Reseña

Valerian y la Ciudad de los mil planetas: puro ruido

Por El Economista.com.mx |  14 Agosto, 2017 - 17:25
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La última de Luc Besson es una de esas películas en las que se puede checar el celular sin culpa porque en realidad a nadie le importa lo que está sucediendo en pantalla.

Soy una escéptica del éxito del director francés Luc Besson. Se me va a echar encima la porra nacional, pero me pasa con Besson lo mismo que con Guillermo del Toro: son muy buenos creando universos visuales, casi unos dibujantes de caricaturas o cómics, pero cuando se trata de escribir una historia no hilan A con B ni aunque en ellos se les fuera la vida (y reconozcámoslo, se les debería ir la vida ello. Narrar significa sentir el vértigo de que algo vital está en juego).
 
Bueno, así pasa con Besson en la película de su filmografía que me digan. La mejor es El quinto elemento y, de nuevo, es memorable por su universo visual, no por su historia. Las películas de Besson son puro ruido. Pero miento, creo que su mejor película es El perfecto asesino, aquella con Jean Reno y una niña de nombre Natalie Portman. Es la película en la que Besson más restringe sus ganas de lucirse creando pasajes imposibles y logra una historia intimista y emocional.
 
Y henos aquí con la nueva película bessoniana. Esta va a la lista de las malas. Se llama Valerian y la ciudad de los mil planetas y es un desastre de principio a fin.
 
Valerian (Dane DeHaan, uno de los mejores actores jóvenes de Hollywood, aquí desperdiciado) y Laureline (Cara Delevigne) son dos agentes especiales que tienen que detener la destrucción de la ciudad Alpha, una población en la que conviven especies intergalácticas y de la cual depende el orden del universo.
 
Todo muy bonito hasta que empieza la acción y es lo que es: puro ruido. Es una de esas películas en las que se puede checar el celular sin culpa porque en realidad a nadie le importa lo que está sucediendo en pantalla. No hay empatía con los personajes. ¿Quién le dijo a Cara Delevigne que podía actuar?
 
No sé que sea lo peor de Valerian, si las actuaciones de los protagonistas o el exceso de imágenes generadas por computadora. Claramente Luc Besson quiere repetir el éxito de El quinto elemento creando un mundo similar. Ni los intentes, Luc, solo estás haciendo el ridículo.
 
Valerian y la ciudad de los mil planetas está basada en una novela gráfica que no he leído, pero si es tan efectista y sintética como limonada en polvo como la cinta, no tengo ganas de leerla. Tiren paro: no recomienden Valerian a sus amigos. De todas las malas películas del verano esta está entre las peores.