelado Universo Marvel de DaredevilLuke Cage, etc.– y sus realizadores Steve Blackman y Jeremy Slater han anunciado que esta primera temporada adapta el primer arco de la historieta, Apocalipsis Suite. La serie tiene una fuerte impronta estética (que recuerda poderosamente a la de Wes Anderson) y no es exactamente cómo las otras ficciones del género. De hecho, es antes que nada un drama sobre una familia extremadamente disfuncional con pequeñas cuotas de acción superheroica. Pero su historia –que a veces tiene un ritmo que no es para cualquiera– se compone antes que nada por sus personajes. 

¿Y quienes integran The Umbrella Academy? Aunque en el comic tienen nombres clave para sus alter egos superheroicos, aquí son simplemente Número 1, 2, 3 y así, sucesivamente. Pero sí cuentan con nombres “civiles”. Ellos son: Luther (1, Tom Hopper, uno de los piratas de la recomendable Black Sails) extremadamente fuerte; Diego (David Castañeda) estupendo combatiente cuerpo a cuerpo y lanzador de cuchillos; Allison (Emmy Raver-Lampman) quien puede obligar a otros a hacer lo que ella quiera tan solo susurrándoselos al oído; Klaus (Robert Sheehan), quien puede hablar con los muertos; Número 5 (Aidan Gallagher), quien puede teletransportarse a través del tiempo y el espacio; Ben (Justin M. Hin), quien puede convocar a un monstruo desde su mismo interior; y Vanya (Ellen Page, la principal actriz del elenco), quien aparentemente no tiene poderes.

La historia avanza para adelante y para atrás en el tiempo, ya que se nos cuenta en el presente la investigación de la muerte de Sir Reginald, así como el regreso del hermano perdido, pero también vemos las primeras misiones del grupo cuando eran todos niños y flashbacks puntuales de cada personaje entre un momento temporal y el otro. Y allí subyace el mayor mérito de la serie, en esos personajes que son, si se quiere, bienes dañados. Un grupo de huérfanos que desconocen las circunstancias de su procreación, que fueron entrenados para ser superhéroes pero jamás para ser una familia y a los que la vida ha llevado por caminos tan diferentes que ahora que se vuelven a reunir, quizá ya no puedan hacerlo. 

La rareza de los personajes y sus historias es la principal impronta del relato, un relato que es condimentado por dos asesinos a sueldo con máscaras de animales (Cameron Britton, luciéndose como en Mindhunter, y la cantante Mary J. Blige), un mono que habla, una madre robot y el fin del mundo a la vuelta de la esquina. Y entre todo eso, una familia que tiene que aprender a convivir y a quererse, si quieren –y quieren, claro que sí– a no estar más solos en el mundo.

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