Reseña

Volpi supera a Volpi

Por El Economista.com.mx |  20 Mayo, 2014 - 18:10
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Atribuida y firmada por el personaje protagonista del relato, J. Volpi, un hombre dedicado a los negocios financieros en Nueva York y actualmente perseguido por defraudador, la historia reconstruye desde adentro y de forma personalizada el origen de la crisis financiera global del 2008.

Con la cantidad de buenas novelas que tiene Jorge Volpi ("En busca de Klingsor", "El jardín devastado" y "Oscuro bosque oscuro") decir que la más reciente, "Memorial del engaño", es la mejor puede sonar un tanto aventurado. Pero de que se disfruta, se disfruta.

Atribuida y firmada por el personaje protagonista del relato, J. Volpi, un hombre dedicado a los negocios financieros en Nueva York y actualmente perseguido por defraudador, la historia reconstruye desde adentro y de forma personalizada el origen de la crisis financiera global del 2008.

Con ello, Memorial del engaño no asume que la crisis fue generada en lo más mínimo por misteriosas fuerzas del mercado, sino que fue causada en su totalidad por la soberbia, la inconsciencia y la voracidad de unos cuantos, entre ellos el tal J. Volpi, quien escribe su historia para mostrar que si él es un criminal que defraudó a sus clientes por 15,000 millones de dólares, hay otros que causaron muchos más perjuicios a mucha más gente por mucho más dinero y que no son considerados criminales por nadie.

La novela tiene además otra historia, la de Noah Volpi, padre de J., un funcionario del tesoro estadounidense integrante del equipo de Harry Dexter White, la cabeza detrás del origen, a fines de la Segunda Guerra Mundial, del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. White tiene, por cierto, una historia interesantísima, ya que además de que se le puede considerar uno de los padres del capitalismo de la posguerra, fue acusado de ser, junto con todo su equipo, un importante espía para Rusia.

Noah, en la primera escena de la novela, muere en circunstancias un tanto inverosímiles antes de que nazca J., quien, más adelante, ya millonario, se dedicará a averiguar quién fue y qué hizo su padre. Así, Jorge Volpi nos cuenta las historias de los ficticios Noah y J. Volpi en la voz de este último, que, hay que decirlo, trata a sus “mediocres” lectores nosotros en un tono condescendiente y didáctico que podría parecer bastante pesado pero es en realidad muy divertido.

Ese tonito es el mayor acierto de la novela, ya que J. se “rebaja” a desviarse de la trama y explicarnos, desde un nivel muy básico, asuntos, vericuetos y trampas financieras que, al menos en mi caso, no entendería de otra forma, pero logra mantener un ritmo ágil y entretenido. Magnífica, entretenida, iluminadora. Imprescindible, pues.

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